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Alfredo Castro: “No vivo del Estado, yo le estoy prestando un servicio como creador”

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The Clinic

Alfredo Castro habla de su rol en la cinta «Los colonos» -en cines y a través de MUBI-, cuenta por qué no ha querido sumarse a la Academia de Cine de Chile y aborda los prejuicios que tienen algunos sobre los artistas: «Nadie vive en el arte de lo que hace». Respecto a las críticas de algunos actores a la gestión del área cultural en el actual Gobierno, respalda las palabras de sus pares y define: «Evidentemente que hay un descontento general súper fuerte (…) Faltan dos años todavía y vamos a esperar a que se cumpla lo que se prometió, que es una promesa del Estado». Sobre el momento de los actores, dice: «La cantidad de personas cesantes que hay en mi rubro es impactante. Me duele el corazón ver a mis compañeros vendiendo libros, quesos, huevos, vendiendo casas. O sea, un desastre». Y respecto de TVN, donde trabajó durante 25 años, señala: «Ese canal está absolutamente abandonado».

Hay un momento particular que Alfredo Castro recuerda de la filmación de “Los Colonos”, cinta que eligió la Academia de Cine de Chile para los Oscar 2024 -que no consiguió entrar en la competencia- y que lleva poco más de una semana en los cines nacionales. Lo describe como algo “muy loco” y que ocurrió mientras filmaba las primeras escenas al aire libre de la ópera prima del director del filme, Felipe Gálvez.

El actor nacional decidió tomar un descanso echándose en el pasto un rato, cuando el cineasta sorprendió a todos diciendo: “¡Paren, paren, paren! ¡Traigan la cámara, traigan la cámara!”. “Qué pasó? ¿Qué onda?”, recuerda haber dicho Alfredo Castro. “No, no. Quédate ahí, quédate ahí. Está genial, está genial”, fue la respuesta de Gálvez. “Y claro, él filmó a mi personaje durmiendo en su tierra y siendo resguardado por sus hombres. Y yo dije: ‘Este gallo tiene muy buena cabeza’. Yo ni lo había pensado. Pero era una linda imagen del dueño de la Patagonia durmiendo sobre su tierra, cuidado por sus hombres. Yo dije: ‘Este tipo tiene cabeza’. Y me parece que sí sabe filmar muy bien”.

Ambientada en 1901, “Los Colonos” -que también está disponible en la plataforma MUBI- es un western de revisionismo histórico que se centra en relata la historia José Menéndez, interpretado por Alfredo Castro, quien contrata a un teniente inglés y a un mercenario estadounidense para abrir una ruta en la Patagonia para sus ovejas hasta el Atlántico. Una tarea que gatilla el genocidio del selknam.

“Eso me pareció muy interesante, que más allá de un gobierno u otro, la creación de una nación pasara por entregarle a un hombre extranjero los dominios de parte del territorio nacional. Más allá de los gobiernos de turno, me interesó mucho que fuera el Estado de Chile. Y eso lo conversamos con Felipe (Gálvez), que era un punto súper interesante, de cómo se conforma una nación”, dice el actor, quien agrega: “Me parece un tema que está muy tendente todavía”.

-Tomando en cuenta que usted es un actor de mucha trayectoria. ¿Cómo fue recibir este papel, esta invitación de un director debutante para este proyecto?

-Yo había hecho una película que se llama “Blanco en blanco”, con Théo Court, y que trata el mismo tema. Pero, si te fijas lo que he hecho en cine, creo que el 80% es con jóvenes, hombres o mujeres directores, directoras, en es su ópera prima. No es una novedad para mí trabajar con un director que está haciendo su primera película. Y es interesante, porque hay tanta pasión puesta, que es muy increíble.

El primer guión que leí le dije que sentía, con toda la humildad y respeto, que le faltaba una postura política a esa película y a ese guión. A mi personaje, digamos. Que Menéndez no era un tipo que simplemente se le ocurrió mandar a matar indios y chao. Había todo un trasfondo político importantísimo que era avalado por el Estado de Chile, por ejemplo. Varias cosas que me parecían importantes poder incluir en el guión, que me pareció estupendo. Entonces ahí trabajamos un poquito y él fue muy generoso. Y después, la filmación fue un agrado. Felipe es un tipo que filma muy bien, es muy tranquilo, cariñoso con sus actores. El elenco, además, era maravilloso. Entonces, fue muy agradable la filmación de esa película.

-¿Y en el rodaje alguna situación que recuerda? Porque debe ser difícil rodar en esos lugares.

-Más difícil fue “Blanco en blanco”.

