por Pepe Gutierrez Álvarez, España

No es poca cosa, acabo de cumplir 79 tacos (Puebla de Cazalla, Sevilla, 1946), un tiempo al el que mis abuelos no llegaron, pero que gracias a la fortuna y a la Sanidad Pública, me puedo permitir confiar en tiempos venideros en los que me gustaría hacer cosas que antes no he hecho siguiendo tantos ejemplos de vejez animada y creativa en lo posible de la mejor manera que sé: luchando contra el capitalismo y sus consecuencias, y viviendo la vida como una militancia con todo el personal que me rodeas. Aunque sea en cuatro palabras siento necesidad de contar que pasé la infancia en mi pueblo. De familia jornalera y trabajadora, emigré a L´Hospitalet, Barcelona en 1960 para trabajar en empresas varias en las que “hice migas” con los perdedores que mantenían su memoria. Agitador cineclubista, desde 1964 , me mantuve en Comisiones del que finalmente fui tachado.
Por entonces, trabajé duro en un guión sobre la historia del movimiento obrero para una Radio Comisiones hasta que algún comité tachó mi nombre; ya después de hacer de portavoz en la ciudad la oposición a los pactos de la Moncloa pude comprobar que las asambleas desaparecían para llevar la vida sindical en “petit comité” de funcionarios, algunos de los cuales serían parlamentarios o senadores.
En la segunda mitad de los años sesenta formé parte de uno de los primeros grupos tildados de trotskistas como fue el caso de“Acción Comunista” aunque mi punto de atracción central era tomar parte en la Internacional, la última que seguía con la bandera levantada.
Exiliado en Francia (1968-1971), fuí militante de la Ligue, la sección francesa de la Internacional, trabajé en toda clase empleos hasta que ingresé en la Renault donde la sección española de la CGT fue disuelta cuando fue “descubierto”; miembro de la comisión española que trabajaba por coordinar las relaciones con el interior del Estado, regresé a principios de 1971 para hacer la “mili” gracias a una amnistía, y a continuación seguir actuando como clandestino, especialmente como agitador cultural, cine clubista, conferenciante…
En los años ochenta fuí animador de las páginas culturales de Combate, órgano de la LCR, semanario luego quincenario. También colaboró asiduamente en revistas de historia (Tiempo de Historia, Historia 16, Historia y Vida, L´Avenç); de pensamiento (Imprecor, Viento Sur, El Viejo Topo, El Temps), asó como en diarios (Diario de Barcelona, La Voz de Euzkadi, Liberación entre otros). Desde finales de los setenta publicó diversos ensayos biográficos: Conocer a Trotsky (Dopesa, 1979), «Mandela. La lucha es mi vida» (Ed. 99, 1988)
Anoto también “John Reed. Rojos y rojas” (El Viejo Topo), preparó diversas ediciones de obras de Jack London especialmente con una reciente edición de «Tiempos de ira», en Libros de la Frontera así como de «Los cardos de baragán», de Panait Istrati. Con la editorial Fontamara y desde Hacer, preparo las ediciones de varios clásicos del socialismo utópico, así como un “Diccionario biográfico del socialismo” cuyo primer volumen abarca “Desde los orígenes hasta Marx y Engels”, sigo con “Libertario, libertarias” editado en pdf, y “Revolucionarias. Mujeres entre el socialismo y feminismo” que es traducida al alemán y al italiano, y que recientemente he adaptado para El Viejo Topo (Mataró, 2020) la misma editorial que ya había publicado «Rosa Luxemburo: Cartas de amor y de revolución», y por la que preparo una edición de algunos escritos de Trotsky sobre el final de la revolución y la guerra española.
La lista sigue con dos obras sobre Orwell (“Orwell, el autor y su obra”, en Barcanova, Barcelona, 1984, y “La cuestión Orwell”, Sepha, Málaga, 2008), así como del ensayo, ”Lev Tolstói, aristócrata, cristiano, anarquista” (Libros de la Frontera, Barcelona, 2011), reflejo de un enfoque de trabajo simple: en base a lo poco que sé trato de reunir el mayor conocimiento posible para llevarlo a la gente interesada en estos temas y autores.
También publico prolijamente en estudios sobre temas históricos relacionados con el comunismo antiestalinista en España: “Un ramo de rosas rojas y una foto. Variaciones sobre el proceso del POUM”, para la editorial Laertes, la misma en la que he publicado con Pelai Pagès “El POUM y el caso Nin. Una historia abierta”; “Victor Serge, la conciencia de la revolución”, y “La revolución rusa pasó por aquí”. A añadir de “motu propio ”El 36 y el cine La guerra que no se debió perder”.
En Renacimiento he publicado: “Retratos poumistas”, y “El fantasma de Trotsky (España, 1916-1940)”, estos dos últimos en la colección España en armas; la misma editorial tiene a punto “Retratos en rojo y negro” en trance de edición en Renacimiento, pensada en cierta medida como una segunda parte de unas memorias reflejadas a través de una serie personajes, unos anónimos, otros bastante conocidos. Otros títulos fueron “Nuestros viejos: problemas y alternativas; “Miniwatt, la memoria obrera”; “Elogio de la militancia”, una tarea extensible a prólogos y colaboraciones diversas.
Previamente escribí un retrato generacional: “Memorias de un bolchevique andaluz” que trata de ofrecer un amplio retrato generacional. Durante una legislatura ejercí como concejal por EUiA de urbanismo en mi pueblo de adopción (Ribes), y dediqué mi sueldo a actividades solidarias y cooperativas con América Central
En esta actividad cultural hay tanto una voluntad divulgativa de la historia social como por crecer personal y culturalmente dadas las limitaciones de origen, y he publicado en diversas páginas alternativas, especialmente en “El Viejo Topo”; Kaosenlared desde la que llevé durante años una dura controversia contra un estalinismo en retirada.
Por supuesto desde Viento Sur a cuyo consejo asesor pertenezco como un buen número de militantes con pluma…G.B. Shaw decía que la modestia comenzaba por reconocer la vanidad, un atributo que he aprendido a tratar con el debido grado de sorna.
Luego la vida ha pasado por caminos imprevistos.











