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El genocidio a Palestina

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La anexión de Cisjordania

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por Hugo Farías Moya

¿Sobre qué mapa Israel quiere firmar la paz ahora?

De nuevo voy a insistir con esto. No soy palestino, no tengo descendencia de palestinos, no tengo amigos palestinos y tampoco he viajado ni conozco la patria Palestina. No me mueve ningún sentimentalismo de sangre ni de ancestros. Digo esto porque siguen los majaderos diciéndome que no debo escribir sobre este conflicto Palestino Israelí, porque no conozco esta realidad. Y vuelvo a contestar que solamente me motiva un anhelo de justicia, que es uno de los grandes valores que aprendí de mis padres. 

Todo lo comentado en mis artículos anteriores ha sido dicho y condenado por los organismos internacionales, nada es nuevo. Todo lo que se refiere a la ocupación, colonización, expolio y crímenes cometidos por el sionismo no ha bastado para condenar a este régimen y aplicar las leyes que la propia “comunidad internacional se ha dotado” y se constituya un tribunal internacional imparcial que juzgue los crímenes del sionismo y también por la violación sistemática de los derechos humanos del pueblo palestino.

Israel sigue con la porfía de la usurpación de tierras palestinas en Cisjordania, en el valle del Jordán y en los territorios al Norte del mar Muerto, mientras los países del mundo miran con total indiferencia esta clara declaración criminal. Solamente emiten suaves palabras de condena, sin mayor fuerza. Palabras tibias para no acusarlos cómplices activos de los crímenes sionistas.

¿Qué se necesita para condenar y aplicar sanciones contra este estado terrorista de Israel? Por mucho menos que esto las Naciones Unidas, invadieron Irak, Afganistán y Libia, acusando a estos gobiernos de violaciones de derechos humanos.  Entonces faltan las medidas para instar a Israel a renunciar a “las medidas unilaterales” contra Palestina, advirtiendo que el plan de anexarse partes de Cisjordania es ilegal.

Todos hablan de un conflicto y yo me pregunto ¿de qué conflicto se habla? Si aquí es claro que Israel lo que ha hecho hasta ahora es eliminar a la nación Palestina.

Sabemos que Israel no respeta el derecho internacional, que la impunidad es parte de su conducta habitual, que la protección de Estados Unidos les da el combustible para agredir a quien le venga en ganas. Puede fabricar armas nucleares así no haya firmado el Tratado de no Proliferación Nuclear. Ahora se condena a Irán por su plan nuclear ¿y a Israel cuándo?

Israel ha provocado decenas de miles de víctimas palestinas y ha creado dos grandes campos de concentración, como son Gaza y Cisjordania, al igual que el gueto de Varsovia. Parece que aprendieron mucho de los nazis, es como cuando el aprendiz superó al maestro.

Una nación que aún se viste, después de 80 años del ropaje de víctima, cuando es claramente el agresor, el torturador, el criminal que chantajea al mundo con un genocidio, cuyas culpas las está pagando el pueblo palestino a costa de su sangre, sus muertos y la pérdida importante de sus territorios.

Me llama profundamente la atención que varios intelectuales judíos sean vilipendiados públicamente por denunciar esta “solución final” que sufrieron sus antepasados y ahora la usan contra los palestinos. Convierten el Holocausto en una industria como ha señalado Norman Finkelstein, un hijo de padre y madre prisioneros en campos de concentración del Tercer Reich. Sin embargo y a pesar de su sufrimiento es capaz de mostrar la degradación moral de Israel en su libro “La Industria del Holocausto”. Un régimen falsificador de la historia, creador de mitos, que incluso roba la historia del pueblo palestino y la tierra que ocupa, sus costumbres, su vestuario, arqueología, sus comidas, canciones.

Me di el tiempo de leer este libro para mejor argumentar y reparé que el libro tiene el título justo. Israel ya no es hoy la víctima de una ideología ya extinta (me refiero a las nazis), que le ha servido para usufructuar durante más de siete décadas de beneficios económicos, políticos y de una crisis de conciencia de países como Alemania, que ha entregado ya 120 mil millones de dólares, al igual que Suiza, para reparar los crímenes del régimen nazi. En este libro: “La Industria del Holocausto”, también informa que el 80% de esos fondos de reparación, se destinan para fortalecer instituciones sionistas y no para las víctimas.

También como lo expresa el historiador israelí, nacido en Austria, Shlomo Sand. Un historiador que ha causado enorme polémica entre la casta dirigente israelí y en aquellos ciegos, sordos y mudos que prefieren inventarse una historia antes de reconocer que han sido partícipes de un proceso de ocupación y colonización a costa de un pueblo al cual han masacrado.

El régimen de Israel no ha cumplido con ninguna resolución condenatoria de las Naciones Unidas. Sin embargo, apelan a ella en la creación y justificación de su estado. Estas condenas han sido por la detención indiscriminada de aquellos que se movilizan por la defensa de su tierra, tanto de hombres y mujeres (entre ellos numerosos niños). La demolición de viviendas hasta sus cimientos, construcción de un muro vergonzoso que genera guetos y apartheid. Vemos como sus soldados destruyen cultivos, arrancan olivos, detiene en forma brutal a aquellos que quieren orar en sus sitios sagrados. Vemos cómo crece el número de asentamientos de colonos extranjeros armados en tierras cisjordanas, robando las mejores tierras y acuíferos palestinos.

El apartheid de Sudáfrica se acabó cuando la comunidad internacional denunció sin ambages esta clara violación a las normas mínimas de civilización y de humanismo.

Para explicarles de mejor manera a mis hijos esta cruel historia de Palestina les hago una analogía. Es como si una etnia o comunidad, como los negros de Sudáfrica, después de vivir la brutalidad del régimen del apartheid, Las Naciones Unidas les dijera que en Chile fundaran su nuevo país. Una vez llegados a Chile, comenzaran a asesinar y a desplazar a los chilenos en guetos y después se apoderaran de todo nuestro país. Claro que todos estos crímenes los hicieran argumentando que son un pueblo perseguido y a todos los que luchan por impedir este despojo son tildados de terroristas.

En resumen: los hijos de las víctimas de ayer, son los verdugos de hoy.

Nota: Cuando se produjeron las matanzas de Sabra y Chatila, este hecho produjo un gran escándalo internacional, conmovió a la opinión pública israelí, produciendo una profunda crisis política. Una semana después de la tragedia, el 25 de septiembre, unas 400.000 personas se congregaron en Tel Aviv, en la manifestación más grande en la historia del país, convocadas por el movimiento pacifista Shalom Ahshav y por la oposición israelí. Exigían responsabilidades, dimisiones y una investigación independiente que aclarase lo sucedido.

Les hago una pregunta a los israelíes que siguen defendiendo a su régimen criminal: ¿Todos los que salieron a protestar contra estas matanzas eran antijudíos o antisemitas? Bueno, yo les contesto, eran simplemente personas humanistas.

Hugo Farías Moya

02 de junio de 2020

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La anexión de Cisjordania 

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