por Henderson Espinosa
El 17 de abril de 1930, se producia el masivo funeral de estado en honor al poeta revolucionario y propagandista bolchevique, Vladimir Mayakovski, con más de 100.000 obreros en las calles de Moscú.
Los trabajadores soviéticos despidieron al más grande poeta de la revolución bolchevique, con quién descubrieron que el arte puede y debe estar siempre al servicio del pueblo.
«Las calles son nuestros pinceles; las plazas nuestras paletas. Tenemos que construir, no sólo imaginando lo nuevo, sino también dinamitando lo viejo».
Mayakovski llevó su arte y la propaganda bolchevique hasta el rincón más recóndito de la Unión Sovietica, diseñando los llamados trenes de agitación.
Estos trenes se reutilizaron por la URSS para acercar la cultura a las zonas campesinas más remotas de Rusia, las que más tasas altas de ignorancia tenían.
Los vagones de tren diseñados por Mayakovski contaban con bibliotecas, salas de fotografia, cafeterias y salas de cine, en ellas se proyectaban películas gratis para el pueblo, descubriendo el cine por primera vez a miles y miles de campesinos.
En su primer año, en estos trenes se proyectaron 430 peliculas y muchos personas analfabetas quedaron asombradas, pudieron ver por primera vez el séptimo arte, algo que creían que era «magia».
Tomado de Tribuna de los Trabajadores











