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Política, sexo y tallarines. La vida íntima en la casa del presidente Boric, la serie Los Millennials del Barrio Yungay

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Radio del Mar

Al estilo de los viejos folletines, cada mes un nuevo capítulo, el escritor Omar Pérez Santiago, publica en la revista digital Off The Record, una historia que va mezclando política, sexo y comida, en la casa del presidente en el barrio Yungay. Ya lleva dos capítulos, y llama la atención de los lectores. (Se pueden leer los dos capítulos aquí: Millennials 1 y Millennials 2) Los dibujos son del  Proyecto Patrimonio de Luis Martínez. Aquí la entrevista con el autor, Pérez Santiago.

La historia de los Millennials del Barrio Yungay juega y anticipa la vida de Irita y Gabbe, el presidente y su novia. Como una parodia o espejo del presidente Boric y su pareja Irina. ¿Cómo surge la idea original?

Surge de una base muy cool. El Barrio Yungay es conocido en el mundo por ser un tesoro de historias y leyendas, con una larga tradición literaria y una mitología popular muy propia. Fue inmortalizado en obras como «Juana Lucero» (1902) del novelista Augusto D’Halmar y «La sangre y la esperanza» (1943) de Nicomedes Guzmán, entre otras. Muchos escritores y figuras gozaron en el barrio, como Fernando Santiván, María Esperanza Reyes, el argentino Domingo Faustino Sarmiento, el geólogo francés Amado Pissis y el sabio polaco Ignacio Domeyko. Además, si tú lees las crónicas del Barrio Yungay de Fidel Araneda te darán una visión única y fascinante de la historia de un barrio misterioso y cool.

Las cosas van rápidito. Internet aceleró el ritmo de las cosas en el mundo moderno, pero la ficción ofrece un refugio donde detenerse en los detalles, en las sutilezas y dejar de lado la fatuidad cotidiana. Si el presidente Boric decidió vivir en el barrio con su novia es por que el joven político sabe algo secreto. Así que la idea era redondita. Así surge la serie de los millennials del Barrio Yungay, donde se cuenta la historia de un joven presidente que vive en la zona y es famoso por su habilidad para cocinar una deliciosa salsa de tallarines.

La serie tiene un subtítulo o epígrafe irónico: Los acontecimientos son reales. Los personajes, imaginarios.

Sí. Es una cita literaria de la buenísima novela “Las muertas” de Jorge Ibargüengoitia, escritor mexicano experto en humor caustico, la farsa, la ironía y el grotesco literario, muerto a los 55 años, en un trágico accidente de avión cerca de Madrid. Su novela del año 1977 comienza con el epígrafe: “Alguno de los acontecimientos que aquí se narran son reales. Todos los personajes son imaginarios.” Naturalmente Jorge Ibargüengoitia le tomaba el pelo al inicio de muchas películas «Basado en hechos reales», para darles un aire de verosimilitud.

Sin duda que tus capítulos tienen ironía o humor. Pero ¿No temes que tu serie se mal intérprete al relatar la vida íntima del presidente Boric y te metas en dificultades?

El presidente Boric lee bastante y creo que conoce una regla de la literatura. La literatura es un ser omnívoro que se alimenta de todo lo que encuentra a su paso, tanto de seres vivos como de plantas. Toma prestadas historias y anécdotas de cualquier rincón del mundo. Esta regla básica de la libertad narrativa es lo que le permite abarcar una amplia gama de temas y estilos, sin dejar de lado el humor, la ironía y la crítica social que la caracterizan. La literatura es un universo en constante expansión que está siempre dispuesto a recibir nuevas ideas y perspectivas.

Creo que cualquiera (cualquiera que no sea huevón o pendejo, claro) se dará cuenta que mi historia no es realista. Se alimenta del pasado del barrio, de su poderosa mitología popular y de obras como El Huevo de Cristal de H.G. Wells, el Aleph de Borges o Casa Tomada del genio de Cortázar.

Pero bien, hay chilenos metiches y jugosos, sean morenos o rubios, que no saben leer. Y si saben leer, no entienden lo que leen y que, como Tuco y Tico, las urracas parlanchinas, le podrían llevar insidias al presidente. Recuerda que siempre alrededor del emperador romano Marco Aurelio, había un imbécil que le susurraba estupideces al emperador.

De hecho, tu novela “Allende El retorno” ya era un libro algo irreverente sobre Salvador Allende que regresa de la muerte 30 años después del golpe militar y Allende se vincula rápidamente con el movimiento estudiantil de Gabriel Boric y Camila Vallejos.

Ya ves. Esa historia sobre el regreso de Salvador Allende tampoco era muy sensata. Pero ningún allendista se ofendió. Pues no era como un chiste, sino un absurdo entrañable. Efectivamente, el juego de los espejos literarios no es nuevo para mí. Naturalmente, me divorcio suavemente del realismo literario chileno. Me acerco a la María Luisa Bombal de “La Amortajada”, donde una muerta llamada Ana María  recuerda desde el ataúd a sus fatales amores. O del gran Carlos Droguett y su obra “Patas de Perro”, donde el niño Bobi nace con robustas patas de can.

(leer los dos capítulos aquí: Millennials 1 y Millennials 2)

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