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Chile, una sociedad neoliberal en rebelión (2019)

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Revista Raigal. Universidad Nacional Villa María, Argentina

por Juan Carlos Gómez Leyton

Resumen
La presente ponencia analiza la rebelión social que se ha producido en la sociedad chilena.
Caracterizándola como una sociedad neoliberal. La constitución de este tipo de sociedad ha sido producto tanto de la acción política de la reestructuración capitalista realizada por la dictadura militar del General Augusto Pinochet como por las políticas desplegadas por los gobiernos democráticos (1990-2019) que han profundizado, ampliado y consolidado el neoliberalismo en Chile. Una de las principales consecuencias de esta acción política e histórica de más de 30 años ha sido la constitución de nueva ciudadanía. Conformada por tres tipos de ciudadanías distintas: la ciudadanía neoliberal tradicional, la ciudadanía neoliberal no política y la ciudadanía antineoliberal que se nombra como subpolíticos. Es nuestra hipótesis que la rebelión social de octubre de 2019 ha sido protagonizada por esta ciudadanía.

Chile, una sociedad neoliberal en rebelión (2019) 1

Buenas tardes a todos y a todas, es un placer poder comunicarme con ustedes: estudiantes y colegas de la Universidad Nacional de Villa María. Agradecer muy cordialmente la invitación para participar en este conversatorio, vía remota. Esta es una modalidad que tiene la virtud de acortar las distancias y permitir la comunicación expeditamente. Una las buenas cosas que nos entrega la actual revolución de las comunicaciones. Hace del que el mundo deje de ser: “ancho y ajeno”, como escribía el escritor peruano Ciro Alegría hace algunas décadas atrás para describir, quizás, la soledad de América Latina y el Caribe. Hoy todo está cerca, las distancias y las temporalidades están son imaginarias cuando nos sentamos frente a un computador, como en esta ocasión.
Ahora bien, participar en este conversatorio: “América latina. Una región en erupción y la reconfiguración de la política regional”, nos permitirá colocar en perspectiva latinoamericana, el caso chileno. Para ello, he preparado una exposición sobre lo que está ocurriendo en Chile desde el mes de octubre de 2019, con el objeto de que ustedes puedan formarse una opinión, apreciación y contar con una interpretación sobre los acontecimientos sociales y políticos recientes que han sacudido la sociedad neoliberal chilena. Y, que ha captado el interés y la atención no solo los medios de comunicación de regionales e internacionales sino también de lxs analistas y estudiosos de la región latinoamericana.
Fundamentalmente, porque Chile aparecía hasta hace algunos días atrás como una de las sociedades más estables en términos políticos, económicos y sociales no solo de América Latina sino también del mundo global. Tengamos presente que Chile, fue la primera sociedad capitalista dependiente en transformarse desde 1975 en una sociedad neoliberal globalizada.
He estructurado la exposición en base de tres puntos. En primer lugar, antecedentes generales del caso chileno. Aquí voy a exponer a grandes rasgos las principales características de la sociedad chilena.
Sociedad que caracterizó como una sociedad neoliberal triunfante. En segundo lugar, referirme a uno de los aspectos fundamentales de esa sociedad: la conformación y constitución de la ciudadanía política. Y, finalmente, referirme a la rebelión social que conmueve a la sociedad neoliberal desde el 18 de octubre de este presente año (2019). Aquí las hipótesis posibles son varias, una, es que esta rebelión obedece al descontento, oposición y resistencia de una ciudadanía que rechaza abiertamente al régimen dominante.
Y, por esa razón, fue impulsada y protagonizada, justamente, por ciudadanxs que, durante la vigencia de la sociedad neoliberal, especialmente, del periodo democrático neoliberal (1990-2019) no ha tenido ninguna participación política activa en los procesos electorales de esa democracia. Otra, sería que se trata de ciudadanía neoliberales descontentas con las formas que opera el mercado. Este en sus distintas dimensiones genera una serie de contradicciones, de fallas de mercado que perjudican y lesionan la vida material de las ciudadanías mercantiles nacionales.
