Inicio Nacional ¡NO FALTABA MÁS!.. ¡Y SE VEÍA VENIR!

¡NO FALTABA MÁS!.. ¡Y SE VEÍA VENIR!

114
1

por Franco Machiavelo

No faltaba más. Cuando el poder real sonríe satisfecho después de una derrota “asumida con responsabilidad”, algo huele mal. Y no es casualidad. Los análisis internos del PC y las palabras de Carmona no están a la altura de la derrota histórica que dicen examinar, porque no interrogan al poder, sino que se acomodan a él. No cuestionan la estructura, apenas ordenan los escombros para que el edificio siga en pie.
La llamada “autocrítica” se queda en la superficie: problemas de comunicación, errores de tono, falta de conexión con la ciudadanía. Traducción política: el problema no fue el rumbo, sino el envase. Es decir, no falló el contenido subordinado al orden neoliberal, falló la pedagogía para hacerlo digerible. Esa no es autocrítica; es marketing político tardío.
Cuando una derrota frente a la derecha autoritaria no conduce a una revisión profunda de la integración orgánica al Estado burgués, sino a reafirmar la “responsabilidad institucional”, lo que hay no es reflexión, sino obediencia civil al establishment. Se naturaliza el marco: el mercado como horizonte, la gobernabilidad como fetiche, la moderación como virtud suprema. El conflicto social —motor de cualquier transformación real— es desplazado por la administración del mal menor.
El gesto es claro: tranquilizar a los poderes fácticos. Decirles que no habrá desborde, que no habrá ruptura, que el orden seguirá intacto aunque cambien los administradores. Ese es el verdadero guiño a la derecha: garantizar que la derrota no se convierta en crisis del sistema, sino solo en alternancia de élites.
Aquí la hegemonía opera con eficacia quirúrgica. No necesita censura ni represión abierta; le basta con internalizar sus límites en quienes dicen combatirla. Así, el lenguaje de la crítica se vacía de contenido y se transforma en una liturgia inofensiva. Se habla de pueblo, pero se gobierna para la estabilidad. Se invoca la historia, pero se renuncia a disputarla.
El imperialismo y la oligarquía no exigen hoy sumisión explícita; exigen algo más sofisticado: disciplina, previsibilidad y renuncia anticipada al conflicto. Y eso es exactamente lo que expresan estos análisis: la aceptación tácita de que no hay alternativa real, solo márgenes estrechos dentro de lo permitido.
Por eso no faltaba más. Porque cuando la derrota no produce radicalidad sino prudencia; cuando el fracaso no abre preguntas incómodas sino comunicados correctos; cuando la izquierda explica su caída sin nombrar al capital, al poder concentrado, a la dependencia estructural, entonces el problema no es solo electoral. Es político, histórico y moral.
Y sí, se veía venir. Porque quien confunde gobernar con administrar, y hegemonía con consenso pasivo, termina hablando el lenguaje del poder que dice enfrentar. Y ese lenguaje, aunque se pronuncie con tono crítico, siempre tranquiliza a los de arriba y desmoviliza a los de abajo. 

1 COMENTARIO

  1. También desmoviliza a los oprimidos, el discurso pacifista; que hay que respetar a las instituciones, a las leyes, a la democracia, que el diálogo es el camino para solucionar los problemas, y la amenaza con cárcel si a alguno se le ocurre faltar el respeto a la autoridad. Porque hay recordar que vivimos tiempos del imperio romano, y lo que dice el señor es la palabra divina. Tambien desmoviliza el aumento en las atribuciones que tiene la policía a la hora de reprimir una manifestación, todo esto apoyado tanto por la derecha como por el gobierno de la pseudo izquierda. Y por último lo que desmoviliza es la traición que viene de donde se supone debería venir el apoyo. Por eso no siempre toda la responsabilidad la tiene el lobo, también los pastores que cuidan el rebaño. La autocrítica es el primer paso para empezar a caminar hacia una unidad de verdad. Porque hay que reconocer cuando te quedaste corto, ya sea por miedo, o por falta de astucia. Claro que todo estas soluciones no van a venir desde este gobierno mentiroso. Esperar que el manzano de peras, se nos va pasar la micro. Debe venir desde las mismas organizaciones populares. Si la montaña no viene a nosotros, nosotros debemos ir hacia ella. Además la pega no tiene por qué siempre hacerla un empaquetado, tenemos cabeza y manos. Los de abajo también tienen materia gris.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.