-¿Por qué fue tan difícil, distinta una y otra?

-Porque “Blanco en blanco” se filmó yendo de Punta Arenas, por la Patagonia al frente, hacia el sur. Y era mucho más ventoso, había mucha más nieve. En ese sentido, fue más complicado. Esta película no, no fue tan complicada. El tiempo fue muy bueno con nosotros. No pasó nada muy terrible.

Alfredo Castro, uno de los protagonistas de “Los Colonos”, disponible en cines y en MUBI.

Luego de que este martes se dieran a conocer las cintas que competirán en los premios Oscar 2024, la nominación de “El Conde” a Mejor Fotografía y “La Memoria Infinita” a Mejor Documental, se abrió el debate sobre la elección de la Academia de Cine de Chile de postular a Mejor Película Extranjera a “Los Colonos”, que no logró entrar en la lista corta de la Academia de Hollywood.

Alfredo Castro está involucrado en dos de las tres películas mencionadas y, antes de que se concretara la histórica nominación, explicaba que pese a ser invitado en varias oportunidades, ha declinado a ser parte de la Academia de Cine de Chile “por una razón bien simple”.

“Gracias a Dios o a quien tú creas, filmo harto. Entonces, filmé con Pablo (Larraín) “El Conde”, filmé con Felipe (Gálvez) “Los Colonos” y, por lo tanto, habían dos películas en pugna o en candidatura al Oscar y siempre les dije: ‘No puedo pertenecer a una academia, porque tengo la suerte de que estoy filmando harto y siempre voy a tener juegos de interés’. No me parece ético que pertenezca y esté votando por una película y no por otra. Fue interesante lo que pasó, porque corresponde a visiones de mundo también”, dice.

Alfredo Castro: “Veo a mis colegas todos cesantes, vendiendo los autos, vendiendo queso, ropa, arrendando las casas”

En entrevista con The Clinic, Marcelo Alonso respaldó las críticas que realizó Amparo Noguera, quien aseguró que “la cultura no floreció” en el gobierno del Presidente Gabriel Boric, críticas que llevaron a otros actores a apoyar sus dichos. “Si en el gobierno de Boric la cultura no va a estar en primer lugar, no lo va a estar en ningún otro, por lo pronto. Y, si las declaraciones de la Amparo hacen que la agenda cultural se vea, se visibilice y se apure, mejor aún, es bueno para todos”, expuso Alonso.

“Estoy súper de acuerdo con Amparo (Noguera), con (Marcelo) Alonso y con Francisco Melo. Hago mucho teatro, participo mucho con la gente y evidentemente que hay un descontento general súper fuerte”, dice Alfredo Castro.

El actor fue el encargado, a través de su teatro La Memoria, de inaugurar el festival Santiago a Mil de este año, instancia en la que estuvo presente la ministra de las Culturas, Carolina Arredondo. “Le dije: ‘Aquí estamos’. O sea, faltan dos años todavía y aquí estamos disponibles todos los actores, actrices y artistas, escritoras, pintores, porque esto no es solamente el teatro o el cine, son las artes de Chile. Faltan dos años todavía y vamos a esperar a que se cumpla lo que se prometió, que es una promesa del Estado. Ahí sí que tengo súper claro mi panorama. O sea, el Estado de Chile está en deuda”, plantea.

El también director de teatro asegura que al “igual que en ‘Los Colonos’, igual que en ‘Blanco en blanco’, no es Boric, es el Estado de Chile”. “Lo único que difiero con Amparo, no totalmente, es que lo que está al debe desde hace 50 años con la cultura es el Estado de Chile. No cada gobierno. Cada gobierno ha hecho lo que pudo. Nació el Fondart, nacieron, en fin, tantas instituciones y ayudas, pero el Estado de Chile es el que está en deuda con la cultura. Y falta alguien, que es un gobierno con nombre y apellido, que haga efectivos los cambios que hay que hacer”, expresa Alfredo Castro.

Se habla del poco apoyo en general a la cultura y la gente se enoja porque algunos proyectos artísticos obtienen dineros estatales para su financiamiento. ¿Cree que es mal mirado en Chile ser artista y cobrar por lo que hace?

-Hay que desmantelar esa idea porque, primero que nada, nadie vive en el arte de lo que hace. Segundo, si tú te remontas hace unos dos años, recién fuimos considerados trabajadores. ¡Imagínate! Segundo, los proyectos que uno tiene, que yo tengo en mi teatro, que es un proyecto de lugares que son colaboradores del Estado, yo tengo un proyecto, pero presenté un proyecto que no me lo regalaron. Presenté un proyecto al Estado de Chile, donde un jurado calificado lo evaluó y le asignó unos fondos. No he pedido regalado ni me han regalado nada. Postulé a un fondo. En esos fondos no recibo sueldo. La gente cree que los proyectos que uno gana son para uno. Tengo que pagar más de cuatro millones y medio de pesos en contribuciones anuales (por el teatro La Memoria) y las pago yo.