Estimo que plantearse dos hipótesis alternativas e incluso complementarias para explicar el Octubre chileno es importante, porque ello marca y hace la diferencia, tal vez, con lo que ocurre en otras sociedades latinoamericanas donde el neoliberalismo, si bien está presente, no alcanzó la profundidad, ni la extensión ni el dominio hegemónico logrado en Chile, en cuanto a constituirse en una verdadera cosmovisión del mundo que atrapaba o mantiene atrapados al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas que habitan este país.
Dicho esto, entonces vamos a la primera parte de esta exposición. Desde hace un tiempo a esta parte he venido sosteniendo de que la sociedad chilena es una sociedad en la cual el neoliberalismo pasó de ser una forma de acumulación, un patrón de acumulación capitalista a constituirse un tipo específico de sociedad, una sociedad ordenada en la base a los principios centrales del neoliberalismo 2. En ese sentido la sociedad neoliberal chilena se ha caracterizado por, aproximadamente, diez rasgos que la definen.
En primer lugar, sin orden de jerarquía ni de prelación, es una sociedad profundamente conservadora. La defino así porque políticamente apostó, desde 1990 en adelante, por el cambio histórico mínimo. La política impulsada por la clase política que reemplazo a los gobernantes autoritarios (dictadura militar de Pinochet, 1973-1990), optaron por la administración del régimen neoliberal. Los distintos gobiernos electos, a través del sufragio electoral desde 1989, asumieron una postura de conservación de lo existente como también de su ampliación, profundización y consolidación del patrón de acumulación neoliberal. Políticamente renunciaron a cualquier transformación de las estructuras de poder establecidas por los autoritarios y como por el capital. Ello queda manifestado en el hecho que no buscaron modificar ni reemplazar la Constitución Política de 1980, impuesta por la dictadura.
Es una sociedad predominantemente mediática, una sociedad manejada e influida por los medios de comunicación de masas, especialmente, por la televisión, que cumple la función de socialización del sujeto neoliberal. Es en mi opinión, que la televisión la que a través de sus distintos programas va conformando y constituyendo las opiniones que el sujeto neoliberal posee o asume. Porque no solamente lo informa, no solo lo manipula, sino que también le configura un tipo determinado de sociedad y cual debiera ser el comportamiento del sujeto al interior de la sociedad.
También es una sociedad ampliamente despolitizada. Puede parecer muy extraño esto que estoy señalando porque hoy estamos viendo a mucha gente en las calles, miles de personas que de manera explosiva están llenando y ocupando las calles y avenidas de la ciudad de Santiago como de otras ciudades del país. Pero, en realidad, este es una situación excepcional y extraordinaria. Pues, la sociedad neoliberal chilena a lo largo de los últimos 30 años para decirlo de alguna manera gráfica ha vivido de espalda a la política y a lo político. La política no ha sido la principal actividad que lxs chilenos hayan tenido en los últimos años. Vamos a explicar esto más adelante.
Es una sociedad profundamente mercantilizada. Está conformada, constituida por diferentes tipos de mercados en el cual el sujeto va transitando a lo largo de su biografía. El sujeto transita a lo largo de vida distintos mercados, ya sea, el mercado educacional, el mercado de la vivienda, el mercado de la salud, el mercado del trabajo, etcétera. Es decir, es una sociedad que podemos mostrarla como conformada reticularmente por distintos mercados que van generando, a su vez, un comportamiento, eminentemente, mercantil entre los sujetos que la constituyen. Todo pasa por el mercado en Chile. Todo se hace en el mercado nada lejos de él.
Es una sociedad fragmentada, social y políticamente. Es una sociedad dividida, profundamente, desigual. Es una sociedad donde la desigualdad es muy notoria y que es uno de los elementos que ha estado muy presentes en todas las discusiones, en todos los reclamos, en todo el malestar, en la ira social que en los últimos días se ha expresado en octubre de 2019. Sin embargo, es al mismo tiempo una sociedad donde se busca constantemente por mantener las distancias y las diferencias socioeconómicas y culturales. Cada grupo social tiene, mantiene y defiende sus espacios propios. Existe una estratificación social muy fuerte, dura, estamental, con solidas fronteras que difícilmente se logran traspasar. Los límites entre, por ejemplo, las comunas de la Región Metropolitana son físicamente reconocibles, la Plaza Italia, hoy Plaza Dignidad, marca un Santiago hacia el Oriente, donde habitan la alta y mediana burguesía
