por Andrés Figueroa Cornejo
Ernesto Llaitul es werken de la Coordinadora Arauco Malleco, CAM, y vocero de los 5 jóvenes comuneros mapuche imputados en el llamado Caso Lautaro, que inauguró su primera audiencia el reciente 11 de mayo, tras casi 4 años de prisión preventiva de los acusados en la cárcel de Temuco. Entre los encausados se encuentra Pelentaro Llaitul Pezoa, hijo del dirigente histórico de la CAM, Héctor Llaitul, junto a Luis Menares Chañilao, Jorge Caniupil Coña y Juan Mardones Sáez, todos militantes de la resistencia originaria, y Luis Fuenzalida Eneros.
Los abogados que forman la defensa de cada uno de los procesados por la Fiscalía, han explicado que los persecutores carecen de pruebas y evidencias concretas de la participación de sus protegidos en los hechos que iniciaron la acción legal, ocurridos en el año 2022 en el fundo San Luis, en la comuna de Lautaro, Región de La Araucanía. Más grosero e incomprensible resulta que el Ministerio Público esté pidiendo entre 59 y 71 años de cárcel para cada uno de los muchachos.
«Este juicio se trata de una persecución política», afirma Ernesto Llaitul porque «hace parte de una lógica de Estado hacia ciertos sectores del movimiento mapuche. Nosotros no negamos que somos militantes de una organización. De hecho, esa misma militancia nos convierte en perseguidos políticos del Estado de Chile.»
– ¿Y cómo se verifica el asedio político a la resistencia mapuche?
«A través de la creación de una Fiscalía de alta complejidad; de fuerzas de tareas de carabineros y la PDI; de la presencia del ejército; estados de excepción; leyes represivas. Y no olvidamos que esta política es una herencia de la administración Boric. Es más, fue en su gobierno que la Fiscalía, en esta causa, pidió para mi hermano Pelentaro una condena de 100 años.»
– Se supone que existe una legalidad que debiera limitar el arbitrio del Ministerio Público…
«Pero el Estado unas veces la acata y otras veces no, dependiendo de su conveniencia. En este caso, la Fiscalía dice que ‘no hay una persecución contra el movimiento mapuche’, y que un día cualquiera carabineros recibió un supuesto llamado de una persona, denunciando los acontecimientos en la zona rural de la comuna de Lautaro, y en ese mismo instante comenzó la persecución en un área bien precisa de las comunidades, tras la figura de ‘delito en flagrancia’ (o sea, justo cuando un delito está siendo cometido). Según las fuerzas policiales y militares, hasta ese momento no conocían a Luis Menares ni a Pelentaro Llaitul.»
– ¿Y dónde son detenidos Luis M y Pelentaro?
«Alrededor de 50 kilómetros del lugar de los hechos, supuestamente por la presencia de una de las camionetas que habría sido sustraída del lugar. Sin embargo, nosotros hemos señalado que existe una persecución contra los detenidos, anterior a lo ocurrido ese día.»
– ¿Cómo?
«Las policías ya saben quiénes son nuestros peñi. Saben de los procesos de recuperación territorial en los que participan. Justamente son arrestados al interior de una comunidad en proceso de recuperación. Ni siquiera en las cercanías del sitio donde pasaron los hechos que se les imputan. Cuando son detenidos Luis Menares (que estuvo en prisión con mi padre, en el bullado caso del fiscal Mario Elgueta) y Pelentaro Llaitul, terminó el caso para la policía y se detuvo la investigación. Los demás peñi fueron apresados horas después.
La fuerza militar y judicial del Estado no buscó ninguna otra arista sobre el caso, ninguna otra línea de investigación ni para incriminar ni para descartar. Les bastaron esas detenciones para comenzar el juicio.»
– Muchos analistas aseguran que desde hace unas décadas el pueblo mapuche está sufriendo una suerte de «II Pacificación de La Araucanía» (intento de genocidio indígena con fines colonialistas por parte del Estado chileno durante la segunda parte del siglo XIX)…
«En la actualidad, puede verse esa continuidad colonial contra el movimiento mapuche en las leyes anti-usurpaciones, gatillo fácil, la antiterrorista, de inteligencia, etc.»
– ¿Cuál es el carácter de la lucha mapuche?
«Primero que todo, es de resistencia para seguir existiendo como pueblo nación mapuche. Por supuesto, nosotros tenemos un proyecto autonomista y de recuperación territorial con el fin de autogobernarnos, vivir de acuerdo a nuestra historia y ser libres. Nosotros fuimos un pueblo soberano, que posee su propia lengua, cultura y filosofía. Pero debemos seguir batallando contra un sistema que sólo busca avasallarnos.»
– La resistencia mapuche es incluso anterior a la invasión europea…
«Hoy resistimos al Estado de Chile; mucho antes a los españoles y previamente a los incas, todas resistencias opuestas a la dominación sobre otros pueblos. Como mapuche, somos una composición original que ha tendido históricamente a estrechar lazos políticos y territoriales entre pewuenche, lavkenche, huilliche, tewuelche, cada cual en igualdad y respeto. Y cuando aparecen los españoles, les llamamos winka o nuevos incas. El nuevo invasor, en definitiva.
Hoy vemos el mundo, y nos encontramos con las luchas por la libertad de los pueblos de Palestina, del Sahara Occidental, del Líbano y de tantos más.»
– Somos todos humanidad y al mismo tiempo diversidad. Sin embargo, las ideas dominantes en la sociedad no comprenden por qué ustedes no se suman al denominado «progreso», y dejan de arriesgar sus propias vidas intentando reproducir formaciones históricas comunitarias y prácticas que no riman con las relaciones sociales modernas.
«Tras esas perspectivas, nosotros vemos el negacionismo occidental. La incapacidad de comprender que existen otros pueblos y otras culturas, y no solamente una. No queremos asimilarnos al capitalismo. Tenemos otras maneras de organizarnos, distintas al régimen del lucro. Observamos que el capital está llevando al mundo a un precipicio sin retorno debido a la crisis climática, a la liquidación de la naturaleza, a las subjetividades individualistas, egoístas e inhumanas que produce.»
– Ustedes luchan para preservar la humanidad. ¿Las formas de vida del movimiento mapuche funcionan como una suerte de freno a las fuerzas destructivas del modo de producción basada en la explotación de las personas y la expoliación de la naturaleza y que van tras la ganancia privada? ¿Son ustedes una alternativa, un proceso a contracorriente de la presente autodestrucción capitalista?
«Como pueblo, en nuestro desenvolvimiento, en nuestro combate por sobrevivir, nos encontramos con fenómenos como el extractivismo que confrontan directamente con nosotros. Las hidroeléctricas, forestales, la minería de ‘tierras raras’, son los intereses y capitales que nos arrebatan nuestro territorio. Y nosotros nos levantamos en contra de esas industrias que se contraponen a nuestra cosmovisión y espiritualidad. Esas contradicciones irreconciliables nos han llevado hasta la situación actual.»











