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Argentina – Raúl Montenegro: “Los glaciares son como cajas de ahorro hídricas milenarias”

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Kaos en la Red

Publicado el 14 de marzo de 2026 / Por Otros medios

¿Qué riesgos corren los glaciares en caso de que se apruebe la reforma a la Ley 26.639? ¿Cuáles son sus funciones ecosistémicas primordiales? ¿Quiénes estan detrás de las modificaciones propuestas a la legislación que los protege? A estos y otros interrogantes se refiere el biólogo Raúl Montenegro, único argentino distinguido con el Nobel Alternativo, por su trabajo acompañando a las comunidades de la región en la defensa del ambiente.


Por Vanina Lombardi  
A fines del mes pasado y con agregados de último momento, la Cámara de Senadores de la Nación le dio media sanción al proyecto de modificación de Ley 26.639, del Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. La medida es regresiva en cuanto a la protección ambiental y no solo incumple derechos constitucionales, sino que también va en contra de obligaciones internacionales vinculadas con la mitigación y adaptación al cambio climático, como el Acuerdo de Escazú, al que el país está adherido (Ley 27.566). Incluso, colisiona con el Acuerdo con la Unión Europea, que fue ratificado por el Senado durante la misma sesión extraordinaria.

De cara a las audiencias públicas que se realizarán antes de su tratamiento en la Cámara de Diputados (previstas para el 25 de marzo en la Cámara de Diputados, en la Ciudad de Buenos Aires, y el 26 de marzo, de manera vitual, pero que deberían extenderse ya que las personas inscriptas eran más de 27.000 a la publicación de esta nota), en las que cualquier persona puede participar anotándose a través desde este link), TSS habló con el biólogo y ambientalista Raúl Montenegro, presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM), sobre los riesgos que implicaría la aprobación de estas modificaciones y los intereses que hay detrás de este proyecto de ley.

Montenegro es el único argentino que ha sido distinguido con el premio Right Livelihood Award, conocido como el Nobel Alternativo, en el año 2004, por su trabajo con comunidades locales e indigenas de la región, en pos de ayudarlas a desarrollar herramientas e instrumentos que les permitan proteger sus territorios, defender el ambiente y promover la sostenibilidad. Actualmente, es profesor de posgrado en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en la Universidad Nacional del Comahue (UNComa); y director del Campus Córdoba del Right Livelihood College (RLC), uno de los dos centros de este tipo que existen en la región (son nueve en el mundo), que funciona en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

¿Qué es lo más preocupante de las modificaciones que incorpora el proyecto a la Ley de Glaciares?

Las modificaciones rompen el espíritu muy solvente de la ley actual, así como con el criterio de glaciares como ecosistemas y de su conjunto como un gran sistema nacional. Por eso, el hecho de que el proyecto haya obtenido media sanción en Senadores es un retroceso enorme, aunque queda la esperanza del debate en la Cámara Baja y de las audiencias públicas previas que han sido incorporadas tras la presión de las organizaciones populares.

Recién mencionaba la solvencia de la ley actual, ¿podría ampliar esa idea?

Claro. No se puede entender lo que está pasando ahora si no se entiende cuál fue la filosofía subyacedente en la aprobación original de la ley en 2010, que asume que todas las masas glaciares del país asociadas a la Cordillera de los Andes arman un sistema que no se puede particionar en los glaciares de San Juan, los de Mendoza o los de Neuquén, por ejemplo. Además, se basa en un relevamiento con muy buena ciencia, hecho por el IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales). Y no solo eso: esta Ley, que fue modelo para América Latina, se aprobó con un consenso muy fuerte, ya que en su elaboración participaron universidades, centro de investigación, ONGs y asambleas. Y hay que tener en cuenta que, en esa época, el gobierno también era pro megaminería y pro agricultura industrial.

¿Cuál es el riesgo ecosistémico de flexibilizar esa protección y delegarla en las provincias, como lo propone el proyecto que obtuvo media sanción? 

Es que los glaciares no son solamente hielo. Son ecosistemas muy complejos, con su propia biodiversidad, que se formaron a lo largo del tiempo y que vienen teniendo ciclos en los que la nieve los hace crecer y renovarse, mientras que el derretimiento los hace bajar de volumen. Son como cajas de ahorro milenarias de recursos hídricos, que tienen un efecto geomorfológico muy importante, ya que terminan modificando los ambientes donde funcionan, en las zonas altoandinas de toda la zona cordillerana, en las que hay sistemas climáticos diferentes. Por ejemplo, no es lo mismo un glaciar ubicado en el norte del país que uno ubicado en la zona patagónica. Y la lista podría ser mucho más amplia, pero lo que quiero decir que este sistema glacial no puede dividirse en trozos.