financiera, mercantil e industrial y profesionales liberales, la clase media aspiracionista, entre otros y de la Plaza Dignidad, hacia el Poniente, la plebe. Cada sector socioeconómico posee también sus propios espacios mercantiles, los Mall, etcétera. En mercado en Chile esta estratificado. Las sociedades neoliberales son sociedades de clases, pero, también son estamentales.
Es una sociedad competitiva. El hecho de ser una sociedad plenamente capitalista neoliberal impulsa a la competición de los sujetos. Todos quieren ser ganadores, luchan cotidianamente por obtener dinero, éxito y fama. Esos son los tres elementos esenciales del orden social chileno y que están en la base de la forma de ser de los sujetos sociales que constituyen y que habitan esta sociedad neoliberal.
Todo el mundo compite. Por eso es sociedad escasamente solidaria, humana. Es una sociedad extremadamente individualista. Es una sociedad en que lo individual predomina por sobre cualquier otra razón. Es decir, cualquier aspecto colectivo.
Al mismo tiempo, es una sociedad privatizada. En el sentido de que toda la sociedad está en manos del capital privado. El capital público, si existe es pequeño y está referido a determinadas empresas.
Como, por ejemplo, el Metro de Santiago es público como lo es Codelco o el Banco Estado. Se trata de tres empresas públicas, pero, son trabajadas, pensadas, gerenciadas a través de la lógica gerencial neoliberal. Lo mismo pasa con las universidades y los hospitales públicos.
Ahora bien, esta sociedad desde 1990 a 2006 fue una sociedad tranquila, donde el conflicto político y social estaba totalmente capturado por el Estado. Digo capturado en el sentido de que si había conflictos estos eran con rapidez sofocados o solucionados, porque eran esencialmente reclamos que tenían que ver con determinadas fallas del mercado.3
En esta sociedad a lo largo del tiempo fueron madurando y las contradicciones sociales y económicas internas aflorando en la medida en que iba haciéndose más dura, más pesada, la estructura capitalista neoliberal. Por esa razón, a partir del año 2006 se abre un ciclo de movilizaciones y de protestas sociales. Que tienen que ver con el tipo de conflictos que se desarrollan al interior de una sociedad neoliberal capitalistas.4
Estamos acá hablando de un nuevo tipo de conflicto social e histórico que confronta a tres dimensiones de la sociedad: por un lado, el Estado, colonizado por el mercado. El Estado gobernando al mercado a través de normas, reglas que le permiten su funcionamiento. Y, a su vez el mercado, en conflicto permanente con la sociedad civil. Y, la sociedad civil en conflicto ya sea con el Estado y el mercado. Por decirlo de alguna manera, esta es una conflictividad a tres bandas. Muchas veces el Estado hace alianzas con el mercado contra la sociedad civil; la sociedad civil hace alianza con el Estado para controlar o regular oponerle límite al funcionamiento del mercado, etcétera.
Lo interesante de este tipo de conflicto es a nuestro parecer: que estamos en presencia de un conflicto social propio de las sociedades neoliberales. Los cuales, por cierto, son conflictos radicalmente distintos a los que se presentaban en otras formas de acumulación capitalista como, por ejemplo, en el fordismo. Acá estamos en presencia de conflictos que tienen que ver con el funcionamiento de esta triada y, especialmente, por las formas de funcionamiento del mercado. Se trata de conflictos propios de la sociedad mercado céntrica.5 Entones cuando estallan algunos conflictos, como en el año 2006, el conflicto de lxs estudiantes secundarios, este tiene que ver con el funcionamiento del mercado de la educación. Lo mismo 2011, y así sucesivamente una serie de conflictos que tiene que ver con la forma de funcionamiento del mercado. No necesariamente son conflictos que generan movilizaciones en contra del mercado, sino más bien, exigen el mejor funcionamiento de este.
Ahora, frente a esto, los gobiernos tanto de derecha, de centro derecha como de centro izquierda, siempre generaron u ofrecieron soluciones de mercado. O sea, es el propio neoliberalismo que genera soluciones de mercado. De ninguna no genera soluciones antimercado sino soluciones dentro del mercado. Este es un punto que hay que tenerlo presente dado el conflicto que vamos a revisar a continuación.
