Inicio Cultura y Arte Prisión preventiva: una novela-testimonio para conocer los intestinos dela bestia penitenciaria chilena

Prisión preventiva: una novela-testimonio para conocer los intestinos dela bestia penitenciaria chilena

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Ceibo Ediciones

Delirio punitivo. Con certeza podemos decir que la clase política chilena, las elites y la
“opinión pública” en general han vivido en ese estado los últimos años. Amparados en la
discusión de la seguridad pública, la bacanal de encierro, aumento de penas,
encarcelamientos y medidas privativas de libertad, han alcanzado niveles insospechados.

Pongamos algo de contexto mirando las frías cifras. En Chile existen aproximadamente 63
mil personas privadas de libertad. Esto representa una sobrepoblación del 150% de las
plazas carcelarias, lo que implica un hacinamiento extremo. Y sitúa a Chile entre los países
con la más alta tasa aproximada de privados de libertad por cada 100 mil habitantes en el
mundo, donde el promedio general es de 150 reclusos por cada 100 mil, mientras que en
nuestro securitario país se llega a la inédita cifra de 329.

Veamos otra cifra alarmante. Del total de mujeres encerradas, entre un 40% y un 45% lo
están por microtráfico, es decir, por “mover” o habérseles detenido con cantidades menores
de droga. Y esto sólo empeora si consideramos que casi el 85% de las mujeres presas son
madres. ¿Reinserción? Nada. Hijos abandonados, entregados en bandeja al crimen
organizado, porque también la gran mayoría de madres presas ejercía la jefatura del hogar,
siendo las únicas proveedoras del sustento económico y del cuidado de los hijos.

Pero hay más. Entre el 35% y 40% del total de los presos, están encerrados sin condena
alguna. Es decir, sin haberse comprobado que sean culpables de algún delito. Es decir,
aproximadamente 4 de cada 10 reclusos están encerrados en condiciones inhumanas, de
hacinamiento y de abandono, siendo inocentes (“hasta que se pruebe lo contrario”). ¿Cómo
es esto posible? Es la aberración de la Prisión preventiva.

Esta medida de “encarcelamiento preventivo” se ha convertido en el mejor ejemplo de
aquel delirio punitivo y del encarcelamiento masivo. Una medida pensada como de “última
ratio” (la última opción), se ha convertido en una herramienta más que común aplicada por
la justicia, convirtiéndose en una pena anticipada. Hombres y mujeres, inocentes, pasan
semanas e incluso meses internados en la prisión esperando no el cumplimiento de una
pena, sino la realización de un juicio.

Un sistema judicial lento, torpe, inhumano, muchas veces corrupto (Hermosilla y
compañía, por dar un ejemplo reciente) los termina condenado a vivir situaciones
insoportables sólo por la desidia, por la actuación de esta verdadera moledora de carne
humana. Además, no debemos olvidar que esta verdadera pasión por el encierro sólo atrapa
entre cuatro paredes a personas sin los recursos suficientes para pagar fianzas, operadores
judiciales o sin las redes adecuadas para evitar la prisión. Si no, veamos el caso de
Chadwick y su larga y silenciosa espera para evitar cualquier tipo de condena. Son
principalmente y en aplastante mayoría los pobres quienes pueblan los pabellones de las
prisiones.

Hasta ahora hablamos de cifras, de realidades generales, pero ¿Qué pasa dentro de las
prisiones? ¿Cómo se vive en esos pabellones, atestados de seres humanos, algunos
rematados, otros siempre aferrados a la esperanza eterna de la libertad? ¿Quiénes son esas
figuras, tratadas como escorias, como lacras, por la erudita y noble “opinión pública
chilensis”?

De aquello trata la novela Prisión preventiva. Entre alambradas y compases. Esta obra,
firmada con seudónimo por precaución del autor, está basada en hechos reales. Habla lo
que vivió un hombre, que, como muchos, creía que el sistema penal chileno era garantista y
debía aplicarse más mano dura, pero que, por cosas del destino, o por lo que fuere, terminó
en las garras terribles de ese mismos sistema procesal que él consideraba “blando”.

Sometido a su arbitrariedad, a su desprecio por la libertad (y la vida humana), este hombre,
un tipo culto, lector, amante de la música clásica, comprendió lo errada de su visión,
observó al monstruo por dentro, habitó en sus entrañas y comprendió lo equivocado que
estaba.

Vio cara a cara al sistema penitenciario, pero también miró a los ojos a los presos. A esa
chusma, a esos “peligros para lo sociedad” y vio una realidad que lo dejó pasmado. No sólo
por la violencia, por la miseria y por todo lo que, desde fuera, imaginamos que existe ahí
adentro. Sino también por la complejidad que contienen las vidas sometidas al encierro.
¿Qué pasa con la sexualidad de decenas y cientos de hombres encerrados entre cuatro
paredes? ¿Qué sueñan los presos? ¿Cuáles son sus temores? ¿A qué juegan? Estas son
algunas de las cuestiones que forman parte del relato de este hombre que descendió a los
infiernos, y, de hecho, se encontró con el mismísimo diablo, tan temido por presidarios
como incluso por los propios gendarmes. Intentos de fuga, presencias del inframundo y
corrupción, todo esto en los pasillos atestados del penal.

Cuando el delirio punitivo sigue creciendo como una espiral de violencia, impulsado por
los mandamases de izquierda y derecha, este libro esperamos que sea un llamado a la
reflexión. A detenerse, pensar y especialmente conocer qué es lo que ocurre ahí dentro,
donde condenamos al encierro a miles de hombres y mujeres. No sólo por humanidad, sino
también para preguntarnos, ¿de qué sirve? Ese es el punto. ¿Estamos más seguros ahora que
tenemos muchos presos? Pareciera que no, y que es otra la bestia que se alimenta del
encarcelamiento masivo. Una de la cual todavía no conocemos todas sus peligrosas
dimensiones.

Prisión preventiva es un testimonio, un alegato de aquel que vivió por dentro este delirio.
El libro se encuentra disponible en las principales librerías del país, y también en
www.ceiboediciones.cl.

Link directo: https://ceiboediciones.cl/product/prision-preventiva-
entre-alambradas-y-compases/

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