Inicio internacional Birmania-Myanmar: De la desobediencia civil a la resistencia armada

Birmania-Myanmar: De la desobediencia civil a la resistencia armada

60
0
Compartir

Europe Solidaire, 26 -6-2021

http://www.europe-solidaire.org/

Traducción de Viento Sur

https://vientosur.info/

Tras el golpe militar del 1 de febrero, un enorme movimiento de desobediencia civil impidió que la junta consolidara su control sobre el país. Sin embargo, desplegó de nuevo todo su arsenal represivo para intentar aplastar la disidencia popular. El ejército interviene en todo el país y ya no sólo contra las minorías étnicas de la periferia. Frente a esta represión asesina, se han generalizado nuevas formas de autodefensa popular. La resistencia es ahora un proceso a largo plazo y está experimentando grandes cambios. Ya no es posible volver a la situación anterior al golpe: una cohabitación entre el gobierno elegido y los militares. A partir de ahora, la cuestión que se plantea es la de las alternativas. Y, en este ámbito, tampoco se podrá volver al pasado. En realidad, Birmania/Myanmar ha entrado en un nuevo periodo[1]. ¿Qué Birmania-Myanmar emergerá de las movilizaciones actuales?

El pasado mes de febrero, si las sanciones internacionales hubieran sido radicales y si la solidaridad con el Comité de Desobediencia Civil (CDM) hubiera estado a la altura, la Junta podría haber sido derrotada. Al no ser así, el Ejército tuvo tiempo de volver a tomar la iniciativa, entablando una guerra total contra la población, guerra que es aún más mortífera porque China y Rusia le proporcionan armamento pesado (aviones, tanques, artillería) que antes no poseía y porque las empresas (incluidas las occidentales) le venden los últimos dispositivos de vigilancia electrónica.

En consecuencia, la resistencia popular continúa en condiciones extremadamente difíciles. El movimiento de desobediencia civil ha pasado a la clandestinidad y la autodefensa se están extendiendo por todo el país, no sólo en las zonas periféricas pobladas por minorías étnicas.

Las manifestaciones callejeras tradicionales se han vuelto imposibles y los huelguistas se enfrentan a fuertes represalias. Sin embargo, continúa la lucha no violenta, como las huelgas (aunque mucho menos extendidas que antes) y la resistencia pasiva. La Junta ha tenido que reconocer con la boca pequeña que no ha logrado la “vuelta a la normalidad”[2]. De hecho, el número de personal cualificado que trabaja en los bancos o en la administración sigue siendo insuficiente, y el personal sanitario sigue negándose, en gran medida, a trabajar bajo las órdenes de los militares.

A pesar de los riesgos, en algunos centros urbanos, como la capital de la región de Sagaing (Monywa), se organizan manifestaciones relámpago para mantener vivo el símbolo de la desobediencia civil[3]. El curso escolar 2021-2022 comenzó el 1 de junio, pero los militares no han conseguido hacer efectiva la reapertura de las escuelas (que estuvieron cerradas durante un año debido a la Covid-19)[4].

La Junta respondió a esta resistencia múltiple y difusa con el desalojo de la gente de sus hogares, la intervención de grupos paramilitares, los asesinatos o las detenciones, o las condenas por colaboración con el nuevo Gobierno de Unidad Nacional (GUN).

El Gobierno de Unidad Nacional

La formación del Gobierno de Unidad Nacional (GUN) constituye uno de los nuevos factores de la situación. Más que estar en el exilio, es un gobierno clandestino cuyos miembros aparentemente permanecen en el país. Encarna la continuidad del poder civil legal. Sigue teniendo como asesora especial a Aung San Suu Kyi, que ahora está detenida y juzgada por alta traición, totalmente aislada del mundo. Sin embargo, para bien, el GNU se está emancipando de la orientación tradicional de la Liga Nacional para la Democracia (LND, de la que Suu Kyi era líder), marcada por el etnonacionalismo bamar (nombre de la etnia mayoritaria en Birmania).

La composición del Gobierno de Unidad Nacional es multiétnica[5]. El 3 de junio de 2021, el Gobierno de Unidad Nacional publicó su “Posición política sobre los rohinyás en el Estado de Rakáin”[6]. Se trata de un documento importante en muchos sentidos. Muestra lo nueva que podría ser Birmania en el futuro.

•El Gobierno de Unidad reconoce la gravedad de los daños causados a la población musulmana rohinyás, víctima de un genocidio en el Estado de Rakáin un tema que antes era tabú. Los partidos armados dominantes en este Estado costero denunciaron violentamente esta declaración y con razón: fueron cómplices del genocidio y a menudo están más del lado de la junta militar birmana que de la resistencia democrática. El Gobierno de Unidad Nacional promete que “esforzarse por hacer que los autores rindan cuentas no es sólo una forma de lograr justicia, sino también un elemento disuasorio para futuras atrocidades”. Por eso se considera una tarea prioritaria. La reparación y la justicia estarán garantizadas en la futura Constitución de la Unión Democrática Federal. “El UNG propone que se establezca un verdadero tribunal penal internacional”.

