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La necedad de minar el mar

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Por Adán Salgado Andrade

La nefasta minería marina, busca explotar minerales tan importantes como el oro, la plata, cobre, manganeso, cobalto y otros, que cada vez escasean más en la superficie terrestre.

El sistema es invasivo, depredador y contaminante, demasiado. Consiste en que enormes vehículos submarinos, parecidos a buldóceres, recorrerían el fondo marino, para ubicarse junto a fumarolas, que son como géiseres submarinos que expelen agua hirviendo, rica en minerales. Es en esos sitios en donde, dicen las mezquinas empresas, ávidas de minar el lecho marino, abundan los codiciados minerales y hasta en mayores cantidades que en las minas de la superficie.

Entonces, los buldóceres comenzarían a taladrar el suelo alrededor de esos sitios, destruyendo el lecho en su forma natural y soltando roca pulverizada, la que se disolvería en el agua circundante, creando una especie de esmog marino, muy dañino para las especies marinas que se hallaran cerca, pues iría a parar a sus bronquios, intestinos, pulmones, obstruiría el paso de la poca luz que pueda llegar, dañaría corales, al cubrirlos con ese polvo, y otros potenciales perjuicios que todavía no están bien determinados (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2010/05/mineria-marina-el-nuevo-desastre.html).

Parte de la tierra molida – pues una buena porción se desperdigaría en el agua circundante –,  sería bombeada hasta la superficie, a bordo de barcos, que procesarían ese triturado material, para separarlo de los minerales y metales que contenga. Ese proceso, implicaría contaminación adicional, pues se emplean letales químicos para el método de separación, los cuales, seguramente, se desecharían en el mismo océano. Se perjudicaría adicionalmente a la fuente que estaría proporcionando esos metales y minerales.

Por otro lado, esa infame depredación, acabaría con especies, todavía desconocidas, que podrían combatir enfermedades. Podrían elaborarse antibióticos u otros útiles medicamentos, pero si se comienza a minar el fondo marino, serían destruidas para siempre (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/10/la-depredadora-destructiva-mineria.html).

Y eso, agregaría un estrés adicional a todos los que los mares, de por sí, ya padecen, como millones de toneladas de plásticos y microplásticos, que se desplazan por todos ellos, derrames petroleros, basura radioactiva, elevación de la temperatura, naufragios, aguas negras, sobrepesca y otras infamias (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/02/el-extremo-calor-oceanico-es-ya-un.html).

Por ello, se están haciendo esfuerzos – que bien podrían convertirse en leyes en contra de esa depredadora actividad –, destinados a frenar o, mejor, prohibirla, pues no sería justo que por la ambición de un puñado de empresas, ávidas de ganancias, se estropeara todavía más, irreversiblemente, lo que hemos ido dejando del planeta.

En el artículo del portal ZMEScience, firmado por Fermin Koop, titulado “¿Minería del mar profundo? No vale la pena el riesgo. Crece la oposición a esa controvertida práctica”, en el que señala cómo esa actividad es cuestionada por el impacto ambiental, que no se conoce, que provocaría al océano” (ver: https://www.zmescience.com/science/deep-sea-mining-01072022/).

Inicia Koop el artículo, mencionando que varios políticos, científicos, y activistas, se oponen totalmente a esa depredadora actividad, “sin que antes se conozcan bien las consecuencias que podría ocasionar”.

Señala que el presidente francés Emmanuel Macron, en la conferencia sobre los océanos que se efectuó en Lisboa, dice que “se debe de evitar que la actividad comience, pues no sabemos cómo vaya a afectar a los ecosistemas”.

Qué bueno que una personalidad como Macron se oponga a esa devastación marina. Es de esperarse que lo haga de corazón y no sólo para autopromoverse.

La famosa oceanógrafa Sylvia Earle, también afirmó que “no debe de permitirse la minería marina, nunca, pues podría quebrar ecosistemas, de los que no tenemos suficiente información”.