El arte, está comprobadísimo en todo el mundo, desde hace mil años, que es un factor que contribuye a la cohesión social, a la integración de los inmigrantes, al alejamiento de las drogas de la juventud, a formar un pueblo más sensible, más educado, en fin… para qué voy a seguir. Entonces no es un regalo. En primer lugar, es un deber del Estado. Es un deber, un derecho humano, que está en los derechos humanos mundiales, el derecho a participar libremente de la cultura. Eso no es un invento.

Entonces, la gente está muy equivocada cuando me insultan porque pongo una obra que estoy dando en La Memoria o doy una opinión sobre una película. Empiezan los comentarios de “ladrón, comunista, vives del Estado”. No vivo del Estado, yo le estoy prestando un servicio al Estado como creador y todos los directores y el cine y las películas. ¿Tú crees que Chile está en la boca del mundo, en este momento, por qué? ¿Por algún empresario? Está en la boca al mundo porque tiene “La Memoria Infinita”, “Los Colonos”, “El Conde”. Antes, tantas películas que han ganado tantos premios en todas partes, donde miles de personas las aplauden.

El arte en Chile le está brindando un servicio al Estado de Chile. Es un colaborador del Estado y nadie se ha hecho millonario, nadie ha robado al Estado nada porque hay que postular a unos premios muy difíciles de ganar. Insisto: nosotros prestamos un servicio social al Estado de Chile. Las 850 personas que vieron durante tres días “Girls and Boys” en el Teatro Oriente salieron de ese teatro cambiados, modificados, pensando cómo es posible que el mundo esté guiado, conducido, por puros hombres casi, y que la violencia intrafamiliar está en un 95 por ciento y sucede por culpa de los hombres, de las masculinidades. Creo que la gente que fue -hubo 850 personas en cada una de las presentaciones- no piensa igual ahora.

¿Cómo se destruye esta idea de que cobrar por el arte es casi “venderse”, por un lado, y el hecho de que sea tan mal mirado ser artista en Chile?

-No está mal mirado. Es la derecha. Alguna gente. O sea, voy a mi función y tengo a 850 personas aplaudiendo de pie. Ahora en La Memoria igual, con todas las obras que hemos dado hay, no sé, 100 personas aplaudiendo de pie. Voy al teatro y hay 500 personas aplaudiendo de pie, con gritos y todo. Ahora, el problema es que la entrada al teatro es muy cara. Pero ya se sacó la cuenta de que para que un teatro se sustente, la entrada debería valer por lo menos 45 mil pesos por persona.

Eso es lo que se paga, por ejemplo, para ver a una banda internacional en vivo.

-Sí, claro, pero ahí no pagan IVA, se llevan la plata. Ahí hay que meter un poco la mano. Pero nadie que haga teatro o pinte, o escriba literatura o poesía en Chile, puede decir que vive de lo que hace. Y yo, perdóname que me extienda un poco, pero estoy mirando con mucha angustia a compañeros míos de televisión, porque vivimos en la televisión y de la televisión, haciendo unas teleseries maravillosas, que todo Chile aplaudió, que dio a conocer Chile a los chilenos, que trató temas fundamentales del salitre, de los inmigrantes, en fin. Miles de temas importantes de la sociedad, de la comunidad LGBTQ+. Todos los temas sociales fueron tratados por Vicente Sabatini en esas teleseries, y ahora hay un canal que hace una teleserie, y veo a mis colegas todos cesantes, hombres y mujeres, vendiendo los autos, vendiendo queso, vendiendo ropa, arrendando las casas.

Alguien debería de pensar un minuto en esto: ¿Por qué Televisión Nacional no sigue produciendo teleseries? ¿Por qué Televisión Nacional tiene todos sus estudios botados? Yo filmé “El Conde” ahí, donde trabajé durante 25 años. Ese canal está absolutamente abandonado. Están arrendando. Ahora se les ocurrió arrendar los estudios para hacer películas, pero esos estudios están botados, no se hace nada. La cantidad de personas cesantes que hay en mi rubro es impactante. Como te digo, a mí me duele el corazón, todos los días, ver a mis compañeros vendiendo libros, quesos, huevos, vendiendo casas. O sea, un desastre. No vivimos del Estado, nadie vive del Estado.

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