Por lo tanto, tenemos un conflicto específico, que tiene que ver con la forma como lxs individuos se comportan al interior una sociedad de mercado. El aspecto político que me interesa analizar y señalar en esta exposición es el siguiente: en la sociedad neoliberal chilena se constituyó un régimen democrático que no es la democracia por el cual la ciudadanía se movilizó durante la dictadura militar (1980-1988, especialmente, durante las jornadas de protesta nacional). Si no que la democracia que se instituyó a partir de 1990 fue la democracia estatuida y diseñada en la Constitución Política de 1980, la democracia protegida, ideada y diseñada por Jaime Guzmán Errázuriz, uno de los principales ideólogos del autoritarismo chileno. Por lo tanto, en Chile, si bien algunos politólogos hablan de transición, yo diría, que en Chile no hay transición política de un régimen dictatorial a un régimen democrático, sino, lo que
se dio desde 1990 en adelante fue la institucionalización de las formas políticas establecidas por la dictadura y ampliadas, sostenidas y proyectadas en el tiempo por parte de las fuerzas políticas democráticas antidictatoriales, que no es otra que la democracia protegida de carácter electoral, autoritaria y excluyente. Este régimen político ha sufrido leves modificaciones a lo largo del tiempo.
Este régimen político y esta forma neoliberal de constituirse la sociedad generaron un nuevo tipo de ciudadano6
. Para avanzar, hay tres tipos de ciudadanos políticos en la sociedad neoliberal chilena a saber:
los ciudadanos tradicionales, que son todos a aquellos ciudadanos que tienen una perspectiva favorable a la participación política; son aquellos sectores que han apoyado desde el principio a la democracia protegida, que han votado masivamente por los partidos políticos del orden, tanto de derecha como de centro izquierda, o de la izquierda neoliberal. Son los que han gobernado a la democracia, es decir, son los que han administrado el régimen político a lo largo de estos años.
Los ciudadanos no políticos, es decir, aquellos ciudadanos y ciudadanas, que renuncian a la participación política porque la política les molesta, porque la política es odiosa, porque la política les genera conflicto, porque es un obstáculo para la realización individual del sujeto neoliberal. Por lo tanto, abandonan la política y no participan de ningún proceso electoral, crecientemente desde la segunda mitad de la década de los años noventa del siglo XX.
Un tercer sector, que serían los sectores que yo denomino subpolíticos y lo estoy usando a través del concepto del alemán U. Beck7, este conjunto de individuos y ciudadanos que abandonan la política.
Para no hacer la política que se hace en el sistema político forma, sino, buscan otras formas de hacer política. Fundamentalmente, en los márgenes del sistema. Son altamente críticos con el capitalismo y sobre todo, con el neoliberalismo. Son anti-partidos y rechazan los procesos electorales. Este sector de ciudadanos se va constituyendo en los actores o sujetos principales de la política actual.
Voy a ejemplificar esto, refiriéndome a la última elección presidencial, para que ustedes puedan comprender lo que busco sostener. En primer lugar, el electorado chileno lo conforman al año 2017, 14.347.288 ciudadanos inscriptos para participa electora y políticamente. De los cuales en la elección presidencial en que resultó electo el presidente Sebastián Piñera solo participaron alrededor del 49.00%.
Es decir, hay, aproximadamente, 8.900.000 electores que no participaron en la elección presidencial como tampoco parlamentarios, diputados y senadores, que hoy día ocupan un asiento en el Parlamento.
En consecuencia, estamos en presencia de una altísima abstención electoral, en la cual se refleja a su vez que el presidente de la República electo en aquella oportunidad sólo obtuvo el 26,4% de los votos del total del electorado. Sin embargo, la forma como el servicio electoral chileno calcula, y como se hace en toda América Latina, sobre la base de los votantes, o de los votos válidamente emitidos, con lo cual esto reduce el universo y le otorga un porcentaje altísimo al ganador. Lo cual hace creer que el presidente tiene un gran apoyo social y electoral. Lo cual es una ficción y una distorsión de la realidad. El presidente Piñera, siempre creyó que efectivamente tenía entre un 54 o 55% del apoyo del electorado nacional, lo cual como he dicho es falso, es una ficción que perjudica el funcionamiento de la democracia.8
