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Ecuador – “La guerra contra las drogas es un fracaso asesino”

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En la imagen Karol Noroña

La impunidad permanente en la lucha contra el crimen organizado lleva al exilio a la periodista ecuatoriana Karol Noroña, esta es parte de su historia

Gabriela Ruiz Agila

Pie de Página, 14-4-2023

El viernes 24 de marzo, la periodista ecuatoriana, Karol Noroña de 27 años, debió abandonar su país nata, Ecuador. El medio digital donde trabajaba, comunicó que existía una situación que amenaza su vida e integridad física, relacionada a su cobertura de la crisis carcelaria y el crimen organizado. ¿Son los mismos autores del crimen de tres periodistas en la frontera Norte en abril del 2018 quienes nos quitaron a Karol Noroña? El3 8 de abril, se cumplen cinco años del homicidio de Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra del diario El Comercio. Crímenes contra periodistas que continúan en la impunidad.

“La lucha por el periodismo es una lucha por la vida”

La última vez que vi a Karol fue en la ceremonia de Premiación de la Unión Nacional de Periodistas, el 2 de febrero. Recibió una mención de honor en la categoría Crónica, por su trabajo periodístico titulado “Los hijos invisibles de la coca”; narra la historia de un barrio en Portoviejo, provincia de Manabí, territorio del microtráfico de cocaína.

Tomó la palabra para pronunciar un breve discurso que entregaría el mensaje de hastío y digna rabia del pueblo masacrado por el abandono del gobierno de Lasso: “Pese a la discriminación, pese a todo lo que están viviendo, pese a esa violencia sistemática  que han vivido no sólo desde el Estado sino también desde nosotros, los medios de comunicación, al no haber girado el rostro para contar sus historias y frente a toda esa violencia, extorsión, y amenazas que viven, (Ana Morales, madre de una de las víctimas de las masacres carcelarias), ella me decía: el miedo es total solo cuando hay miedo. Pero cuando hay algo más en el corazón, hay algo más que nos enciende.”

La escritura de esta crónica, explicaba Karol, “me hizo entender que la guerra contra las drogas es un fracaso, y es un fracaso asesino. Frente a eso, el periodismo tiene que decir cosas, y espero que las sigamos diciendo”. Después de dos años de cubrir once masacres carcelarias, Karol Noroña, tomó posición como periodista y ser humano: “Frente al miedo, lo importante es denunciar, decir, contar. Y seguir enfrentando un Estado que nos está dejando morir”.

“La lucha por el periodismo es una lucha por la vida” dijo Karol mientras miraba a los ojos a varios de nosotros, para estremecer a la prensa que sostiene uno de los pilares de la democracia. “Lo más importante es seguir contando la vida. No dejemos de seguir haciendo periodismo” pedía a los colegas, “es un acto de esperanza”.

.El Paro Nacional de octubre de 2019 abre una brecha en el periodismo ecuatoriano donde no son los caudillos, sino los temas que elegimos contar, los que separan los granos, el fuego, la vida de la muerte. Así fue que me encontré con los reportes de la joven cronista que escribía en Diario El Comercio, sobre Marco Oto, acorralado por los policías motorizados en el Puente de San Roque desde donde cayó junto a José Chiluisa; y otras historias que se sucedieron en los once días de Paro Nacional.

Escritoras de crónica no se leen todos los días y menos en un medio marcado por el machismo y racismo. La crónica se reportea con el cuerpo, acompañando, junto a los protagonistas de las historias, se hace un periodismo de a pie. Siendo yo también cronista de medio ambiente y derechos humanos, la reconocí como tal. Recuerdo que se fue a reportear la ceremonia de despedida a los compañeros caídos en el paro de octubre de 2019 junto a la comunidad en Cotopaxi, y registró la ofrenda y los discursos, las lágrimas que corrían por los muertos. Lo hizo de pie junto al movimiento indígena.

¿Cuántos de nosotros podemos honrar las lágrimas de otros? ¿Cuántos podemos honrar la palabra y la memoria de las víctimas para no revictimizarlas?

Si bien los periodistas no hacemos justicia porque eso le corresponde a los operadores del sistema judicial, nuestras palabras pueden dar consuelo, mostrar otras realidades, hacer que los lectores se pongan en el lugar de los protagonistas, cambiar la Historia. Con Karol añorábamos editar un libro con las crónicas del Paro Nacional, y nos llegó el siguiente, el Paro Nacional de Junio 2022. Hablamos muchas horas, contrastamos fuentes, y también nos dimos consuelo.

