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El mundo desde ayer: sobre una sociedad en convivencia de años con el COVID-19 sin vacuna ni inmunidad de grupo

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EL BLOG SALMÓN

Xataca.com

ANTONIO ORTIZ

@antonello

Esperar una vacuna no es una estrategia. Aguardar una cura sencilla, tampoco. Los datos del informe de seroprevalencia apuntan a que no cabe contar con la deseada inmunidad de grupo. En los países que “aplanaron la curva” y empezaron la desescalada se suceden los pasos adelante y atrás.

Toca siempre apostar por lo mejor, intentarlo con todos nuestros medios. Deberíamos también, quizás con una mirada estoica, prepararnos para lo peor. Es lo que creo que planteaba la científica jefa de la OMS al afirmar que “Pasarán cuatro o cinco años hasta que tengamos la COVID-19 bajo control”. Soumya Swaminathan no cierra la puerta a que pueda ir mejor: hay tanto que no sabemos, tantas variables (medidas, éxito en las investigaciones), que el horizonte se antoja difuso. Cabe leer también a Miguel Hernán y a Margarita Val

En todo caso, hasta que llegue la vacuna y teniendo en cuenta que Suecia – el país que más arriesgó en pro de conseguir la inmunidad de grupo – está lejos de conseguirla, el mundo al que volvemos tras el confinamiento es el que empezó ayer y no el que habitamos en 2019.

Unas normas para la conviviencia que podamos cumplir

Cualquier rebrote llegaría a una sociedad más preparada y con mucha más higiene y distancia social

Hay cierto consenso en que nos puede esperar un verano con buenas noticias y un otoño con un alto riesgo de rebrote del COVID-19. En la pieza de El Confidencial recogen como la OMS no tiene claro cómo de grande será esa segunda ola, pero casi todos los epidemiólogos cuentan con que va a suceder.

Cabe anotar que cualquier rebrote llegaría a una sociedad más preparada, lejos de la visión de que este tipo de epidemias son cosas que sólo suceden en países remotos, y con mucha más higiene y distancia social. Quizás incluso hay esperanzas de que hayamos interiorizado algo del principio de precaución, pero también en esto cabe ponerse en lo peor.

Tanto en las últimas fases de este confinamiento como en el paso al fin del estado de alarma asistimos a las pulsiones de quienes quieren erradicar cualquier medida frente a los que insisten en la prudencia. En The Atlantic publicaron una pieza que hace una llamada a la implantación de normas con las que podamos convivir. No se trata tanto de ahogar a la gente buscando el riesgo cero, sino buscar directrices que faciliten la vida mientras mantienen el riesgo bajo. Su autora, Julia Marcus, traza un paralelismo: sería como pasar de recomendar la abstinencia sexual completa para frenar el SIDA a dar las herramientas e información para poder seguir teniendo sexo… y que esto es lo efectivo en el mundo real.

Una posibilidad, dicen los historiadores, es que la pandemia de coronavirus pudiese terminar socialmente antes de que termine médicamenteCabe señalar que históricamente las pandemias no han acabado siempre cuando la investigación científica encontró la cura o la vacuna. Hay ocasiones en las la propia dinámica de la enfermedad o el hartazgo de la gente a vivir con miedo y limitaciones han supuesto el punto y final, a veces una mezcla de ambos factores. En el New York Times sintetizan: “Una posibilidad, dicen los historiadores, es que la pandemia de coronavirus pudiese terminar socialmente antes de que termine médicamente. Las personas pueden cansarse tanto de las restricciones que declaran que la pandemia terminó, incluso cuando el virus continúa afectando a la población y antes de encontrar una vacuna o un tratamiento efectivo”.

Es por eso que esta pieza sobre una sociedad en conviviencia de años con el COVID-19 sin vacuna ni inmunidad de grupo resulta muy especulativa. Hemos conversado con periodistas y expertos de varias temáticas intentando asomarnos a los debates y decisiones que nos esperan en diversas áreas para los próximos meses y años. Esto es lo que nos han contado

La psicología detrás del rechazo a llevar mascarilla

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Cómo nos vamos a mover

Sabemos ya que el coche está siendo un ganador frente al transporte público. Según van saliendo del desconfinamiento, los ciudadanos están mucho más dispuestos a usar su vehículo privado que a subirse encerrados con otros cientos.

