A tres días del Día Mundial de las Ballenas, organizaciones denuncian inacción del gobierno saliente y amenazas críticas para cetáceos en Chile. Con la ballena franca austral al borde de la extinción, exigen siete medidas urgentes, incluyendo moratoria a la salmonicultura industrial en áreas protegidas.
Seguel Alfredo
La situación más crítica la enfrenta la ballena franca austral del Pacífico sudeste, cuya población no supera los 50 individuos maduros y está clasificada en Peligro Crítico de extinción. Estudios genéticos revelados por el Centro de Conservación Cetacea confirman que esta población se encuentra aislada, sin posibilidad de repoblamiento natural desde otras áreas del planeta. «Cada muerte atribuible a causas humanas puede significar un golpe letal para la supervivencia de la especie en el Pacífico suroriental», advierten desde la organización, que junto al Centro Ecoceanos lideró en 2008 la campaña ciudadana que logró declarar a Chile como Santuario de Ballenas mediante la Ley 20.293.
Las amenazas se multiplican en un contexto de expansión industrial sin precedentes. La salmonicultura proyecta duplicar su producción para 2040, con 408 centros de cultivo operando actualmente al interior de parques nacionales y áreas protegidas en las regiones de Aysén y Magallanes. A esto se suma la pesquería de kril en la Antártica, donde buques factoría chilenos como el Antarctic Endeavour se han visto involucrados en la muerte de ballenas jorobadas durante 2024 y 2025. «Si queremos evitar que la ballena franca austral sea la primera especie de cetáceo en extinguirse en el Pacífico Suroriental durante el siglo XXI, se requiere acción inmediata», declaró Juan Carlos Cárdenas, de Ecoceanos, en relación a la carta entregada en noviembre de 2023 al presidente Gabriel Boric por más de setenta organizaciones internacionales, solicitud que hasta la fecha no ha tenido respuesta concreta del gobierno saliente.