Y naciones-islas, como las de Palau, Fiji, Samoa, Tuvalu y Guam, también anunciaron que harían una coalición en contra de la nefasta actividad. Países como Chile, pidieron una moratoria de al menos quince años y los “expertos confían que otros países se unirán”.

Pero los países del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Inglaterra y Estados Unidos), hablan de “implementar los más estrictos estándares para la minería marina”. Claro, no hablan de prohibirla, sino de “rígidos estándares”. ¿Se referirán a los que existen para las depredadoras megaminas, que depredan y contaminan los sitios en donde se establecen? Porque si esos son los “estrictos estándares” a los que se refieren, los mares, en pocos años, sumados todos los problemas que ya hemos referido que enfrentan, serán masas acuosas muertas, en donde sólo bacterias perjudiciales puedan habitar.

La ONU, mediante la International Seabed Authority (Autoridad internacional sobre el lecho marino, ISA), “está concluyendo las regulaciones que podrían gobernar la minería marina en altamar, fuera de las jurisdicciones de las naciones. Y hasta que estas reglas globales, estén establecidas, la minería marina no está permitida. Sin embargo, las tensiones, están subiendo en cuanto a los potenciales efectos que tendría esa actividad”. Y, es de esperarse que mezquinas empresas ya hasta lo estén haciendo clandestinamente.

No es posible que se esté considerando, por parte de la ONU, permitir tamaña estupidez. No se ve que los “expertos” de ese organismo mundial, tomen en cuenta los daños que hemos provocado al mar, como para que se siga considerando que se explote el lecho marino, buscando algunos miles de toneladas de minerales, a cambio de ocasionar daños permanentes. Vean, pues, el nivel de mezquindad global, impuesta por este sistema capitalista salvaje, empeñado en explotar y destruir hasta el último reducto de recursos que este devastado planeta pueda todavía ofrecer. Pero esa depredación y contaminación global, que están convirtiendo al planeta en un indigente sin recursos, lo único que está haciendo, es que cada vez sea más inhabitable. Los perjudicados, seremos los millones de humanos que lo habitamos y que moriremos irremediablemente cuando desaparezca la habitabilidad que todavía nos ofrece (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/02/al-acabar-con-sus-recursos-estamos.html).

Todo porque, como referí antes, escasean los metales y minerales en la superficie, para tantos millones de mercancías que se sobreproducen, para satisfacer el impuesto consumismo, sin el cual, el capitalismo salvaje, no podría existir. Se crean supuestas “alternativas y energías verdes”, presumiblemente, para reducir la contaminación, pero, para obtenerlas, se depreda más. Es el caso de los sobrevalorados autos eléctricos, que no son la panacea para terminar con la contaminación. Al contrario, sólo son un nuevo impulso al consumismo, que la gente crea que está haciendo un “bien” al planeta, al adquirirlos. No se toma en cuenta que se requiere más energía para hacerlos, que un auto convencional, que las baterías, no son reciclables y que los materiales para elaborarlas – cobalto, litio y grafito – depredarán y contaminarán adicionalmente más de lo que ya lo hemos hecho (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/09/los-autos-electricos-no-son-la-panacea.html).

Además, sin que se estudien “profundamente” sus efectos, es claro que es una dañina actividad que, como dije, hará peligrar a todo el ecosistema marino.

Y aquí cabe preguntarse, ¿qué necesita la humanidad, para entender que está excediendo muchos límites? Esos excesos, ya se están experimentando, con todos los eventos climáticos extremos, como largas sequias, poderosos huracanes, intensas lluvias, megaincendios forestales, derretimiento de polos y glaciares y elevación del nivel del mar (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/09/los-impredecibles-y-cada-vez-mas.html).

Quizá sólo entendamos con un evento catastrófico planetario, que nos llevara a la extinción masiva.

Sí, todos, a punto de morir en masa, probablemente reflexionaríamos en ese momento, de que nunca cuidamos convenientemente a nuestro noble planeta.

Contacto: studillac@hotmail.com 

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