¿Qué vehículo privado? Responde Josep Camós de Motorpasión “¿Hablamos de coches de combustión, de coches eléctricos, de motos? Las motos tienen el terreno cada vez más allanado para triunfar en la ciudad, por la protección sanitaria que brinda el casco y porque permiten movilidad personal a distancias y velocidades de coche. El coche diésel o gasolina seguirá dando coletazos, estertores más bien, mientras que los coches eléctricos lo tienen complicado para despuntar. Con la crisis económica que se nos viene encima, cambiar de coche estará complicado, y comprar un coche que además necesite una infraestructura de recarga estará complicado y medio”

¿Hablamos de caminar? Caminar, ir en bici o en patinete será una opción cada vez más interesante, sobre todo en ciudades medianas. Esta misma semana, por primera vez en 61 años la DGT se ha puesto el maillot y ha animado a usar la bici para ir por la ciudad. Tómese como aviso a navegantes, y especialmente a conductores. La pandemia va a acelerar el cambio hacia unas ciudades más volcadas en la pequeña movilidad, y que va a filtrar más el uso que le damos a las infraestructuras.

Con el transporte público en discusión, el debate en pro de unas ciudades con una movilidad más sostenibles no hará otra cosa que avivarse. David Galán explicaba los planes de Valencia y Barcelona para la movilidad posconfinamiento: más espacio para peatones y bicicletas y menos para coches. En el resto del mundo hay numerosas voces apuntando a que es la gran oportunidad para la bici.

Si hablamos de volar, hay un aspecto crucial para la industria que es la eficacia de los filtros de aire. Hay un intento de diagnóstico de lo que nos espera en la pieza de James Fallows: Los viajes aéreos van a ser muy desagradables, por mucho tiempo. Volar solía ser un peñazo (aquí discrepo), pero la escasez, la baja demanda y los riesgos para la salud pública podrían hacerlo insoportable.

Dónde vamos a teletrabajar y, por tanto, dónde vamos a vivir

En el último episodio de nuestro podcast “Despeja la X” comparto micrófono con Javier Lacort. El tema que tratamos no es otro que el mayor experimento de teletrabajo de la historia y las consecuencias de un modelo que llega para quedarse.

Javier resume las claves de 40 minutos de conversación: el teletrabajo saldrá sin duda reforzado (ya veremos en qué grado), para las empresas es muy difícil preparar dos futuros tan diferentes ahora, hay varios modelos en juego (mixto, total, toda la empresa, parte), numerosos problemas a resolver y ganadores y perdedores de todo esto.

Oficina

Si para las empresas es un reto, para la planificación urbana puede suponer el mayor cambio repentino que habrá tenido que afrontar. En algún modelo – mixto presencial y teletrabajo – podremos vivir más alejados del lugar de trabajo sin perder calidad de vida, el algún otro es que nos podríamos ir a otra ciudad o incluso otro país. Como discutimos en el podcast, esto abre una competencia entre ciudades para atraer teletrabajadores y un modelo de competencia de talento mucho más abierto.

En este otro artículo apunta a varios cambios por venir. En el mercado inmobiliario menos oficinas y más pequeñas, dentro de los recintos muchos cambios con nuevas normas y distancia. Quienes están volviendo a la oficina estos días lo pueden comprobar, no es un regreso a 2019 sino a un entorno enrarecido con muchas normas nueva y distancia.