Porque no es fácil, no, entrevistar mientras el mundo de las personas se derrumba, mientras las casas se queman y los ríos se secan para saciar la ambición de las élites en este país. Me han perseguido y amenazado. Me han hecho una demostración de poder. Me envían mensajes recomendando que abandone la cobertura. Es como ciertos sectores políticos perciben el trabajo periodístico que tiene por protagonistas a los grupos vulnerables.

Esta era una preocupación permanente para Karol y para mí. Un día como hoy, es una realidad. Ni Karol ni yo deberíamos ser valientes para contar una historia. “Los periodistas no somos mártires. Ninguna historia vale la vida” finaliza el comunicado de GK. En este medio independiente encontró un espacio para contar las historias y colegas con quienes fortalecer su oficio. Pero lo que Karol es proviene del paisaje interior que cada ser humano reserva para proteger y cuidar la vida en comunidad.

Esta es —sin duda— una de las historias más dolorosas que he escrito y no quería compartirla hasta que Lucía, su protagonista, la leyera.

La trayectoria de Karol abarca el periodismo militante. Manteníamos un debate permanente sobre esta toma de posición. Karol me decía que “no era una activista”, claramente la sociedad ecuatoriana la reconoce como una. La elección de temas comprometidos con el enfoque de derechos humanos y de género se convirtieron en crónicas sobre temas tan complejos como la interrupción del embarazo, la afectación de políticas públicas a niñas y adolescentes, así como a grupos LGBTIQ+.

Varias organizaciones y actores sociales levantaron su voz en rechazo de las amenazas contra la integridad de Karol Noroña y publicaron comunicados: Surkuna, Comisión de Derechos Humanos Guayaquil (CDHGYE), INREDH, CFWIJ, la Alianza por los Derechos Humanos Ecuador que demandó al Estado ecuatoriano adopte medidas de protección y garantía por los hechos de agresión y amenaza contra la integridad de la periodista: “Noroña pone nuevamente en evidencia la falta de garantías para el desarrollo de labores de defensa y exigibilidad de derechos… reiterando que el Estado ecuatoriano y particularmente, el gobierno de Lasso, omite cumplir con las obligaciones de protección reforzadas reconocidas en el corpus iuris internacional”. El gobierno de Lasso no emitió ningún comunicado ni reacción a la salida de Karol del país.

Por lo general, los periodistas que cubrimos las fuentes de organizaciones de la sociedad civil, enfrentamos los mismos retos, riesgos y amenazas en territorio, a la hora de hacer nuestro trabajo periodístico. Esto queda claro en las marchas y plantones, pero con la publicación y seguimiento de temas como las masacres carcelarias y el crimen organizado, los riesgos se multiplican. La debilitada democracia ecuatoriana y la inacción del gobierno del presidente Lasso, no logran garantizar los derechos más básicos como el derecho a la vida.

Karol es miembro de la organización Chicas Poderosas Ecuador. Publicó en medios locales e internacionales. Obtuvo el segundo lugar del premio “Periodistas por tus derechos”, otorgado por la Unión Europea en Ecuador y que publicó con las ilustraciones de Axel. Es Coautora del libro “Periferias: crónicas del Ecuador invisible” donde investigó el crimen de Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra, del equipo periodístico de diario El Comercio.

La investigación denunció “la negligencia del Estado por no seguir una pista importante: los celulares y las comunicaciones que tuvieron los hombres de Guacho en la cárcel de Latacunga”. Dicha información entre otros datos relevantes del caso, estuvo en conocimiento de los mandos de la Policía Nacional del Ecuador, dejando en la impunidad el crimen e impidiendo el levantamiento de reserva de la información en instancias como el Ministerio del Interior o la propia Policía.

¿Qué otros datos tiene el Departamento de Vigilancia Técnica Electrónica parte de la Secretaría de Inteligencia (SENAIN) activa hasta 2018? Este caso y el seguimiento de las once masacres carcelarias representan para Karol Noroña, el blanco de hostigamiento y exposición del que ha sido víctima y nunca antes se ha visto en Ecuador hacia un periodista.

¿En qué contexto político tuvo que abandonar el país la periodista ecuatoriana, Karol Noroña? En Ecuador hay un promedio de 16 asesinatos cada día, una tasa que ubica a este país entre los más violentos en América Latina. Ecuador tiene un récord de femicidios: una mujer fue asesinada cada 26 horas en 2022. Fueron un total de 332 en el año.

El sábado 1 de abril, el presidente Lasso autorizó la tenencia y porte de armas para uso civil, en respuesta al aumento de crímenes, dejándonos a merced de la delincuencia. “La inequidad en nuestro país es vergonzosa: uno de cada cuatro ecuatorianos vive en situación de pobreza; siete de cada diez ecuatorianos no cuenta con un empleo formal; con los niveles de desnutrición infantil perdemos generaciones de niños y niñas” dice el Manifiesto de la Asamblea del Libro donde también se reconoce la labor de la Karol.

