Por donde nos vayamos vamos a llegar donde mismo. El problema en Chile es que que una minoría tiene agarrada toda la tierra, explota los recursos naturales y mantiene un saqueo a yegua suelta del mar. Y lo peor, una mayoría desprovista de todo tiene miedo de recuperar ese patrimonio por la vía que sea. Primero es lo primero; habría que preguntarle a la misma gente que se siente abandonada, oprimida, y explotada por el sistema, por quién votó. Por qué si el alemán ganó las elecciones por mayoría de votos, de alguna parte salieron esos votos. Segundo, a esa misma gente habría que preguntarle si están de acuerdo que los problemas se resuelvan por la vía democrática o la lucha. Y tercero, preguntarle si está dispuesta a aguantar otros cuatro años pelando el ajo. Porque si los votos a Kast vinieron de los sectores más pobres, no hay nada que hacer. Elegir entre Jara y Kast, la opción era anular el voto, no votar por el peor. Tengo la conciencia tranquila, no voté por ninguno de estos cochinos mafiosos. Otro gallo nos cantaría si pensáramos como el Che. Chao co el romanticismo.
Por donde nos vayamos vamos a llegar donde mismo. El problema en Chile es que que una minoría tiene agarrada toda la tierra, explota los recursos naturales y mantiene un saqueo a yegua suelta del mar. Y lo peor, una mayoría desprovista de todo tiene miedo de recuperar ese patrimonio por la vía que sea. Primero es lo primero; habría que preguntarle a la misma gente que se siente abandonada, oprimida, y explotada por el sistema, por quién votó. Por qué si el alemán ganó las elecciones por mayoría de votos, de alguna parte salieron esos votos. Segundo, a esa misma gente habría que preguntarle si están de acuerdo que los problemas se resuelvan por la vía democrática o la lucha. Y tercero, preguntarle si está dispuesta a aguantar otros cuatro años pelando el ajo. Porque si los votos a Kast vinieron de los sectores más pobres, no hay nada que hacer. Elegir entre Jara y Kast, la opción era anular el voto, no votar por el peor. Tengo la conciencia tranquila, no voté por ninguno de estos cochinos mafiosos. Otro gallo nos cantaría si pensáramos como el Che. Chao co el romanticismo.