A pesar de contar con derechos legales en papel, los mapuche han sido privados del reconocimiento oficial y del control de sus tierras por parte del gobierno provincial de Neuquén
En octubre pasado, activistas mapuche de la Patagonia bloquearon caminos en los alrededores del lago Marí Menuco en la región rica en gas natural y petróleo conocida como “Vaca Muerta”. Su objetivo era impedir la perforación de nuevos pozos por medio del fracking para proteger el agua potable.
Al igual que en otras partes del hemisferio occidental, estos activistas indígenas están en la primera línea de defensa de la Madre Tierra frente a corporaciones codiciosas y a políticos corruptos que las respaldan. Y el apoyo a su causa está creciendo.
¿Quiénes son los mapuche?
Este grupo indígena está unido por una lengua común, el mapudungun, y se encuentra en la región de la Patagonia en Sudamérica. El noventa por ciento de su población total vive en Chile y al otro lado de la frontera, en Argentina, los mapuche constituyen la comunidad indígena más numerosa.
A finales del siglo XIX, los mapuche fueron sometidos mediante campañas militares conocidas como la “Conquista del Desierto”. Esto provocó asesinatos, desplazamientos y la esclavización de miles de personas. Sus tierras comunales fueron robadas, declaradas propiedad privada y luego vendidas.
En el siglo XX, los mapuche pasaron por un proceso de asimilación a la sociedad argentina. Se integraron a la clase trabajadora al verse obligados a buscar sustento en centros urbanos.
Hoy, este pueblo indígena busca establecerse como pequeños productores agrícolas y ganaderos con una fuerza laboral rural y necesitan el control de sus tierras.
Exigiendo sus derechos
Los mapuche luchan por ser reconocidos como comunidades para poder disfrutar de los derechos que les concede la ley, los cuales solo existen en papel actualmente. La Constitución argentina reconoce su existencia étnica y cultural y garantiza la propiedad de las tierras que han ocupado tradicionalmente.
La constitución provincial de Neuquén también reconoce la preexistencia de los mapuche en las tierras colonizadas. Ambos documentos distinguen la “propiedad comunitaria” de la “propiedad privada”. Dado que el gobierno se niega a otorgarles estatus legal, los mapuche quedan excluidos de cualquier participación “oficial” en las decisiones sobre el uso de las tierras que ocupan.
En julio, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, ordenó a la policía desmantelar un campamento alegando que lo habían obligado “contra su voluntad” a pronunciarse sobre los reclamos mapuche. Sus protestas suenan vacías. La verdad es que, durante los últimos nueve años, todos los gobernadores de Neuquén han incumplido con la petición solicitada por la Confederación Mapuche, a pesar de que se han presentado todos los documentos necesarios
El presente y el futuro
Las comunidades mapuche se enfrentan a políticos comprometidos con la mayor compañía de gas natural y petróleo del país. El área de Vaca Muerta contiene una de las mayores cantidades de hidrocarburos encapsulados del mundo y la cuarta reserva de petróleo más grande. La producción de gas natural y petróleo de la provincia de Neuquén alcanzó niveles récord en 2025, algo logrado a costa de la contaminación extrema y del saqueo de la tierra. Como resultado, la región ha sufrido un nivel sin precedentes de actividad sísmica y 60 terremotos han sido vinculados directamente al daño a la roca de esquisto causado por el fracking hidráulico.
En octubre de 2025 estallaron tensiones en el lago Marí Menuco, el cual abastece de agua a 500,000 personas. Las comunidades mapuche bloquearon el paso de maquinaria de fracking a través de sus tierras para protestar contra los planes de drenar agua del lago con el fin de establecer 700 nuevas operaciones de fracking.
Previamente, en julio, diez mil manifestantes se reunieron para protestar por el brutal desalojo de un campamento mapuche de cinco días frente a la sede del gobierno provincial de Neuquén. En respuesta a la acción del gobierno, Jorge Nahuel declaró: “Lo que estamos exigiendo aquí es mínimo. No estamos reclamando territorio… Solo estamos pidiendo el reconocimiento legal de la comunidad, que es un trámite administrativo. Imaginen lo que ocurrirá cuando empecemos a hablar de adquirir territorio”.
La negativa a reconocer a los mapuche se debe a que tanto los políticos provinciales como los nacionales solo tienen interés en atraer nuevos inversionistas a la región de Vaca Muerta y, para lograrlo, buscan garantizar condiciones irrestrictas para la explotación de las vastas reservas de la zona.
El costo de vida en esta área de Neuquén es muy alto. Debido a las ganancias del sector de hidrocarburos, Neuquén es la provincia con el ingreso per cápita más alto de Argentina. Sin embargo, también es una de las provincias más endeudadas del país y presenta un elevado índice de pobreza y desempleo.
Junto con esta profunda desigualdad, y desde el inicio del fracking hace más de diez años, la violencia, el narcotráfico, la trata de personas y la violencia intrafamiliar se han disparado. Las mujeres son víctimas frecuentes y no sorprende que hayan estado a la vanguardia de la lucha contra estos flagelos.
Es contra estas condiciones que los activistas mapuche se están organizando y recibiendo solidaridad en su lucha.
Mientras los políticos sigan actuando en favor de las petroleras, las condiciones de vida de las comunidades mapuche y de los trabajadores en general continuarán deteriorándose. La solidaridad de la clase trabajadora es crucial para lograr la autodeterminación del pueblo mapuche.