La moda y el cómo nos vamos a vestir (pero también fabricar y cuánto pagaremos)

María Llanos Domínguez, directora del canal lifestyle en Webedia España apunta en varias direcciones: “Si el teletrabajo se impone, la moda será muy distinta también y gastaremos en cosas muy distintas. Mucha roma cómoda de estar en casa y poco vestido / traje. Las marcas deberán replantear sus volúmenes de fabricación”. “Sin los desfiles físicos se rompe uno de los grandes eslabones de la cadena del estilo”

Señala a su vez un aspecto que circula en el debate nacional, si las empresas se plantean no depender tanto de China o del exterior en general, una opción es el “regreso de fábricas a España”. Esto tiene una dificultad que es el aumento de coste en el precio final para el consumidor, María apunta en esa dirección: “Ya empezaba esa corriente por el tema de la sostenibilidad, así que puede ser la gota que colme el vaso y que nos ayude a dar ese paso final, sí. Pagar más, comprar menos (al fin y al cabo estamos en casa y tenemos menos oportunidades de lucir ropa) y que lo que compremos tenga sello de que se ha hecho en condiciones mejores para trabajadores y medioambiente”

Cine, salas con butacas y el streaming

Parece obvio que un ganador claro del confinamiento han sido las plataformas de streaming. Santiago Gimeno, redactor jefe de Sensacine no está tan seguro: “Cines cerrados, estrenos retrasados, rodajes paralizados, reestructuraciones… Ni John Carpenter ni George A. Romero imaginaron un panorama tan terrorífico. Pero habría que recordar a los alarmistas que el ‘streaming’ irrumpió mucho antes de que pasara todo esto. ¿Han conquistado las plataformas espectadores que no tenían ganados durante el confinamiento? Sin duda. ¿Ha precipitado el coronavirus un cambio en el modelo de consumo que se hubiera extendido durante años y años de no ser por la pandemia? Probablemente. Pero eso no quiere decir que el cine, tal y como lo conocemos ahora, vaya a dejar de existir. Y menos todavía de un plumazo”

María González en el episodio de Despeja la X dedicado a ganadores y perdedores con la pandemia apuntaba a un indicio importante: cómo Disney+ o Universal han empezado a saltarse ventanas de explotación. Es especialmente llamativo el enorme éxito de Trolls 2 estrenada directamente en alquiler online.

Juan Luis Caviaro, director de Espinof, apunta a un aspecto sociológico, “ahora tenemos más opciones para ocupar nuestro tiempo de ocio, y nos estamos acostumbrando al acceso inmediato, a ver lo que queremos dónde y cuándo nos apetezca. La industria tendrá que seguir haciendo ajustes para satisfacer esta demanda y extraer el mayor beneficio”

Un momento de la verdad será sin duda el estreno de la muy esperada Tenet en Julio. Si atendemos al tráiler o a las expectativas creadas por hechos como que explotaron un auténtico jet 747 para una escena y que su protagonista afirma que la película cambiará el cine.

En todo caso los muy cinéfilos Santiago y Juanlu insisten en que volverán, “No creo que la exhibición en salas será un recuerdo para nostálgicos como la gramola, las cintas VHS o el carrete de fotos” y “No puedo imaginar un mundo sin salas de cine, a pesar de todo. La respuesta de la gente al recuperar la libertad de salir a la calle, y reanudar costumbres sociales, está siendo tan rotunda que nos adaptaremos a la mejor situación posible; y eso incluye ir al cine”

Si el gaming ya era la gran industria del entretenimiento, ahora lo será más

Toni Piedrabuena de 3dJuegos hace un retrato de retos y números para una de las industrias que ha salido beneficiada:

“Históricamente, la industria del videojuego y el alcohol, irónicamente, suben en tiempos de recesión porque somos entretenimiento barato”. Podría parecer la afirmación de un amigo de Johnny Walker, pero nada más lejos de la realidad: son palabras de David Braben en la Investment Summit Online de GamesIndustry, toda una referencia del desarrollo británico y creador, de entre otros, la célebre saga Elite o los ordenadores Raspberry Pi. Braben no se quedó ahí en su charla, y se animó a asegurar que los nuevos hábitos de la nueva normalidad de los jugadores de videojuegos acelerarán la desaparición del formato físico, al que le pone una fecha de caducidad de dos a tres años. ¿Exagera? Los datos, de momento, le contradicen, pero es evidente que aún es pronto para ver las circunstancias y cambios que provocarán los meses de confinamiento y todas las circunstancias paralelas a la crisis sanitaria”

