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LOS CAMBIOS QUE CHILE NECESITA

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por Juan Choque Mamani

Bastan pocos días para que se verifique en el país, el Plebiscito que aprueba o rechaza la Constitución de 1980. Este Plebiscito, una mañosa treta de la burguesía desesperada, para superar el Estallido Social, debemos capitalizarla para el pueblo trabajador.

El capitalismo chileno como el capitalismo mundial, pende de un hilo. Los gobiernos pro imperialistas tambalean por la presión social. En Chile, Ecuador, Colombia y Brasil, la presión pone de manifiesto a los charlatanes del neoliberalismo, que se parapetan, al igual que Trump, en amenazas infantiles, como que si no hay capitalismo, no habrá Navidad.

Las revoluciones siempre importan este tipo de conductas decadentes y groseras de las clases dominantes a punto de perder su dominio. Ocurrió en Roma imperial, en Berlín el 45, en los últimos días del Zar en Rusia, en los últimos días de la monarquía francesa.

En Chile, qué duda cabe, vivimos hace rato este estadio decadente, por ejemplo, en las caligulescas tramas de las platas “del oro blanco” (Soquimich), que supera todo lo imaginable en perversiones de los facinerosos del infierno neoliberal.

Todos hemos sufrido los efectos de esta sociedad enferma, gobernada por psicópatas. El pueblo trabajador, está harto de estos páramos de la iniquidad, raída por el lucro enfermo y demoniaco, que han entregado el país a rufianes de mala muerte.

Es cuestión de pocos meses para que esta carcaza ilegal de país, bajo apariencia de legalidad, se hunda en lo más profundo de lo conocido.

Ya en el retiro del 10% de los fondos de AFP, se advirtió la completa debilidad del sistema de dominación en su conjunto. Luego de sofisticadas y odiosas maniobras, los grupos de poder terminaron acorralados en su propio reducto, de títeres y monaguillos del capital, el Congreso, para ver la debacle de su poder, autorizando el retiro.

Este triunfo del pueblo, debe repetirse en el Plebiscito.

La débil plataforma de resistencia del capitalismo chileno, está en crisis terminal ante la crisis mundial del capitalismo. Un sinnúmero de empresas de los oligopolios nacionales, muestran que el modelo de acumulación los vence una y otra vez (Lan, Paulman y el holding Paris, Cencosud,Easy- Hites, La Polar, Johnsons, y un largo etc.), dependen de los dineros de nuestras cotizaciones en las AFP. No pudieron mover la industria teniendo todo para ello, menos aún podrán ahora.

El escenario ex post al Estallido y la Pandemia, traerá sólo más desgracia y dolor al pueblo, si es que no damos los pasos que nos permitan tomar el destino en nuestras manos.

Sólo un gobierno de los trabajadores puede poner fin a esta crisis.

Para ello, debemos superar este último peldaño de la depredación del capital en Chile, económica, humana y ecológica, para comenzar la reconstrucción del país, primero, y del planeta, después, en crisis por este capitalismo neoliberal ajeno a la naturaleza humana y ecológica.

Los efectos de este modelo criminal del capital, ponen en evidencia que vivimos el último eslabón del capital. Marx advirtió de ello en diversos escritos.

Los efectos del modelo de acumulación capitalista, están a la vista. Arrasan la amazonia, las selvas y océanos del mundo, los ríos y las fuentes de recursos naturales, al punto de que está en duda la viabilidad inmediata de la raza humana en el plantea.

Entonces, no se trata tan solo de unas normas para modificar nuestro país. Se trata que desde Chile, esa ignición, esa luz del estallido que llegó a todo el orbe, debe ser un faro para iluminar un futuro socialmente humano y ecológicamente sustentable, a partir de un gobierno de quienes realmente producen la riqueza, los trabajadores.

Podemos y debemos hacerlo, por nuestras futuras generaciones, y sobre todo, porque somos portadores de un proceso que ya antes legó al mundo, un canto universal, para vivir en paz.

El apruebo con Convención Constitucional, será la herramienta que nos permita transitar hacia la plena autonomía de poder de la clase trabajadora, frente a los grupos cada vez más inorgánicos del capital local, que evidencian total falta de cultura y de preparación en todos los planos del quehacer intelectual e institucional, divagando, totalmente superados, por los senderos palaciegos, de los que quisieran huir.

Esta semana, daremos un paso más en avanzar de manera pacífica, hacia construir una nueva sociedad, basada en la eliminación de la explotación del hombre por el hombre, y en la solidaridad de la clase trabajadora.

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