Inicio Comuna de Paris La primera revolución proletaria – 150 años de la Comuna de París

La primera revolución proletaria – 150 años de la Comuna de París

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[Barricadas pres de Ministere de la Marine et l’Hotel Crillon (Foto: Commune de Paris 1871) (Wikimedia Commons/Metropolitan Museum of Art)].

 

Alex, Jophiel, Matthias, Rachel y Yohann.

Artículo del periódico L’Égalité (nº 204) de Gauche Révolutionnaire (CIT en Francia)

 

Hace ciento cincuenta años, el 18 de marzo de 1871, los proletarios armados de París se lanzaron a “asaltar el cielo” (como dijo Marx) y crearon la primera encarnación de un Estado “por y para” los trabajadores. Es una revolución rica en mil lecciones para los que quieren transformar el mundo.

 

El inicio de las revoluciones del mundo moderno

La Revolución Francesa de 1789 a 1796 había barrido el viejo mundo feudal. Asustada por lo que había puesto en marcha, una gran parte de la burguesía buscó una forma de régimen autoritario, primero con el aventurero Bonaparte y luego a través de la vieja clase aristocrática. Pero con la revolución, Francia había entrado a toda velocidad en el capitalismo que, al desarrollarse, al multiplicar las fábricas y los talleres, desarrolló al enemigo mortal de la burguesía: la clase obrera. Todo el siglo XIX estuvo marcado por una sucesión de revoluciones en las que la clase obrera adquirió cada vez más protagonismo.

 

Marx y Engels apenas habían terminado de escribir el Manifiesto Comunista cuando, a principios de 1848, una ola de revoluciones recorrió Europa, desde Polonia hasta Francia, pasando por Alemania. Pero en estas revoluciones, la burguesía seguía teniendo el control, ayudada por las ilusiones propagadas por los “socialistas”, como Louis Blanc, que participaban en el gobierno de los capitalistas. La utopía de una “república social” que sería gobernada por la clase más hostil a ella, la burguesía, se ahogó en la sangre de la represión de abril-junio de 1848, y en el asalto final a los insurrectos que resistieron heroicamente contra las tropas del general Cavaignac.

 

Con entre 10.000 y 15.000 muertos, Marx y Engels ya habían señalado esta terrible lección en el Manifiesto Comunista: que la clase obrera debe forjar su propio partido para luchar contra sus explotadores y opresores.

 

El golpe de Estado de Luis Napoleón Bonaparte

Sin embargo, la propia burguesía liberal había sellado su propio destino al aplastar a los trabajadores. La gran burguesía quería orden y, sobre todo, un gobierno totalmente dispuesto a aplicar una política en favor de los intereses de los grandes financieros e industriales. El golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851 sería la victoria del Partido del Orden frente a una resistencia totalmente desorganizada de un bando republicano que había creído poder hacer frente a Luis-Napoleón.

 

Un año más tarde, se fundaría el Imperio con una política de expansión colonial y el desarrollo de grandes empresas privadas. El poder napoleónico instauró un régimen autoritario y represivo, acumulando contra él un odio creciente tanto por parte de los trabajadores como de los demócratas. Pero estos últimos temían aún más al pueblo revolucionario.

Al final, fueron las propias contradicciones del régimen -mezclando aventuras coloniales y políticas bélicas en Europa, muy por encima de su capacidad- las que provocaron su caída. Una última guerra contra Prusia se convertirá en una derrota y abrirá el camino a una nueva insurrección que proclamará la República el 4 de septiembre de 1870.

Comuneros queman la guillotina

París en revuelta

La burguesía habría preferido una monarquía constitucional, pero los parisinos no les dejaron otra opción. Una vez más, Marx aconsejó a los proletarios que tuvieran cuidado con esta burguesía y que formaran su propio partido. Porque la primera estaba conspirando, en conexión con los ocupantes militares prusianos, y estaba dejando a París asediada e indefensa. En marzo, a instancias de su representante, Thiers, quiso incluso privar a los habitantes del barrio de Montmartre de los cañones que tenían para defenderse del enemigo. Esto fue demasiado. El 18 de marzo de 1871, obreros, artesanos y comerciantes se sublevaron y ejecutaron a los oficiales superiores que les impedían conservar su artillería, y fueron apoyados por los soldados rasos. Thiers se negó a ceder ante la resistencia del pueblo de París, intentando una prueba de fuerza.

 

El primer gobierno obrero

La noche del 18 de marzo, con un levantamiento en el este y el norte de París, el gobierno de Thiers huyó a Versalles. El poder había caído en manos del proletariado sin que éste fuera plenamente consciente de ello: la revolución comunera había comenzado. Y con entusiasmo, energía y creatividad, los comuneros organizaron la nueva sociedad que pudo nacer gracias a ellos…

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