John Tones, compañero en Xataka, señalaba al juego online como un claro ganador y que es probable que el gran ganador de estos meses haya sido el CoD Warzone. No comenta nada de realidad virtual ni de Oculus Quest, de hecho Piedrabuena es todavía escéptico “Creo que sigue siendo una tecnología inaccesible para el gran público y de nicho”

Cod Warzone

¿Y las tiendas de videojuegos? Responde Toni “El gasto total en hardware, software y accesorios ha subido un 73% interanual en el pasado mes de abril en Estados Unidos (un espectacular 163% si solo hablamos de hardware), mientras que Gran Bretaña, abril de 2020, a pesar de los cambios en el calendario y la próxima caducidad de PS4 y Xbox One a favor de PS5 y Xbox Series X, ha sido el mejor mes de abril desde 2015, un momento de plena ebullición de la actual generación de consolas. ¿Cómo afectarán a las maltrechas tiendas de videojuegos las semanas de confinamiento y el descubrimiento del mercado digital por parte de muchos jugadores? El tiempo dirá, pero gestos como el de la cadena GameStop de intentar mantener abierta sus tiendas a cualquier precio hablan por sí solos.”

Negocios en peligro y estados al rescate

Alejandro Nieto es el coordinador de El Blog Salmón. Respecto a lo que cabe esperar en economía señala, “muchos negocios están pendientes de un hilo, se terminaría de concretar en una destrucción de empresas nunca antes vista”

“Dentro del ocio el turismo se vería gravemente afectado. Compañías aéreas, hoteles, apartamentos turísticos, alquileres de coches, agencias de viajes…. todos estos y muchos más negocios se verían afectados de una forma muy severa. España, cuyo 13% del PIB es el turismo, vería como su gran sector se iría al traste. Y no se podría compensar con los viajes de trabajo, pues estos también se verían reducidos a la mínima expresión (y por supuesto, nada de ferias y congresos)”

Dar dinero a la gente, sin condiciones, es la mejor forma de eliminar la pobreza

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Esta presión del mercado para que las empresas se digitalicen hará que lo que íbamos a ver en 10 años lo veremos en unos pocos meses

“El sector inmobiliario tendría un segundo impacto, el de los alquileres de los locales comerciales: muchas de las compras se desplazarían a online, con lo que los locales con buena localización no serían tan importantes y por tanto menos rentables. También aquellas empresas cuyas ventas dependan fundamentalmente de ventas offline (El Corte Inglés pero también Zara, H&M y compañía, que, aunque tengan ventas en digital, sin una reestructuración seria no podrán sobrevivir).

El que tenga un comercio de barrio tiene que digitalizarse o morir, cosa que hasta hace unos meses era la última frontera de la digitalización. Esta presión del mercado para que las empresas se digitalicen hará que lo que íbamos a ver en 10 años lo veremos en unos pocos meses y las hará más eficientes, para compensar los costes crecientes de las medidas de seguridad y para lograr retener clientes en un entorno de menor movilidad.

Los recortes que vendrán

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Respecto a los poderes públicos, los Estados van a intentar ayudar a todos los damnificados. Esto implica más impuestos para los que sobrevivan a la quema económica, pero puede que no necesariamente más Estado: por mucho que se aumenten los impuestos la recaudación va a ser mejor y tendrán que hacer recortes. Más ayudas a los afectados sí, y más participación del Estado en la economía global también, pero no necesariamente Estados más grandes de lo que tenemos ahora.”

En el episodio de Despeja la X dedicado a ganadores y perdedores con la pandemia discutíamos también sobre otro gran afectada, la llamada “sharing economy”. De Uber a Airbnb, de Glovo a Blablacar.