•El GNU propone que se establezca un verdadero federalismo en la Unión[7] “La soberanía pertenece a los Estados miembros y a los pueblos de los Estados miembros […]. Toda persona en la Unión gozará plenamente de los derechos humanos fundamentales. Todos los grupos étnicos originarios de la Unión gozarán plenamente de los derechos individuales y de los derechos colectivos de los grupos étnicos. Se considera que toda la ciudadanía que jura lealtad a la Unión, independientemente de su origen étnico, goza de plenos derechos ciudadanos. El gobierno de unidad nacional no tolerará ninguna forma de discriminación”.

•En esta ocasión, el Gobierno de Unidad Nacional aclara su concepción de la ciudadanía, que debe sustituir a la ley de 1982, con vistas a la redacción de una nueva constitución: “basará la ciudadanía en el nacimiento en Myanmar o en el nacimiento en cualquier lugar como hijo de ciudadanos de Myanmar”. Esta definición, bastante común para un francés, representa una verdadera revolución en Birmania.

La ley de 1982 distingue tres grados de ciudadanía designados por el color del correspondiente documento de identidad[8]. El carnet rosa concede la plena ciudadanía. Se concede automáticamente a todas las personas cuyos antepasados residían en el país antes de 1823[9], o nacidos de padres reconocidos como ciudadanos de pleno derecho. El carnet azul está reservado a las y los ciudadanos asociados, es decir, a quienes las ciudadanía les fue reconocida en virtud de la anterior Ley de Ciudadanía de la Unión de 1948. El carnet verde es para las y los ciudadanos naturalizados que puedan demostrar su presencia en Birmania antes del 4 de enero de 1948 y que la soliciten por primera vez después de 1982. La concesión de los documentos de identidad está sujeta a excepciones o restricciones arbitrarias, por razones a veces sorprendentes, notificadas por el Consejo de Estado. Por ejemplo, las personas que solicitan la ciudadanía por naturalización deben “gozar de buena reputación” (art.44d). Difícil hacerlo más complicado.

En la década de 1990 se distribuyó un carnet blanco a las personas residentes que no encajaban en ninguna de estas categorías. No otorg ningún derecho.

Por último, el reconocimiento de la ciudadanía se basa en la pertenencia a uno de los 135 grupos étnicos oficialmente reconocidos. No sólo es desigual, sino que también contribuye a afianzar estas afiliaciones (así como el rechazo a las poblaciones declaradas extranjeras) según las divisiones nacidas de la época colonial entre los bamares de las llanuras, las minorías de la periferia y las y los trabajadores importados.

Evidentemente, hay un largo camino que recorrer entre estos compromisos y su aplicación, pero los mismos confirman que hay una ruptura generacional y que las posibilidades previstas hasta ahora por los círculos marginales, con poca audiencia, ahora se debaten ampliamente por todos los que piensan en el futuro, en la junta post-militar. Esta ruptura se manifiesta también en la extensión de la resistencia armada.

La resistencia armada

La oposición popular al golpe militar se ha manifestado en todo el país, pero la respuesta de los parlamentos, partidos y ejércitos formados en los Estados étnicos ha sido a menudo cautelosa y de espera. En muchos de esos Estados ha surgido una constelación de organizaciones, algunas de las cuales negocian un alto el fuego con la junta y otras la combaten. E luchar y negociar ha sido una especie de tradición desde la independencia. Entre los nuevos factores en este ámbito se encuentran:

•El papel de China. China necesita absolutamente un acuerdo con la junta militar para proteger sus inversiones (considerables en infraestructuras) y sus empresas (las textiles en particular, que han sido atacadas por la resistencia en las zonas industriales). Necesita garantizar el desarrollo de su corredor birmano que le da acceso al océano Índico, al oeste del estrecho de Malaca, y que Estados Unidos puede bloquear. Por allí pasa, en particular, un oleoducto y un gasoducto de importancia estratégica para ella. La zona fronteriza es el escenario de mil oficios, desde la madera de teca hasta las piedras preciosas, que a cambio permiten enriquecerse a un buen número de oficiales del ejército birmano. En la frontera norte, China utiliza su muy directa influencia sobre los movimientos étnicos para evitar que disientan. Es el caso del poderosísimo Ejército Unido del Estado de Wa (UWSA), el mejor equipado en cuanto a armamento y compuesto por unos 30.000 soldados regulares.

•El uso por parte del ejército birmano de la fuerza aérea y la artillería, que disponía de ellas en los anteriores grandes conflictos. Bombardea las aldeas y provoca desplazamientos masivos de la población. Así es como la dirección de la Quinta Brigada de la Unión Nacional Karen (KNU), que desempeñó un papel destacado en la resistencia al golpe, que acogió y protegió a los representantes del Comité de Desobediencia Civil (CDM), explica el hecho de haber firmado un alto el fuego con la junta: el coste humano estaba siendo demasiado alto. Sin embargo, dice que cuando el Gobierno de Unidad Nacional lance una ofensiva, ella participará. En cualquier caso, el Estado de Karen es uno de los que han surgido muchos grupos armados disidentes que siguen luchando activamente.

