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Chile – Agustín Edwards Eastman, agente de la CIA al servicio de la corrupción, la dictadura, la tortura, las mentiras y los asesinatos…

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Para las nuevas generaciones y quienes no conocen la historia del “sicario” de la CIA y del Gobierno de Nixon… un resumen:

Un 24 de abril falleció a los 89 años Para las nuevas generaciones y quienes no conocen la historia del “sicario” de la CIA y del Gobierno de Nixon… un resumen:Un 24 de abril falleció a los 89 años Agustín Edwards Eastman, mercionario, agente de la CIA al servicio de la corrupción, la dictadura, la tortura, las mentiras y los asesinatos. Formó parte de un poderoso enjambre de figuras influyentes, entre ellas Henry Kissinger, Richard Nixon, David Rockefeller, el exdirector de la CIA Richard Helms y el propio Agustín Edwards.Pocos días después de que Salvador Allende triunfara en las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1970, Agustín Edwards viajó a Washington (EE.UU.). Allí fue recibido por el presidente Richard Nixon, a quien solicitó una intervención enérgica para impedir que Allende asumiera la presidencia o, en caso de que lo hiciera, para derrocarlo a toda costa.Edwards, junto a Henry Kissinger y la CIA, trabajó arduamente para llevar a cabo atentados y desestabilizar al gobierno de la Unidad Popular. Edwards Eastman encabezaba el tercer grupo económico más importante de Chile, con intereses en la industria forestal y maderera, empresas industriales, seguros y el sector bancario.El Mercurio se comprometió activamente en la lucha por la desestabilización y eliminación de Salvador Allende. Para ello recibió ayuda directa de la CIA, que le entregó al menos dos millones de dólares.Este reciente mercenario fallecido regresó a Chile varios años después, en 1975, cuando la dictadura ya se había consolidado.Los intentos de presentar acusaciones éticas contra Agustín Edwards ante el Colegio de Periodistas fueron un gesto simbólico, pero representaron el inicio de un movimiento para hacer responsables a los civiles por sus actos. Los documentos desclasificados estadounidenses que registraron en secreto esas acciones pueden aportar pruebas valiosas: aunque no siempre sirvan para acciones judiciales, sí permiten conocer las responsabilidades morales. Finalmente, fue expulsado del Colegio de Periodistas en mayo de 2015.Javiera Olivares, entonces presidenta del Colegio, expresó: “La profunda importancia de este hecho radica en la señal clara de que nuestra orden está por el ejercicio periodístico ético, que en su acción busque profundizar la democracia y no ser colaborador en la desestabilización de gobiernos democráticamente electos ni hacerse cómplice de violaciones a los derechos humanos”.¡Memoria colectiva! . Formó parte de un poderoso enjambre de figuras influyentes, entre ellas Henry Kissinger, Richard Nixon, David Rockefeller, el exdirector de la CIA Richard Helms y el propio Agustín Edwards.

Pocos días después de que Salvador Allende triunfara en las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1970, Agustín Edwards viajó a Washington (EE.UU.). Allí fue recibido por el presidente Richard Nixon, a quien solicitó una intervención enérgica para impedir que Allende asumiera la presidencia o, en caso de que lo hiciera, para derrocarlo a toda costa.

Edwards, junto a Henry Kissinger y la CIA, trabajó arduamente para llevar a cabo atentados y desestabilizar al gobierno de la Unidad Popular. Edwards Eastman encabezaba el tercer grupo económico más importante de Chile, con intereses en la industria forestal y maderera, empresas industriales, seguros y el sector bancario.

El Mercurio se comprometió activamente en la lucha por la desestabilización y eliminación de Salvador Allende. Para ello recibió ayuda directa de la CIA, que le entregó al menos dos millones de dólares.

Este reciente mercenario fallecido regresó a Chile varios años después, en 1975, cuando la dictadura ya se había consolidado.Los intentos de presentar acusaciones éticas contra Agustín Edwards ante el Colegio de Periodistas fueron un gesto simbólico, pero representaron el inicio de un movimiento para hacer responsables a los civiles por sus actos. Los documentos desclasificados estadounidenses que registraron en secreto esas acciones pueden aportar pruebas valiosas: aunque no siempre sirvan para acciones judiciales, sí permiten conocer las responsabilidades morales. Finalmente, fue expulsado del Colegio de Periodistas en mayo de 2015.

Javiera Olivares, entonces presidenta del Colegio, expresó: “La profunda importancia de este hecho radica en la señal clara de que nuestra orden está por el ejercicio periodístico ético, que en su acción busque profundizar la democracia y no ser colaborador en la desestabilización de gobiernos democráticamente electos ni hacerse cómplice de violaciones a los derechos humanos”.

¡Memoria colectiva! 

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