Un mundo más sano y con más deporte. Y donde los restaurantes buscarán su sitios

Lady Fitness de Vitónica nos cuenta:

“Esta “nueva normalidad” también cambiará la forma de entrenar en los gimnasios, que además de centros de entrenamiento también llevan años actuando como lugares donde socializar. Comenzamos a ver ya reducciones de aforo en los centros y más medidas de higiene y seguridad que, previsiblemente, se quedarán con nosotros a largo plazo. Es posible que, debido a esto, se refuerce en el caso de los gimnasios el modelo “boutique” o el de los box de CrossFit, más exclusivos, con un aforo más limitado y un precio más elevado que responde a estas condiciones. Los entrenamientos personales o en grupos pequeños también podrían salir reforzados de cara al futuro, evitando de esta manera las aglomeraciones de público y apostando más por la interacción personal, siempre con las medidas de seguridad adecuadas”

Raquel apunta a varios factores (el aumento de interés de audiencia, de compra de material deportivo en casa) para sospechar que el cuidado de la salud a través del deporte y de la nutrición ha ganado también importancia en los últimos meses y es algo que, con el cambio a la “nueva normalidad”, es muy posible que se mantenga con nosotros… pero también que esto es especulativo, también hay una corriente psicológica que aboga a que en ausencia de otros placeres y libertades nos concederemos más placeres culpables.Glovo EpidemiaCristóbal Dueñas/AP

“El gran problema va a ser la crisis económica, en un sector que solo estaba empezando a recuperarse de la crisis de 2008. Ya se hablaba de burbuja en la alta restauración y pasará como entonces: caerá mucho restaurante de ticket medio-alto”

Miguel Ayuso, director de Directo al Paladar , nos responde sobre restaurantes: “Es de esperar que la pandemia aceleré algo el proceso de transformación digital en un sector poco abierto a la tecnificación, pero yo no espero un cambio radical”

“En los meses venideros vamos a ver un auge claro del envío a domicilio, también de los restaurantes fantasmas, pero, por mucho que se diga, mi impresión es que muchos de los que se apuntan ahora la comida a domicilio dejarán de ofrecerla en cuanto puedan ganar más abriendo el local. La gente a la que nos gusta comer pedimos ahora a domicilio por la curiosidad, pero en cuanto se pueda volveremos a los restaurantes. Se han estrenado modelos de negocio propios interesantes que prosperarán, pero no van a ser la mayoría.

El gran problema va a ser la crisis económica, en un sector que solo estaba empezando a recuperarse de la crisis de 2008. Ya se hablaba de burbuja en la alta restauración y pasará como entonces: caerá mucho restaurante de ticket medio-alto.

Los restaurantes, además, serán los primeros sitios en cerrar en cuanto haya rebrotes, y es previsible que los haya, por lo que van a estar siempre pendientes de un hilo.

Los grandes damnificados de todo esto son los palilleros y los servilleteros, que igual desaparecen para no volver. El resto, creo, seguirá un poco como siempre. La desaparición de la tasca española, el bar “de viejo” de toda la vida, era un hecho antes de la pandemia. Los pocos que quedan aguantarán y el resto se irá sustituyendo por bares pensados para lucir en Instagram: alguno bueno, la mayoría malos. Como siempre”

China Vs Estados Unidos y un poco menos de globalización

Vuelvo a remitirme al episodio de Despeja la X dedicado a ganadores y perdedores, esta vez al último fragmento en el que interviene Ramón González Férriz, columnista de El Confidencial, y autor de “La trampa del optimismo. Cómo los años noventa explican el mundo actual” (Amazon).

Mao Movil

En él apunta que ve difícil que China salga reforzada, ganadora, en este mundo desde ayer. El primer motivo es que se producirá una suerte de pequeña “desglobalización”: muchos países occidentales querrán evitar la dependencia, tanto el plano sanitario como en el tecnológico.

También espera que se agrave el conflicto con Estados Unidos, acelerado por Trump y con una creciente hostilidad en ambos lados. ¿Es una nueva guerra fría? Para Férriz tiene elementos similares pero también grandes diferencias con aquella etapa, como por ejemplo que en el caso chino no hay interés por convertir a otros países a su modelo político.

Imagen de cabecera: Lafargue Raphael/ABACA

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