Sabado 11 de Octubre 2025
Señor Camilo Escalona, viejo compañero de ruta de un pasado que usted se esmera en falsificar:
Su reciente simplificación de que la dictadura chilena fue derrotada por un mero «lápiz y papel» no es solo una imprecisión histórica; es la destilación más amarga del cinismo político que usted encarna en alma y piel. Usted no es solo un testigo incómodo de la Transición; es el pobre arquitecto de un relato que busca borrar el fuego de la lucha popular para que la historia calce con la mediocridad y la traición de los pactos que ustedes firmaron a bolsillo lleno.
Usted, que fue parte de un Partido Socialista (PS) con vocación de cambio revolucionario, ha devenido en el notario de la paz impuesta. Al reducir la caída de Pinochet a un trámite electoral, usted no solo minimiza el sacrificio de millares de militantes que dieron su vida por completo a la causa del pueblo, que resistieron con espíritu y convicción los embates más brutales que el terror pudo dar. Usted, como tantas veces más, traiciona a los compañeros y compañeras de su propio partido que, a diferencia de la élite negociadora, optaron por el exilio, la clandestinidad y la resistencia armada.