Estos números nos permite entender la masividad de la protesta de hoy día. Pues, para el 73% del electorado el presidente o el gobierno de Sebastián Piñera y de la derecha chilena, le era indiferente, había votado en contra o estaba totalmente lejano de las posiciones del presidente Piñera. Por lo tanto, cuando uno ve esa masividad de gentes en las calles de Santiago, con más de un millón y medio de personas, el 25 de octubre 2019, sin ninguna duda, en esa multitud está presente este conjunto de ciudadanos que no votaron por Piñera o votaron por otros candidatos. En esa masividad ciudadana tiene que ver con lo que yo he llamado el partido de las y los no electores.
Este partido es donde se ubican los ciudadanos subpolíticos. Como he dicho de estos ciudadanxs son aquellos que hacen política en los márgenes del sistema. Son los grupos, los colectivos sociales y políticos que se han organizado desde los años noventa para combatir y resistir al sistema político imperante. Son profundamente críticos y han sido permanentemente opositores del capitalismo neoliberalismo. Son aquellos que hoy día portan la capucha, ocupan la primera línea del combate, la primera línea de la movilización social y política actual. Ellos buscan terminar con el capitalismo no solo con el neoliberalismo y están obligando a la clase política a tener una respuesta a través de la
institucionalización conflicto como podría ser el fenómeno de la Asamblea Constituyente u otras. Estamos en presencia de una Revuelta protagonizada no por lxs ciudadano neoliberales, menos por lxs ciudadanos no políticos, sino, esencialmente, por lxs ciudadanos subpolíticos. Es decir, aquellos que han sido siempre la crítica más profunda, más fuerte, más sistemática y constante del neoliberalismo.
Ellos son los que están hoy día en las calles, los que han obligado a través de la violencia política social. La cual para ellos esa violencia social tipificada como vandalismo como delincuencia por el poder, ellos la definen como actos de justicia popular. Justicia popular contra los símbolos del capitalismo, de aquellas instituciones que han abusado del ciudadano en estos 30 años de democracia neoliberal. Por esa razón atacan, a los bancos, al capital financiero, atacan y destruyen las farmacias, por la corrupción y los altos precios que tienen los medicamentos para la ciudadanía, ellos atacan los supermercados por haber crediticiado el consumo de alimentos de primera necesidad.
Por lo tanto, estamos en presencia de una nueva revuelta social, de la acción de un nuevo sujeto político que no tiene parangón en otras latitudes de América Latina. Salvo en aquellas ciudades latinoamericanas donde lxs que protestan también portan la capucha como elemento identificatorio.
Estamos en presencia de una emergencia de un sujeto social que está haciendo cambios importantes en el comportamiento político de la sociedad chilena.
Para ir cerrando, es necesario señalar que el neoliberalismo en Chile no está derrotado. ¿Porqué? Un solo dato para que ustedes entiendan la profundidad de la experiencia neoliberal chilena. Todxs los anticapitalistas podemos estar en rebeldía, todxs podemos estar combatiendo al neoliberalismo, pero todxs los ciudadanxs chilenos estamos financiando la reproducción del sistema capitalista. Fíjense ustedes, ha sido un mes de combate, pero todos los meses, tanto en el mes de octubre como en el mes de noviembre, el capital recibe de parte de todxs los chilenos: el 10% de nuestros salarios a la reproducción del capital. Mientras el capitalismo neoliberal siga recaudando el 10% de nuestro salario,
ellos van a seguir teniendo la capacidad de reproducirse y controlar y frenar cualquier tipo de movilización.
El neoliberalismo chileno no está en el suelo, y lo quiero decir tajantemente: no está en el suelo, ni derrotado ni vencido, sino esta agrietado, golpeado, pero, mientras la estructura del poder infraestructural del bloque dominante no sea destruida, este se mantendrá sólido y fuerte.
En el pasado en cierta crisis neoliberales determinados sociólogos y/o cientistas sociales han declarado la muerte del neoliberalismo. Sin embargo, ni en 1983 cuando Pilar Vergara escribió Auge y caída del neoliberalismo en Chile, se produjo aquello. Ni tampoco en 2011 cuando el sociólogo Alberto Mayol