Los muertos y los vivos vienen a contar

El 8 de marzo de 2021 nos conocimos en persona, reporteando la marcha del Día Internacional de la Mujer. Yo traía dos trenzas vikingas, y Karol su largo cabello negro suelto. Nos dimos un abrazo en medio de la Marea Verde que desbordaba la plaza de Santo Domingo. Casi todos los periodistas activos ese día, éramos mujeres. Ese día, nos sentamos a descansar junto a una Iglesia en el Centro Histórico, y fue como arrimar el corazón sobre algo en qué creer, y juntamos los hombros para sostener nuestras sombras en el camino. Desde entonces fue así.

Acompañamos a la primera Caravana por las personas desaparecidas organizada por INREDH y la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en Ecuador (Asfadec) en marzo de 2021. En esa ocasión, visitamos varias ciudades para acompañar a los familiares de las víctimas de desaparición que exigían verdad, justicia y reparación frente a juzgados, escritorios, y la indolencia de las autoridades.

Al llegar a Guayaquil, nos alojamos en la sede de la CDH de Guayas. Esa noche, Karol visitó a una familia de un desaparecido y se alojó en su casa. Yo me quedé con el resto del grupo. Mientras platicábamos, el azote de una puerta detrás mío, me perturbó. ¿De dónde venía la corriente de aire que cerró la puerta?, me pregunté. No había ninguna ventana ni entrada de aire.

Al día siguiente, Karol me cuenta, que en casa de esta familia, se fue la luz y debieron encender velas. También, el apagón y la corriente de aire. Los ruidos de golpes. ¿De dónde vienen?, se preguntó. “Una coincidencia”, le dije, tratando de buscar explicación para lo que sólo percibe la intuición.

La caravana hizo una parada en la Iglesia de la Estación de Bucay. Ahí nos tomamos de las manos con los familiares de los desaparecidos, entre ellos, los combativos y valientes: Lidia Rueda, presidenta de ASFADEC; Valeria Campos y Fernando Monenegro, padres de Michelle Montenegro; Yanera Constante, madre de Giovanna Pérez Constante, por mencionar algunos. Una vez más, a quienes reclamaron frente a la Fiscalía general del estado, les echaron a la policía. En Loja, Karol leyó el poema Desde mi trinchera», en honor a los hermanos Restrepo, desaparecidos en 1988. Para Karol, los desaparecidos no eran una lista de nombres, eran sus familiares y amigos.

Porque para escribir, para hacer periodismo, se necesita abrir bien los ojos, escuchar largo rato, observar, contrastar fuentes, y carácter, si quieres cuestionar al poder. Y nosotras sabíamos que podíamos escuchar mensajes que vienen con los vivos y los muertos.

¿Seré la próxima?

Entre 2022 y 2023 se han registrado tres asesinatos, cuatro atentados contra la integridad de medios y periodistas y cinco actos de terrorismo; entre junio de 2021  a febrero de 2023, se registraron 144 agresiones a mujeres periodistas entre agresiones físicas, impedimentos de cobertura y desclificaciones en redes sociales, según Fundación Periodistas Sin Cadenas.

¿Seré la próxima?, es una pregunta que a veces se nos pasaba por la mente, ya sea por empatía, ya sea por temor infundido. Cada ser humano atraviesa una hoguera, una grieta, la lluvia. Karol sostuvo mi mano para atravesar el fuego de la ira, el miedo de los escribas, emociones con las que lidiamos.

“Karol Noroña es representante de las voces críticas que se formaron en el periodismo con enfoque ético y el trabajo  en la calle directamente con los protagonistas de sus crónicas, ya al llegar el declive en seguridad y cuando el crimen organizado empezó a enraizarse en el país, ella entendió que su compromiso era contar, y su trabajo creció conforme el país se inundaba en sangre” me comparte su colaborador y amigo, Axel.

Escribo este texto para Karol y los lectores del presente, los lectores del futuro, quienes sin duda la leerán. Su periodismo es valiente, preciso, conmovedor, humano. Ecuador se ha convertido en un infierno al que se intenta sobrevivir y del que otros huyen. Los cronistas dejamos registro de estas realidades y recogemos testimonios.

De tu integridad así como de la vida de otros colegas periodistas, hacemos al gobierno responsable. Solicitamos el apoyo de las organizaciones internacionales que protegen la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo, así como de los gremios y colegas. Mientras tanto, nos mantenemos firmes porque la lucha del periodismo, es una lucha por la vida.

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