•La formación de las Fuerzas de Defensa del Pueblo (PDF, adjunto al GNU). Se habla de formar un ejército federal, un proyecto demasiado ambicioso por el momento en caso de que incluye a los ejércitos de los Estados étnicos de la periferia. Por ello, entretanto, el gobierno de unidad nacional ha creado, bajo su autoridad, una PDF que opera en toda la cuenca del Irrawaddy. El personal de la PDF está compuesto por desertores de la policía y el ejército y antiguos oficiales militares.

•La aparición espontánea de numerosos grupos locales que actúan con medios improvisados. No están bajo el mando de la PDF y la GUN, de las que desconfían (a veces, a menudo…), como una estructura demasiado burocrática para su gusto. Son los que detonaron bombas en las escuelas antes del inicio del curso escolar como advertencia, un modo de acción oficialmente repudiado por la PDF.

•Haciendo que los partidarios de la Junta se sientan inseguros. En las regiones de la llanura, la acción armada suele dirigirse a los informadores al servicio de la junta que proporcionan información a los militares, o a los administradores que han venido a sustituir a las autoridades locales que se han pasado a la oposición; algunos grupos también amenazan a las familias de los soldados, lo que es objeto de debate, especialmente con las PDF.

•El comienzo de una guerra de guerrillas en las llanuras. Como novedad, se informa de operaciones reales de la guerrilla en las zonas de Sagaing y Mandalay. Según la información recibida por The Irrawaddy[10], un millar de miembros de la resistencia civil han llevado a cabo, con armas improvisadas, una serie de ataques coordinados que han costado la vida a unos treinta soldados. En Mandalay, tres soldados, entre ellos un teniente coronel, murieron al entrar en un edificio utilizado como base de las PDF.

Hacia adelante, lo que se plantea es la cuestión de la coordinación de la resistencia armada (y la mejora de su armamento). También, quizás, el lugar de las mujeres en la lucha, que destacaron en todos los sectores sociales populares desde las primeras horas del levantamiento que siguió al golpe de Estado del 1 de febrero (jóvenes de la escuela secundaria, trabajadoras de la salud, trabajadoras textiles, funcionarias, educadoras…). Y sigue siendo el caso en las acciones clandestinas de desobediencia civil. Si bien no tengo ninguna certetza sobre su papel en el ámbito militar.

Solidaridad a largo plazo

La resistencia a largo plazo debe ir acompañada del desarrollo de una solidaridad política y financiera a largo plazo. En Francia, muy pocas organizaciones se movilizaron inmediatamente para impulsarla al principio tras el golpe. Debemos presionar para que se amplíen las sanciones internacionales contra el complejo militar-económico birmano. Debemos exigir el reconocimiento formal del GNU como representación legal del país en lugar de la Junta. Debemos garantizar la cooperación entre los distintos componentes de la solidaridad.

La asociación Europe Solidaire Sans Frontières (ESSF) lanzó un llamamiento a la solidaridad financiera con la resistencia birmana. Recaudó y transfirió 6080 euros. Recientemente hemos recibido la confirmación de que estos fondos se han recibido y distribuido a través de una zona fronteriza para la ayuda alimentaria y sanitaria de emergencia a las poblaciones de refugiados, para la distribución de medios de comunicación esenciales, para el refuerzo de la infraestructura organizativa del CDM-GUN y los vínculos con la solidaridad regional…

Lo menos que podemos decir es que el gobierno y la presidencia franceses no se hacen eco de la situación en Birmania. Sin embargo, están especialmente implicados, dado el papel que la empresa Total está desempeñando en esta crisis, debido a sus vínculos pasados y presentes con el régimen.

Los empleados de Total quieren ir a la huelga para protestar contra el apoyo del gigante petrolero al orden militar, pero temen ser despedidos si no les defiende la comunidad internacional. Emmanuel Macron guarda silencio.

Notas

[1] Para una perspectiva histórica de la crisis en Birmania-Myanmar, ver (artículo viento sur).

[2] https://www.irrawaddy.com/news/burma/myanmar-coup-leader-admits-not-in-full-control-of-country.html

[3] https://www.frontiermyanmar.net/en/teachers-students-keep-protests-alive-in-fing-stubborn-monywa/

[4] The Irrawaddy, 15/05/2021. Disponible en http://www.laboursolidarity.org/Les-enseignant-es-du-Myanmar    

[5] http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article5770

[6] Myanmar : Position politique sur les Rohingyas dans l’Etat de Rakhine.

[7] La denominación completa del país es: República de la Unión Bimana o República de la Unión de Myanmar.

[8] Juliette Gheerbrant, 4/05/2015, Asialyst, https://asialyst.com/fr/2015/05/04/limbroglio-de-la-citoyennete-birmane/

[9] Inicio de la guerra anglo-birmana

[10] https://www.irrawaddy.com/news/burma/around-30-myanmar-junta-troop-2-update-update-updates-killed-in-sagaing.html

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.