Debemos ser extremadamente cuidadosos al combatir los prejuicios religiosos; algunas personas causan mucho daño en esta lucha al ofender los sentimientos religiosos. Debemos usar la propaganda y la educación. Si acentuamos demasiado la lucha, solo podemos despertar el resentimiento popular; tales métodos de lucha tienden a perpetuar la división entre la gente por motivos religiosos, mientras que nuestra fuerza reside en la unidad. La fuente más profunda de los prejuicios religiosos es la pobreza y la ignorancia; y ese es el mal que debemos combatir.
Lenin











