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Que vivan los estudiantes!  Que viva la desobediencia civil!

Que vivan los estudiantes! Que viva la desobediencia civil!

«La desobediencia es el verdadero fundamento de la libertad. Los obedientes deben ser esclavos.»

Henry David Thureau (1)

por Patricio Guzmán S.

Editor de Werken Rojo

Ayer el subsecretario de Transporte injurió y basureó a los estudiantes, les llamó delincuentes, vándalos, destructores de la propiedad pública, y violentos, por sus protestas en el metro de Santiago ante el alza de los pasajes. Como era de esperar los grandes medios de comunicación repiten la misma cantinela para demonizar a los estudiantes.

Martin Luther King en una frase hoy famosa señaló que “Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos”. Algún personero de gobierno cuyo nombre no recuerdo, declaró recientemente que no entendía porqué los estudiantes hacían este alboroto si a ellos no les había aumentado la tarifa. Esta total falta de empatía y de solidaridad con la gente que trasunta la declaración, fue bien contestada por el estudiante que en una estación de metro le explicó a una señora: «Nosotros aguantamos los palos para que Usted tenga para comprar pan.»

Los que introducen la violencia con un actuar desproporcionado contra adolescentes, menores de edad, son los agentes del Estado, los Carabineros de Chile, que han aparecido hasta con armas de guerra en las estaciones del metro, que han golpeado a los estudiantes y han arrojado gas lacrimógeno al interior de las estaciones y de los carros, con desprecio de la salud de los pasajeros. Suponemos que esta actuación represiva acontece bajo las instrucciones de la intendente de Santiago Karla Rubilar, y de los ministros de Interior y Transporte: Chadwick y Hutt. Es realmente una vergüenza que tengan trastocados sus valores y maltraten así a la gente, pero que se puede esperar de políticos que apoyaron y participaron en las peores violencia durante la dictadura cívico militar, que incluyó el bombardeo de La Moneda y la muerte del presidente de la República, pero que ahora se atreven con descaro de acusar a estos estudiantes de violentos.

No es la primera vez que un alza de los pasajes ha desatado la ira y la protesta popular, recordemos como antecedente la «revolución de la chaucha» cuando los días 16 y 17 de agosto de 1949 ante el alza del transporte, decenas de miles de Santiaguinos se lanzaron a las calles enfrentando incluso las balas y la muerte para protestar, en plena vigencia de la llamada Ley de defensa de la Democracia bajo el gobierno de derecha del radical Gabriel Gonzalez Videla que había ilegalizado al Partido Comunista, partido que había colaborado activamente para llevarlo al gobierno y había desatado una fuerte represión contra las organizaciones de los trabajadores con la excusa anti comunista.

El derecho a la desobediencia civil tiene una larga historia, y cuenta con personajes que hoy son universalmente respetados como Henry David Thureau, Martin Luther King y Mahatma Gandhi.

Fue el pensador norteamericano Thureau quien afirmó: «La desobediencia es el verdadero fundamento de la libertad. Los obedientes deben ser esclavos.»

En la mejor tradición de desobediencia civil, las y los estudiantes han desencadenado un magnifico movimiento de protesta contra el último abuso contra el pueblo trabajador, la nueva alza de los pasajes del servicio del Transantiago, rebautizado Red. Por cierto, esta idea de cambio de nombre debe haber sido tan creativa y novedosa que la agencia que lo propuso y desarrolló cobró alrededor de 500 millones de pesos.

Chile tiene el servicio de transporte publico de pasajeros más caro de América Latina. Los usuarios que en horas punta viajamos hacinados como ganado no tenemos alternativa a esta red para trasladarnos. El alza de la locomoción se une a la de los otros servicios básicos, como la luz que acumulará subidas de un 30% en el año, mientras aumenta el desempleo, el empleo precario, las pensiones miserables se siguen deteriorando, y los salarios no aumentan en la misma proporción. Esta situación es más indignante si se compara con la acumulación de riqueza en manos de una pequeña minoría en el país.

Como riéndose de la situación el Ministro de Economía Juan Andrés Fontaine con total falta de empatía declaró que lo que había que hacer frente al alza es levantarse más temprano:
«Se está rebajando fuertemente el horario bajo, de manera que alguien que sale más temprano y toma el metro a las 7 de la mañana, tiene la posibilidad de una tarifa más baja que la de hoy (…) Se ha abierto un espacio para que quien madrugue pueda ser ayudado”. Tal vez así podríamos ir a hacer vida social a las cinco de la mañana al consultorio como comentó el ex secretario de redes asistenciales Luis Castillo en su oportunidad.

Los estudiantes suelen dar voz a los que no pueden expresar su protesta, abren así el camino para que los batallones pesados de la clase trabajadora puedan expresarse plenamente en la sociedad. La protesta de los jóvenes que en su inmensa mayoría son hijos de trabajadores, y en este sentido parte de la clase trabajadora, antecede a la protesta generalizada del pueblo trabajador. Por eso la represión desmedida y obcena contra estos adolescentes que han elevado sus voces y sus acciones contra las alzas abusivas. Lo que temen las autoridades al servicio de la minoría de ultra ricos y sus altos funcionarios es el efecto detonante de estas protestas que prefiguran la ola revolucionaria que toca a las puertas, mientras se acerca la crisis global social, económica y medioambiental.

Por eso una vez más: QUE VIVAN LOS ESTUDIANTES!

(1) Henry David Thoreau (Concord (Massachusetts), 12 de julio de 1817 – 6 de mayo de 1862) fue un escritor, poeta y filósofo estadounidense, de tendencia trascendentalista y origen puritano, autor de Walden y La desobediencia civil. Thoreau fue agrimensor, naturalista, conferenciante y fabricante de lápices. Uno de los padres fundadores de la literatura estadounidense, es también el conceptualizador de las prácticas de desobediencia civil. En 1846, Thoreau se negó a pagar impuestos debido a su oposición a la guerra contra México y a la esclavitud en Estados Unidos, por lo que fue encarcelado. De este hecho nace su tratado La desobediencia civil.

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