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Situación complicada a 8 meses del peor derrame de crudo en el mar peruano

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Un trabajador de limpieza camina por la playa de Cavero, contaminada por petróleo, en Ventanilla, Callao, Perú - Sputnik Mundo, 1920, 15.09.2022

© AP Photo / Martin Mejia

Sergio Llerena Caballero

LIMA (Sputnik) — Han pasado ocho meses desde el derrame de crudo más grave ocurrido en el mar de Perú, precisamente en el litoral de la ciudad capital, Lima, y el panorama no es alentador, según comenta Juan Carlos Sueiro a la Agencia Sputnik.

Sueiro es director de Pesquerías en Oceana, organización no gubernamental dedicada al cuidado de los ecosistemas marinos.

«La situación es claramente desesperante. Los resultados [en las labores de remediación] después de ocho meses son insuficientes. De los 97 sitios afectados, el OEFA [Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental] ha identificado que 13 siguen afectados y aún falta 30 por evaluar», dice Sueiro.

En julio el Gobierno completó el padrón de afectados por el desastre y contabilizó un total de 10.186 familias que deberían ser incluidas como beneficiarias de indemnizaciones por parte de la petrolera Repsol, pero el representante de Oceana indica que la reacción tardía frente al desastre ha sido clave para su grave estado actual.

Crudo no se va

«Lo que está sucediendo es más o menos lo que habíamos advertido al inicio. La reacción tardía de la empresa respecto al derrame es crítica, aunque también lo es el difícil acceso a los acantilados del llamado Serpentín de Pasamayo», indica.

Si bien el derrame ocurrió en el distrito limeño de Ventanilla, el contenido de los cerca de 11.000 barriles de petróleo que se vertieron desde la refinería La Pampilla se trasladaron hacia la costa norte, llegando a alcanzar a una zona escarpada y de difícil acceso que son los acantilados y peñones del Serpentín de Pasamayo.

El experto de Oceana indica que aún en la actualidad, los pescadores de la zona, quizá el grupo laboral más afectado por el derrame, detectan crudo en las aguas que son parte del material sedimentado, pero que las fuertes corrientes hacen que emerjan.

Según afirma Sueiro, su organización realizó un cálculo estimado de cuánto dinero iba a costar indemnizar el daño en dos puertos afectados, Ancón y Chancay, y se llegó a determinar en dos millones de dólares las pérdidas anuales por concepto de precios de venta de pescado en playa.

Salvar el verano

«Consideramos que se debía medir el período de manera anual, en la medida en que el impacto del derrame iba a tener una duración similar a lo que es un año o más, pero aparte del precio de venta de la pesca en playa, existen otros aspectos negativos que hemos recogido de pescadores, como la mayor incidencia de estrés o cuadros de depresión producto de esta situación, estos factores que deben ser tomados en cuenta», dice el experto.

El derrame ocurrió un 15 de enero, al inicio de la temporada de verano en Lima, lo que significó un golpe aún mas duro pues existen muchas personas que trabajan en negocios, mayormente de entretenimiento o turismo, ligados a la época estival.

En ese sentido, Sueiro señala que si bien Repsol ha cumplido con algunos pagos a los afectados, estos siguen resultando insuficientes, siendo la preocupación actual de los afectados salvar la situación de cara a la temporada de playas del verano de 2023. El crudo sigue presente y otra temporada a pérdida es mucho castigo para personas con ingresos precarios.

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