¿En qué sentido se refiere a los glaciares como cajas de ahorro milenarias?

Pensemos en cómo se forman: los glaciares “comen” nieve, es decir, que reciben la nieve que los va alimentando, y a su vez, tienen movimiento, particularmente los glaciares descubiertos. Eso quiere decir que hay una especie de mezcla dentro de los glaciares, con partes de hielo que han sido fabricadas con nieve más antigua y partes mucho más recientes. alimentadas con la nieve mas actual. Por lo tanto, un glaciar también es tiempo, no hay glaciares instantáneos. Por eso decía que son cajas de ahorro milenarias, lo que no quiere decir que la nieve más profunda tenga miles de años necesariamente, sino que ese ciclo de formación y derretimiento, que en general ha sido de aumento, o por lo menos de mantenimiento, y que ya está siendo afectado por el cambio climático global, ahora se ve amenazado por lo que representan las modificaciones que introduce el proyecto de La Libertad Avanza, que reduce los glaciares a meros proveedores de agua y deja que las provincias sean las que decidan si vale la pena o no mantenerlos.

 

 

«Los controles internos que deberían tener esas empresas megamineras, que ya en los gobiernos anteriores eran muy endebles, lo van a ser todavía más y con menor capacidad de proteger a los ciudadanos», dice Montenegro.
¿Uno de los temores es que con la nueva ley se genere una flexibilización en los permisos para el desarrollo de actividades megamineras?

Claro. Y el problema es que las provincias que tienen glaciares importantes tienen antecedentes vinculados a la megamineria, como Mendoza y San Juan, y la aprobación de estas modificaciones le abriría las puertas a la megaminería en lugares adonde hoy no está permitida. Más alarmante aún es que estas modificaciones han sido propuesas por empresas cuyas casas matrices están en otros países. Particularmente, la clave de esto es el denominado Proyecto Vicuña, que  surge tras la alianza de dos empresas, la canadiense Lundin Mining y la australiana BHP, que en enero de 2025 formaron Vicuña Corp para la extracción de cobre, oro y plata de los yacimientos de Josemaría y Filo del Sol, ambos a más de 4000 metros de altura en el departamento Iglesia, en el norte de San Juan. Se dice que las empresas mineras en su conjunto habrían asegurado que invertirían 40.000 millones de dólares en la Argentina, siempre en el marco del RIGI.

Esto se suma a otros proyectos megamineros que desde hace años generan controversias en el país. Incluso, existen antecedentes de accidentes ambientales vinculados a empresas extranjeras, como la canadiense Barrick Gold, también en San juan. 

Sí. Es muy interesante ver el comportamiento de Barrick Gold en Veladero, en la mina de oro que en este momento opera en San Juan y tiene un récord impresionante de desmanejos ambientales, de contaminación, de escapes de cianuro. Esto es ejemplo de que cuando se le abren las puertas a las megamineras, sobre todo las que tienen sus casas centrales fuera del país, no solamente se está haciendo una geopolítica de la dependencia, sino también algo mucho más peligroso, que es desarticular los mecanismos de regulación de una cantidad de funciones estatales que protegen a los ciudadanos. Los controles internos que deberían tener esas empresas megamineras, que ya en los gobiernos anteriores eran muy endebles, lo van a ser todavía más y con menor capacidad de proteger a los ciudadanos.

¿Qué riesgos implica esto para la población?

Al no haber una suerte de salvaguarda en base al manejo de los glaciares, los riesgos sobre la población serán mucho mayores porque el funcionamiento de los glaciares no solamente tiene que ver con el lugar en el que se encuentran los recursos, sino que muchas veces incide en otras provincias, ya que el funcionamiento del sistema de cuencas hídricas pasa fuera de los límites provinciales. Además, también incide en términos climáticos, en todo lo que tiene que ser un adecuado funcionamiento de los distintos ecosistemas.

¿Por qué es importante conocer el funcionamiento de los glaciares?

Para que sea compatible con nuestra propia supervivencia. Asumamos que esas actividades de megaminería hacen desaparecer los glaciares. No solamente puede desaparecer una reserva de agua para distintas generaciones, sino que también hay una cantidad de otras funciones muy importantes que cumplen los glaciares y que van a dejar de estar si se avanza con esto. Necesitamos glaciares en buen funcionamiento, aunque de ellos no saquemos el cobre o el oro que pueda haber debajo porque, en última instancia, la contribución de estos minerales a la supervivencia de nuestra especie será irrelevante.

 

Fuente: Agencia TSS

 

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