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La cesantía, una realidad en aumento. Análisis del desempleo en el gran Santiago

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La crisis capitalista que se arrastra hace décadas en el mundo es sin lugar a dudas una de las más profundas en las últimos 80 años, con la irrupción de la pandemia del coronavirus COVID 19 ésta se vio profundizada y los efectos en la clase trabajadora han sido devastadores, la precarización del trabajo y el desempleo han sido un golpe durísimo para las y los trabajadores.

Las modificaciones legales y los paquetes de salvataje a la industria han sido diseñados y mandatados por parte del gran capital trasnacional a través de los organismos multilaterales del imperialismo, a saber, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio, son quienes impulsan las medidas que cada país ha llevado a cabo y que han hecho pagar los costos de esta crisis a la clase trabajadora y dando soporte económico a las compañías.

En el caso de Chile, la mal llamada ley de protección al empleo, el teletrabajo y el aplazamiento de las negociaciones colectivas entre otras, han afectado duramente la realidad de las y los trabajadores. Ya son más de 600.000 personas las que han visto modificada su relación contractual a través de la adhesión por parte de las empresas a la Ley de Protección al Empleo precarizando aún más las condiciones laborales y otros miles que han perdido sus puestos de trabajo, llevándolos a ser parte del ejército de cesantes que no tiene más que su fuerza de trabajo para venderla en el mercado y que hoy, en tiempos de crisis, no encuentra compradores.

La Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile a través del Centro de Microdatos presentó la última Encuesta de Ocupación y Desocupación (EOD) en el Gran Santiago, donde se informó que la tasa de desempleo en el Gran Santiago alcanzó el 15,6%, la más alta registrada en los últimos 20 años (junio 1999 hubo una de 15,4%), y también se encuentra sobre el promedio de los últimos 20 años (9,5%) y de los últimos 10 años (7,6%).

Por otro lado, al desagregar los datos según género, se observa que “el empleo masculino se ubicó en 16,1%, que significa un aumento de 8,6 puntos porcentuales (pp) en el último año, mientras el empleo femenino llegó a 14,9%, un alza anual de 7,1 pp. Asimismo, las personas del grupo etario entre 25 a 54 años exhiben una tasa de desempleo de 15,4%”.

Por su parte, el estudio muestra que la cifra de desempleo equivale a un total de 469.284 personas desocupadas. Asimismo, se puntualiza que el 94,6% de estas personas son cesantes, es decir, personas que anteriormente trabajaban en empleos con remuneración. A su vez, se informa que “en el mismo período, el empleo asalariado disminuyó 12,3%, mientras el empleo independiente se redujo en 24,9%”.

Estos datos nos muestran que el trabajo asalariado ha disminuido de forma brutal, pues casi la totalidad de desocupados(as) tenían un trabajo remunerado en períodos anteriores, graficando el crecimiento de la cesantía en la actual coyuntura. Asimismo, no sólo se ven afectadas las y los asalariados, sino también todas aquellas personas que se desenvuelven en el llamado trabajo por cuenta propia. El cuentapropismo es un tipo de ocupación que ha sido promovida por los gobiernos patronales principalmente a través del comercio independiente, desposeyéndolos de toda protección laboral y social. Este segmento de la clase trabajadora que ya estaba altamente precarizada, hoy también comienza a perder su fuente de ingreso, situación similar a todos aquellos trabajadores y trabajadoras informales y ambulantes, quienes viven del comercio, actividad económica más afectada por la actual crisis, como lo muestra la encuesta analizada.

Según los datos entregados las ramas de la actividad económica más afectadas por la pérdida de empleo son el “Comercio (23,3%), Construcción (22,0%), Servicios comunales y sociales (16,0%), Transporte, comunicaciones y servicios de utilidad pública (13,0%), Servicios de Gobierno y financieros (12,9%) y Servicios personales y de los hogares (9,8%), mientras que la Industria manufacturera presentó un alza leve de 1,4%”. Esto viene a corroborar lo que la Organización Internacional del Trabajo OIT había adelantado respecto de los sectores más afectados por la reducción del empleo a escala global.

Otro dato importante entregado por esta encuesta dio cuenta del “ingreso promedio de los trabajadores por cuenta propia la cual llegó a $300.086, una disminución de 24,6% en doce meses”. Sumada a la afectación productiva del comercio se debe considerar que la implementación de cuarentenas obligatorias y de confinamiento de las personas ha golpeado duramente a quienes sostienen los ingresos familiares a través de empleos que de por sí ya son precarios y sin ninguna cobertura social, como el cuentapropismo, el trabajo ambulante e informal.

Si bien, la implementación de cuarentenas obligatorias y masivas es una medida necesaria para enfrentar la pandemia y que, de hecho, el gobierno fue muy lento e inoperante en su aplicación, hemos sido testigos de cómo las fuerzas militares y de orden, mandatadas por el gobierno, se han dedicado ahora y antes de la crisis sanitaria, a reprimir constantemente a las y los trabajadores ambulantes e informales, así como las ollas comunes levantadas para enfrentar el hambre, y a la inversa, protegiendo los supermercados, los bancos, los malls. En ese sentido, queda en evidencia que los esfuerzos de la patronal por “resguardar la economía” para buscar amortiguar los golpes de la crisis, y el intento de “nueva normalidad” del gobierno era para favorecer y resguardar las ganancias de las grandes empresas, de las transnacionales y a todas las y los empresarios, no así a quienes deben trabajar día a día para parar la olla.

Como Asociación Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras Clasistas, AIT, consideramos que los efectos de la crisis son y seguirán siendo duros para la clase trabajadora y el conjunto del pueblo. Los efectos de la cesantía y desocupación ya hacen eco en la realidad, aumentando notoriamente las condiciones de precariedad y el hambre. En ese sentido, hoy más que nunca se hace urgente la organización, la articulación, la lucha y la solidaridad de clase.

Hacemos un llamado al conjunto de la clase trabajadora que hoy se encuentra con empleo a organizarse en sus sindicatos para defender sus fuentes y derechos laborales, y a frenar las condiciones y medidas de precarización impulsadas por la patronal de la mano con el gobierno lacayo de los ricos. A su vez, llamamos a todas y todos los cesantes a conformar Sindicatos y Comités de Cesantes para luchar por pan, trabajo, salud y techo, ejercer solidaridad efectiva y resistir de forma colectiva al hambre.

Solo el pueblo ayuda al pueblo

Que la crisis la paguen l@s ric@s

ASOCIACION INTERSINDICAL DE TRABAJADORES Y TRABAJADORAS CLASISTAS

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