por Pedro Albornoz, Comité por una Internacional de Trabajadores CIT
En un contexto de desaceleración económica y aumento del desempleo, el gobierno plantea
propuestas de “modernización” y “reactivación laboral”. Pero su plan apunta a defender los
intereses de la patronal; que se traduce en reducir los costos laborales y profundizar la
precarización, en beneficio de la gran empresa.
Estas propuestas son una continuidad del plan laboral instaurado bajo la dictadura, en 1979.
Desregula el mercado laboral y debilita las organizaciones sindicales. El discurso de los
empresarios y la derecha es siempre el mismo …los altos costos laborales explicarían el alto
desempleo. David Bravo, el presidente de la llamada Mesa de Reactivación Laboral del gobierno,
fue bastante claro al señalar en televisión que la protección del trabajador “es un cacho para la
empresa”.
Este gobierno replica experimentos ultra liberales, como la “modernización laboral” de Milei, que
prometió desregular, abaratar costos y formalizar el empleo. Un año después de su aplicación, la
precarización laboral ha sido brutal, mientras la informalidad ha llegado al 43 % en Argentina.
Propuestas como el contrato por horas, la polifuncionalidad, la anualización de la jornada e
indemnización a todo evento comparten un mismo sentido: bajan costos laborales, atacan
derechos y no garantizan nuevos puestos de trabajo.
El contrato por horas suprime la certeza remuneracional; pues se asocia a ingresos inestables,
mayor rotación laboral y una fragmentación de los derechos colectivos.
La polifuncionalidad laboral permitiría a los empleadores asignar a un trabajador funciones
distintas a las estipuladas originalmente en su contrato. Esto precariza el empleo, reduce la
necesidad de contratación de nuevo personal y conlleva una intensificación del trabajo sin mejoras
salariales equivalentes.
La flexibilidad de la jornada laboral
Un cambio relevante consiste en ampliar el período sobre el cual se calcula el promedio de 40
horas. Actualmente los ciclos pueden organizarse en períodos de hasta 4 semanas. El proyecto
eleva ese margen hasta 16 semanas para el régimen general y hasta 52 semanas para el sector
turismo, hotelería y actividades relacionadas. En la práctica esto significa que una empresa podrá
concentrarse varias semanas consecutivas con jornadas de hasta 45 horas para luego
compensarlas meses después, cuando disminuya la actividad. Todas estas medidas dan al
empleador la discrecionalidad para organizar el trabajo, algo que el retail, ya aprovecha al
máximo. Sus gremios lo piden abiertamente, incluyendo cambios a las 40 horas.
Indemnización a todo evento
La propuesta clave de Kast es la llamada indemnización a todo evento, publicitada como “libertad
de acuerdo”; que reemplazaría la actual indemnización por año de servicio. El gobierno sostiene
que permitiría reducir la incertidumbre de las empresas al momento de contratar. Pero en la
práctica, esto facilitaría los despidos y debilitaría una de las principales protecciones que tienen los
trabajadores frente a decisiones unilaterales de la patronal; como son los despidos por “necesidades de la empresa”. Aquí se cambia una compensación robusta por un monto mucho
menor, ante un eventual despido.
Pero el problema del desempleo no surge de una supuesta rigidez laboral, como declara el
gobierno. Si no que se explica por un modelo económico que se sostiene en bajos niveles de
inversión productiva, una fuerte dependencia de sectores extractivos y una creciente
precarización del empleo.
Ante esta situación, el gobierno de Kast y los empresarios buscan trasladar los costos de la crisis
del sistema sobre los hombros de las y los trabajadores.
Es el capitalismo neoliberal el que se revela como incapaz de responder a las necesidades básicas
de la mayoría de la población. Las crisis recurrentes, el entancamiento económico, el aumento de
la pobreza y el desempleo; son evidencias de ello.
Por eso es fundamental que la clase trabajadora y el pueblo planteen una respuesta ante estos
ataques. La organización y coordinación de las luchas será la única forma de defender nuestros
derechos históricos. Para avanzar hacia una transformación revolucionaria de este corrupto
sistema.











