Santiago, 14 de mayo 2026.
Desde Casa Memoria José Domingo Cañas y su Comisión de Observadores/as de Derechos
Humanos denunciamos los graves hechos de violencia policial presenciados hoy durante la marcha
convocada por estudiantes secundarios y la CONFECH.
Hoy fuimos testigos de una represión desproporcionada e indiscriminada contra una manifestación
mayoritariamente pacífica. Observamos provocaciones y hostigamiento por parte de vehículos
policiales, incluyendo un carro que avanzó a alta velocidad empujando a manifestantes mientras
hacía sonar su bocina, poniendo en riesgo de atropello a estudiantes y asistentes.
Asimismo, constatamos detenciones arbitrarias de jóvenes y adolescentes. Entre ellas, la de un
estudiante con sangre en su rostro y otro joven que quedó inconsciente producto de golpes
propinados por agentes COP, quien posteriormente fue arrastrado por el suelo y lanzado
violentamente al interior de un vehículo policial. Exigimos conocer de manera urgente su estado de
salud, su situación actual y las condiciones en las que se encuentra.
Denunciamos también el uso indiscriminado de gas pimienta aplicado directamente al rostro y ojos
de manifestantes, así como maniobras extremadamente peligrosas de reducción, donde agentes
policiales inmovilizaban a jóvenes detenidos utilizando rodillas y el peso de sus cuerpos sobre ellos.
Estas prácticas han provocado muertes en distintos países y no pueden ser relativizadas ni
normalizadas bajo ninguna circunstancia.
Exigimos información inmediata sobre todas y todos los estudiantes detenidos, garantías efectivas
para su integridad física y psicológica, y el respeto irrestricto al derecho a la manifestación,
consagrado en la Constitución y en tratados internacionales de derechos humanos ratificados por
Chile, entre ellos el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Hacemos también un llamado a las instituciones nacionales autónomas de derechos humanos,
particularmente a la Defensoría de la Niñez y al Instituto Nacional de Derechos Humanos, a ejercer
activamente sus funciones de promoción, monitoreo y resguardo de los derechos fundamentales,
especialmente frente a vulneraciones que afectan a niños, niñas, adolescentes y estudiantes. El
derecho a la manifestación constituye una garantía esencial para la defensa y conquista de otros
derechos, y su protección resulta indispensable en toda democracia.
Desde Casa Memoria José Domingo Cañas reafirmamos que la memoria no puede separarse de la
defensa activa de los derechos humanos en el presente: allí donde se vulnera la dignidad de jóvenes
y estudiantes, nuestra responsabilidad es denunciar, acompañar y exigir garantías de no repetición.
Atentar gravemente contra el derecho a la manifestación, como lo ocurrido hoy, no solo vulnera
derechos individuales, sino que también afecta uno de los pilares fundamentales de toda sociedad
democrática. La libre expresión, la protesta social y la participación de las y los estudiantes en el
espacio público son condiciones esenciales para una convivencia democrática basada en el
respeto, la justicia y los derechos humanos.