escribió el Derrumbe del Modelo aconteció el derrumbe del neoliberalismo. Hoy día estamos de nuevo en una coyuntura crítica, en una situación de ruptura, pero el neoliberalismo no está para nada vencido.
Esa es nuestra situación actual, no hay neoliberalismo vencido, y creo que eso también es importante proyectarlo a nivel regional, tampoco tenemos el neoliberalismo vencido en América Latina, este se reconfigura, se reconstituye, se refuerza incluso con las medidas que adoptan determinados gobiernos.
Hoy día estamos viendo levantamientos en Colombia, situaciones semejantes en Ecuador y, ahora en Chile, pero también tenemos la situación en Bolivia, que es una situación contradictoria, tenemos la posibilidad de que no exista la continuidad de un antineoliberalismo light uruguayo, pero también tenemos la esperanza de que se abra un nuevo ciclo antineoliberal en Argentina. Esperemos que ahora sí sea un gobierno antineoliberal total y completo. Esos son los desafíos que tienen los distintos países progresistas. Es lo que puede reconfigurar la política regional.

Muchas gracias.


1 Ponencia realizada en noviembre de 2019, vía zoom, para el conversatorio: “América latina. Una región en erupción y la reconfiguración de la política regional”, 25 de noviembre de 2019. Organizado por la Secretaría de Investigación y Extensión, el Centro de Estudios Latinoamericanos del Centro, la Maestría en Estudios Latinoamericanos y el espacio curricular Relaciones Internacionales de la Licenciatura en Ciencia Política dependientes del Instituto de Ciencias Sociales, junto al Centro de Graduados de la UNVM y los gremios docentes y no docentes ADIUVIM y APUVIM. La desgrabación ha sido revisada por su autor.

2 He tratado ampliamente este planteo en mi libro: Política, Democracia y Ciudadanía en una Sociedad Neoliberal (Chile: 1990-2010), Editorial ARCIS/CLACSO, Santiago de Chile, 2010. Libro que se puede descargar en la biblioteca de CLACSO.

3 Cfr. Juan Carlos Gómez Leyton, Estado, Dominación, Hegemonía y Crisis política en la Sociedad Neoliberal, Chile 1973-2012 en Thwaites Rey, Mabel (editora): El Estado en América Latina Continuidades y Rupturas. Editorial ARCIS/CLACSO, Santiago, 2012.

4 Ver Juan Carlos Gómez Leyton y Zulema Escalante Lara: La conflictiva relación entre Estado, Mercado y Sociedad Civil en “Nuestra América”, en Revista AMERICA LATINA 8, 2° Semestre/1° Semestre 2009, Universidad ARCIS, Santiago de
Chile, 2009.

5 He profundizado en análisis de la estructura de este tipo de conflicto en capítulo II: El Conflicto entre Estado, Mercado y Sociedad Civil en la Sociedad Neoliberal chilena, 1975-2019, de mi libro: La Rebelión Popular en la Sociedad Neoliberal, Chile 2019-2020, en proceso de edición.

6 Ver Juan Carlos Gómez Leyton: “Ciudadanía en los tiempos del libre mercado” en León Aravena, Javier y otros (editores): Discursos y Practicas de Ciudadanía. Ediciones Universidad del Bío Bío, Chile, 2006.

7 U. Beck, La (re)invención de la política. FCE, México, 1999.

8 He expuesto esta cuestión en Juan Carlos Gómez Leyton: El “partido de las y los no electores” en la democracia neoliberal, Chile 1990-20016, en 9° Noveno Congreso Latinoamericano de Ciencia Política: ¿La democracia en recesión? ALACIP, Montevideo, Uruguay, 26-27-28 Julio de 2017. http://www.congresoalacip2017.org

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