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Chile – 11 de septiembre, homenajes y movilización popular

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por Ricardo Klapp Santa Cruz

“Yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza”.
Salvador Allende, 11 Septiembre 1973

 

Este año, se conmemoran los 53 años del Golpe de Estado Civil-Militar, de la muerte de la democracia, de los mártires de la dictadura y del compañero y combatiente social, Presidente Salvador Allende. Se hace necesario que se esclarezcan los hechos y las circunstancias de lo ocurrido, como un capítulo de la memoria, verdad histórica para enfrentar los olvidos y el negacionismo pro-fascista. También al extraño presente, donde se pretende indultar a secuestradores y criminales condenados por el Poder Judicial.

El legado, la lealtad y compromiso con el pueblo, del compañero Presidente, la dignidad con que ejerció sus cargos, la coherencia ideológica entre sus pensamiento, su accionar transformador, el de sacrificar su vida por nosotros. Es un vivo estandarte del anhelo de justicia social. Su proyecto y formulas doctrinarias son emancipadoras y constructoras de esperanzas.

La dictadura cívico-militar trataron de imponer la tesis de suicidio, pero aún no existen certezas jurídicas sobre las razones de la inmolación del Presidente constitucional, elegido por el pueblo. El 11 de septiembre de 1973, se encontraban en La Moneda 67 personas: 24 integrantes de la escolta (GAP), 20 funcionarios, 8 médicos, 15 detectives y 9 visitantes. Existe la certeza que el Presidente constitucional encabezo la defensa de la democracia en La Moneda. Repeliendo, junto a un destacamento de colaboradores el asalto y la embestida de aviones, tanques, camiones y 4 regimientos, por más de cuatro horas de desigual combate El día de la traición, los edecanes Roberto Sánchez (Aviación), Sergio Badiola (Ejército) y Jorge Grez (Marina), le informaron al mandatario que tenía un avión en Los Cerrillos, para que abandonara el país. Nuestro Presidente contestó: “Dígale al general (Pinochet), que el Presidente de Chile no se arranca en avión. Yo estoy aquí, y me quedaré defendiendo al gobierno que represento por la voluntad del pueblo. No me voy a rendir; díganle a su comandante en Jefe que si quieren mi renuncia, me la tienen que venir a pedir aquí; que tengan la valentía de pedírmela personalmente”.

A las 10 horas, el General Ernesto Baeza, por teléfono lo conmina a rendirse, el Presidente le responde:
“Ustedes, como generales golpistas que son, no conocen a los hombres de honor”. Posteriormente, también por teléfono, a Pinochet le responde: “Yo no hago trato con traidores, y usted general Pinochet, es un Traidor”.

Posteriormente Pinochet declaró: “La Junta le ofreció al Presidente Allende, en cuatro oportunidades, que se entregara, dándole la posibilidad que saliera fuera de Chile y garantizando la vida. No lo aceptó”. Y agregó: “Cuando nuestras tropas entraron en La Moneda, el Presidente Allende disparaba su metralleta sobre nuestras tropas”. Igualmente, el general Leigh aseguró: “Allende no se rindió en ningún momento, en La Moneda y la residencia de Tomas Moro que se negaban a rendirse y hacían un nutrido fuego de armamento liviano y pesado que estaban causando muchas bajas”. El general Palacios, quien dirigió el asalto a La Moneda, afirmó: “nos recibieron a balazos los miembros de la guardia personal y no veíamos casi nada por el humo”.

Los combatientes de La Moneda, fueron llevados al regimiento Tacna, siendo bestialmente torturados y
posteriormente exterminados en Peldehue. Según el subteniente Jorge Herrera: “Todos al ser ejecutados
conservaron su dignidad y algunos murieron gritando consignas políticas”.

El detective David Garrido, quien se quedó en La Moneda, recordó: “Escuché la voz del Presidente que dijo fuerte «Allende no se rinde milicos de mierda» y de inmediato dos o tres balazos…”. Al igual que detective Luis Henríquez, quien declaró: “Escuché un grito «Allende no se rinde» y a continuación algunos adjetivos…”.

El bombero, Arcadio Sufán, quien ingresó a La Moneda, afirmó: “Un gobelino que estaba ubicado tras la
posición en que se encontraba y el orificio que vi en el cráneo, no coincidían con la dirección de la proyección de la masa. En cuanto al bando (militar) que salió en televisión y medios de prensa que señalaban que el Presidente se había suicidado, es un hecho que no comparto”. El Dr. Danilo Bartulín, quien estaba en La Moneda, recuerda: “Allende disparó hasta el final, murió con el cargador vacío”.

Una radio de onda corta, autorizada por la Junta ese día informó, que Allende ya es cadáver, el capitán Garrido nos ha liberado de las garras del marxismo, ha sido ajusticiado por nuestros soldados gloriosos.

Según la periodista investigadora Maura Brescia, Garrido, los tenientes Jaime Moscoso (quien le disparó) y René Riveros (quien lo remató), los tres eran oficiales de la Infantería de San Bernardo y serían los magnicidas del Presidente Allende.

En 1980, Eugene M. Propper, fiscal norteamericano en el llamado “Caso Letelier”, logró establecer que el autor material de los disparos sobre el cuerpo tambaleante del Presidente Allende fue el teniente ayudante del general Palacios, René Riveros. El año 2014 apareció la siguiente información, «soy René Riveros Valderrama, pertenezco al Ejército de Chile y además pertenezco a la raza de los libertadores de Chile, y yo soy el que mató a Allende. Muestra su muñeca con un reloj y dice, este es mi botín de guerra, yo maté al tirano», declaró, Robinson Guerrero, detenido en 1974, en entrevista al periodista Juan Pablo Cárdenas.

Se han presentado querellas por los delitos de Asociación Ilícita y Muerte de Salvador Allende. Entre los
abogados querellantes están: Eduardo Contreras, Roberto Celedón, Matías Coll, Roberto Ávila, Gonzalo
Taborga, Julia Urquieta, entre otros, en representación de organizaciones de víctimas de la represión y
compañeros de ideales de Salvador Allende.

El Dr. Luis Ravanal, Máster en Medicina Forense, afirmó de manera científica “las incongruencias forense y legales. En el informe policial se identifican claramente tres heridas asociadas a proyectiles a saber, una herida en la región mentoniana. Las descripciones de las heridas contenida en la autopsia no corresponden a un suicidio”. Y agrega: “Para simular un suicidio, se profirió un disparo bajo el mentón.

Este segundo disparo habría sido con un arma de mayor potencia, como un fusil que provocó el estallido del cráneo”. Y concluye: “Tendría que haber escurrido mucha sangre por el cuello hacia abajo, en las fotos del cuerpo de Allende tomadas en La Moneda, no se aprecian gotas de sangre, ni en el cuello ni el chaleco del Presidente”.

Más temprano que tarde aflorará la verdad histórica. Ese día gris los golpistas tenían como objetivo de
asesinar al Presidente Allende y a quienes lo protegían, tras sus reiteradas negativas a rendir la democracia a las armas conspirativas. Allende nos cumplió. No se entregó vivo y combatió defendiendo el honor, la democracia, la Constitución y al Pueblo.

RICARDO KLAPP SANTA CRUZ

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