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Los lactantes ya tienen en sus organismos peligrosos microplásticos

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Por Adán Salgado Andrade

Los plásticos y sus sucedáneos, los microplásticos, que son plásticos degradados en partículas no mayores a cinco milímetros, lo invaden ya todo, bosques, mares, tierras, zonas prístinas y cuanto lugar inimaginable exista en este planeta. Y es algo que la “civilización” depredadora y contaminadora ha creado, liderada por el capitalismo salvaje (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/06/los-contaminantes-microplasticos-ya.html).

Obviamente, tanta contaminación ha invadido ya a los organismos de los seres humanos, quienes “ingerimos una tarjeta de crédito plástica, en promedio, cada semana” (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/06/ropa-desechable-detergentes-y-lavadoras.html).

Sin embargo, un reciente estudio, demostró que los infantes, contienen en sus organismos ¡hasta diez veces más microplásticos que los adultos!, como expone el artículo de Wired, titulado “El excremento de los bebés, contiene más microplásticos”, firmado por Matt Simon, quien agrega que “Un alarmante nuevo estudio, halló que las heces de infantes, contienen diez veces más tereftalato de polietileno (aka poliéster) que las de adultos” (ver: https://www.wired.com/story/baby-poop-is-loaded-with-microplastics/).

Abre el artículo la foto de un cesto de basura, conteniendo pañales de plástico, lo que también, por sí mismo, es un grave problema, pues son desechos entre orgánicos e inorgánicos que no se pueden reciclar. Un estudio hecho en 1998, estimó que se tiraban, en ese entonces, “unos 18,000 millones de pañales desechables en todo el planeta cada año” (ver: https://abcnews.go.com/Technology/story?id=789465&page=1

Supongamos que a la fecha, se hayan duplicado. Eso nos daría unos 36,000 millones de pañales desechables, que son basura que no es posible reciclar y que es parte de los 2,120 millones de toneladas producidas cada año, muy poco de las cuales, un 7%, cuando mucho, son recicladas (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/05/una-curiosa-historia-sobre-la-basura.html).

Así que ante esa brutal cantidad de pañales desechables con excremento y orines, sería mejor reconsiderar los reusables, aunque se diga que el hecho de lavarlos, es contaminante, treta de los fabricantes de los desechables, para que se sigan adquiriendo, indiscriminadamente, éstos.

Bien, regresando al tema del artículo, investigadores usaron, justamente, pañales desechables tirados en contenedores para realizar su estudio. “Hallaron que un gramo de heces analizadas, contenía unos 36,000 nanogramos de tereftalato de polietileno (PET), 10 veces más que las de adultos. Incluso, las hallaron en recién nacidos. El PET es un polímero muy común, conocido como poliéster, cuando es empleado en la confección de ropa, y también se utiliza para hacer biberones. Este hallazgo, llega un año después de que otro equipo de científicos, calculó que al preparar leche de fórmula caliente en esos biberones, se desgasta el material, lo que podría dosificar a los bebés con varios millones de microplásticos por día y probablemente hasta mil millones por año”.

No sólo los biberones, sino que la ropa que usan los bebés, la que chupan, suelta microfibras, que también son microplásticos. Y como también chupan juguetes plásticos, como sonajas u otros, reciben igualmente buena carga de microplásticos de éstos.

Hay tantos microplásticos soltados por ropa, sofás y sábanas en un hogar que “se calcula que unas 10,000 microfibras existen en cada metro de piso. Los infantes se pasan un buen tiempo gateando sobre esas cosas, agitando las microfibras y soltándolas al aire”.

Y no se sabe, exactamente, qué efecto en la salud pueden tener tantos microplásticos, como señala Kurunthachalam Kannan, científico ambiental de la Escuela de Medicina de Nueva York, citado por Simon, “no sabemos que les ocasionarán en su vida futura”.

Como se emplean unos 10,000 químicos para hacer plásticos, una cuarta parte de ellos, pueden dañar la salud. “Los microplásticos, pueden contener metales pesados, como plomo, pero también acumulan metales pesados y otros contaminantes que recogen del medio ambiente. Y son fuentes que incuban virus, bacterias y hongos, todos los cuales, son patógenos que dañan a la salud”.

En efecto, pueden ver, por ejemplo, en los lugares más recónditos de los objetos plásticos, que se van ennegreciendo, los cuales, son hongos y/o bacterias. Y se comprobó que, en la actual pandemia, los plásticos guardan por mucho más tiempo el virus del covid, que otros materiales, como el papel (ver: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7695943/).

Por si fuera poco, muchos plásticos contienen EDC’s (químicos que interrumpen los procesos endócrinos), los cuales, provocan problemas reproductivos, neurológicos y metabólicos, además de enfermedades crónico-degenerativas, como cánceres. Las charolas y empaques desechables para envolver alimentos, por ejemplo, contienen EDC’s, pero nada se ha hecho a la fecha para prohibirlos. Primero están las ganancias que genera su fabricación, que la salud humana (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/03/todos-tenemos-en-nuestros-organismos.html).

Esos químicos, pueden interferir con el sistema endócrino de los bebés. “Pienso, con toda certeza, que esos químicos afectan las primeras etapas de vida de los niños”, señala Kannan.

Y al hallar esos microplásticos en sus heces, “es posible que el intestino y hasta el cerebro, absorban algunas de esas partículas. Experimentos hechos en carpas, mostraron problemas de comportamiento, pues los peces que los tenían en sus cerebros, eran menos activos y más lentos en sus movimientos”.

Pero los científicos no saben aún, con certeza, qué daños puedan ocasionar tanto los microplásticos, así como los químicos y metales pesados que contienen, en los organismos humanos.

Sólo dan algunos consejos, como evitar alimentos procesados, envueltos en plásticos o no preparar la leche de fórmula directamente en los biberones.

Medidas, en mi opinión, superficiales, porque eso no acabará con el problema, pues hasta los mismos alimentos que ingerimos, por muy naturales que sean, ya contienen, por desgracia, microplásticos.

Muy probablemente, varias de las enfermedades, graves muchas de ellas, como cánceres, que ya nos afectan, se deban a que ya invaden tantos microplásticos a nuestros frágiles, vulnerables organismos, desde el mismo útero.

Otro efecto del depredador capitalismo salvaje.

Así que, preparémonos para las pandemias microplásticas, provocadas por esta destructiva y contaminante “civilización”.

Contacto: studillac@hotmail.com

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