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PERU – UN GRAN PASO ADELANTE

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Por Gustavo Espinoza M.   Perú

La votación lograda por el movimiento popular el 7 de junio y la inminente victoria de Roberto Sánchez Palomino en la elección presidencial, constituyen sin duda un gran  paso adelante en la vida peruana,

Hoy la derecha no sabe qué decir, y se aferra por eso a dos verdades formales: “nada está definido” y “hay que esperar los resultados oficiales de la ONPE”.  Se niega, así, a admitir la evidencia: en 15 de las 24 regiones del país se impuso la candidatura de “Juntos por el Perú” y en la mayoría de ellas la victoria fue confirmada por cifras contundentes, En Puno, por ejemplo, Roberto Sánchez obtuvo el 92%  de los votos y Keiko Fujimori apenas el 7%

En otros lugares la victoria no fue tan aplastante, pero si absolutamente indicativa. La diferencia entre el ganador y la perdedora fue de 8 a 2 en Cusco, Apurímac Ayacucho, Huancavelica, Madre de Dios, Tacna, Moquegua, Amazona y Ancash. En Huánuco, Arequipa y otros lugares fue de 6 a 3, igualmente contundente. En cambio, allí donde ganó Keiko, la diferencia en su favor fue mucho más estrecha.

La información final de las encuestadoras y Transparencia conocida ayer en altas horas de la noche, es precisa y clara, Y supera incluso a la registrada en los comicios del 2021 cuando Pedro Castillo doblegó al reducto Keikista.  Ese año, se dijo que Castillo tendría 50.2, y hoy se admite que Sánchez logrará el 50.3.

En cuanto a la otra vertiente, a Keiko se le registró un 49.8, y hoy se le adjudica un 49.7, Eso, en cifras, se puede precisar: con Castillo hubo 4 décimas de diferencia, es decir, 40 mil votos; ahora, habrá 6, vale decir, 60 mil votos. Irremontable.

Este fue un triunfo en toda la línea.  En la circunstancia, se impuso finalmente el instinto de los pueblos, y la memoria, elementos claves para la afirmación de una conducta verdaderamente progresista y avanzada, capaz de abrir paso a una legítima vertiente revolucionaria.

Y hay que reconocer, sobre todo, que ésta fue una victoria de todo el pueblo, de las poblaciones olvidadas y martirizadas del interior del país. A ellas, les ha costado sangre este resultado. Y eso también ha ocurrido en Ayacucho, y en general en la sierra central y el sur andino. Por eso, el primer compromiso en el futuro inmediato deberá hacer justicia en este caso.

Pero la tarea es mucho más alta. Hay que demostrar que el pueblo es capaz de forjar un gobierno honrado y eficiente. Combatir la corrupción en todas sus modalidades, el crimen organizado, la extorsión, y el sicariato. Enfrentar las diversas modalidades de terrorismo que surgieran en el país a la sombra del caos y el desgobierno; y abrir paso a una administración austera, pero sensible a los requerimientos ciudadanos.

Hay que atender, en primer lugar, a los pueblos marginados y olvidados, a la población rural.  A los trabajadores del campo y a los productores. Y hay que luchar por capacitar la mano de obra, formalizar el empleo, elevar la capacidad adquisitiva, reajustar los salarios, y dar fuerza a las iniciativas populares de producción y trabajo.

Hay que preservar y proteger los recursos naturales, las riquezas básicas de nuestro país. Defender la Soberanía Nacional, la Independencia del país, luchar contra la Injerencia externa y desarrollar una política exterior de amistad y solidaridad con todos los pueblos, que respete la No Intervención en los Asuntos Internos de otros países y la Libre Determinación de los Pueblos; puntos que están, todos ellos, en el Programa de Gobierno de Juntos por el Perú.

Todo esto implica un enorme esfuerzo social que pondrá realmente a prueba a las organizaciones representativas de la población y al pueblo en general. Los partidos de izquierda, sindicatos, Ligas Agrarias, Comunidades Campesinos, colectivos de la Ciudad y el Campo, federaciones estudiantiles, organizaciones femeninas, centros de cultura y la Intelectualidad Progresista.

Todos tenemos el deber histórico de sumarnos a lo que bien puede convertirse en una verdadera epopeya en la lucha por la transformación nacional. En otras palabras, bien podría decirse que se da inicio a una nueva etapa para los sectores populares de nuestra patria.

El Perú histórico, el de Túpac Amaru y Micaela Bastida, pero también el más reciente de José Carlos Mariátegui, César Vallejo, José María Arguedas y Juan Velasco Alvarado; unidos a Javier Heraud, Luis de la Puente y Pedro Huilca, habrá de brillar con luz propia en América encendida.

Por eso puede afirmarse, sin ninguna duda, que con los comicios de ayer, el Perú ha dado un gran paso hacia adelante.     

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