por Franco Machiavelo
Las alzas en la luz, el agua, el gas y los alimentos son un robo descarado al pueblo. No es casualidad: son los grandes empresarios y sus monopolios los que suben los precios para llenarse los bolsillos, mientras el gobierno y los políticos miran para otro lado. El neoliberalismo fue hecho para eso: para privatizar todo, hasta lo más básico, y convertir la vida en negocio.
Las campañas electorales son puro show: promesas vacías, slogans reciclados, partidos parásitos que nunca tocan el tema de fondo porque están amarrados a los mismos intereses que saquean al pueblo. El silencio frente a estas alzas no es inocente, es complicidad.
Esto no es “inflación natural”, es una lucha de clases disfrazada: los de arriba siempre ganan, y los de abajo siempre pagan. El pueblo está desprotegido, sin voz, sin derechos efectivos y con poca organización social.
Pero cada alza puede ser la chispa que despierte la rabia y la dignidad. ¡No se trata de aguantar más, se trata de levantarse! Chile necesita transformar la indignación en fuerza colectiva, en organización popular que enfrente el saqueo de los privados y el entreguismo neoliberal.
¡Basta de abusos! ¡Basta de silencio! ¡Que la rabia se vuelva lucha y la lucha, poder del pueblo!











