Cuando los poderosos gobiernan para los poderosos, cuando la riqueza se concentra en pocas manos mientras la mayoría vive con deuda, miedo e incertidumbre, el pueblo tiene no sólo el derecho, sino el deber histórico de organizarse y movilizarse. La historia ha demostrado una y otra vez que ningún derecho social ha sido regalado: todos han sido conquistados con organización, conciencia y lucha colectiva.
Hoy se pretende imponer un modelo de retroceso social, donde subir el costo de la vida, el combustible y los alimentos se vuelve normal, mientras se premia a los grandes grupos económicos con beneficios, rebajas y privilegios. Se intenta instalar la idea de que el sacrificio debe hacerlo siempre el mismo: el trabajador, el jubilado, el estudiante, la familia común. Pero mientras el pueblo se aprieta el cinturón, otros multiplican sus fortunas.
Se habla de orden, pero es el orden de la desigualdad.
Se habla de libertad, pero es la libertad del mercado para abusar.
Se habla de seguridad, pero se reprime al que protesta y se perdona al poderoso que roba.
Cuando se intenta retroceder en derechos humanos, cuando se busca instalar el miedo, la censura y la represión como forma de gobernar, cuando se pretende liberar a criminales protegidos por el poder mientras se criminaliza la protesta social, el pueblo debe comprender que no se trata de medidas aisladas, sino de un proyecto de dominación social y económica.
Por eso la respuesta no puede ser individual, tiene que ser colectiva.
No puede ser el silencio, tiene que ser la organización.
No puede ser la resignación, tiene que ser la movilización.
La historia la cambian los pueblos cuando dejan de tener miedo.
La historia la cambian los trabajadores cuando se detiene el país.
La historia la cambian las grandes mayorías cuando toman en sus manos su propio destino.
Sólo el pueblo defiende al pueblo.
Por dignidad, por justicia, por los derechos sociales, por el futuro de nuestros hijos, se hace necesario un gran Paro Nacional, una jornada de paralización de actividades, de organización territorial, de movilización social y de recuperación de las calles como espacio del pueblo.
Que se escuche en cada barrio, en cada trabajo, en cada escuela y en cada población:
¡¡¡ EL PUEBLO UNIDO NO RETROCEDE !!!
¡¡¡ POR DIGNIDAD Y JUSTICIA — PARO NACIONAL !!!
¡¡¡ NO PASARÁN !!!











