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Tobias Wolff, Pionero del realismo sucio

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Tobias Wolff

(19 de junio de 1945, Birmingham, Alabama, EE.UU.)

Enviado por Alfredo Rubio Bazán <arlequibreblog@gmail.com>

Escritor estadounidense de ficción y memorias; especialista en el relato breve, autor también de novelas. Pionero del realismo sucio, es uno de los más importantes narradores norteamericanos de la segunda mitad del siglo XX. Wolff levanta dramas de extraordinaria intensidad a partir de conflictos ínfimos, trasciende lo banal, disfruta poniendo el dedo en la herida abierta de nuestra sociedad neurasténica y enajenante y, observador perspicaz de nuestra vida cotidiana y sus anodinos episodios domésticos, se sirve de un estilo económico y aséptico para llevar a cabo reveladores análisis del comportamiento humano. Coetáneo de Paul Theroux, John Irving, Anne Tyler o Richard Ford, hace ya tiempo que Wolff se convirtió en un nombre de referencia de la narrativa norteamericana contemporánea.  

Por sus cuentos minimalistas; muy técnicos, a menudo exhibiendo cambios de tono, transitan personajes emblemáticos de Estados Unidos en blanco y negro; mendigos, alcohólicos insolentes, marginados, desheredados, soldados y predicadores que frecuentan moteles, bares nocturnos con música de jazz, partidos de baloncesto y sueños imposibles. En los cuentos escritos hace décadas aparecen veteranos y soldados, en alguno de los más recientes Irak suena de fondo. Decepción y traición. Miseria moral teñida con un humor seco y feroz. Wolff tantea este escabroso terreno sin caer en sentimentalismos, ni decoros. No hay piedad, ni disimulo. En su trabajo late lo crudo, lo banal y lo real. Sin alardes aparentes habla de la tentación y la caída, de la absurda conciencia. Quizá por todo esto a Wolff se le encasilló como uno de los autores del llamado realismo sucio.

Aquello fue a principios de los ochenta cuando Raymond Carver y Richard Ford –sus amigos y compañeros de generación– diseccionaban con su afilada prosa las miserias cotidianas. «Conocí a Carver cuando yo estaba becado en la Universidad de Stanford en un programa de literatura», recuerda Wolff. «Tenía unas largas patillas. Nos presentó una colega que ya había triunfado. Él todavía no había publicado su primer libro. Apenas hablamos. Unos años después coincidimos en la Universidad de Siracusa dando clase. Vivimos en la misma casa y nos pasábamos las noches en vela hablando».

A Wolff le interesa la mentira. Los personajes que pueblan sus historias a menudo construyen una realidad alternativa. No se trata de dementes incapaces de distinguir entre realidad y ficción, sino de fabuladores natos; embusteros prestos a manipular una verdad que no les convence. En la mentira encuentran una vía de salida. Dice el escritor que una de las claves de su oficio es “la experiencia de primera mano”. En más de una ocasión se ha referido a su padre como un mentiroso compulsivo.

Tobias Jonathan Ansell Wolff nació en Birmingham, Alabama. Hijo de Rosemary (Loftus) de Hartford, Connecticut, y Arthur Samuels Wolff, un ingeniero aeronáutico. Sus padres se separaron cuando Wolff tenía cinco años. Peregrinó con su madre por varias ciudades de Estados Unidos. En Concrete, Washington, ella volvió a casarse. Wolff falsificó las cartas de recomendación y su historial y consiguió que le aceptasen en un prestigioso internado, el Hill School de Pensilvania. “Era la única manera en que podía entrar. Fue un acto de desesperación. Suspendí matemáticas y me expulsaron. Me lo tenía merecido”, asegura. Tras la expulsión se alistó al Ejército y luchó en Vietnam antes de licenciarse en Literatura en la Universidad Oxford. En su autobiografía Vida de este chico desveló su mentira adolescente. En En el ejército del faraón hizo un memorable recuento de la incertidumbre, el terror y el absurdo de su experiencia en la guerra.

De sus estudios en Oxford y Stanford aprendió a leer como un poseso a Joyce, Faulkner, Poe, Dickens, Frost, Cheever y lo que no está escrito. De su infancia aprendió a leer a Jack London sin parar. De Hemingway, al que le rinde homenaje en su novela Vieja escuela, aprendió el dominio del fraseo breve, de la elipsis y de los diálogos, cargados de naturalidad y de oralidad. En el año 1983, Bill Buford, el editor de Granta, incluyó su novela Ladrón de cuarteles (The Barracks Thief) en el célebre número 8 de la revista, titulado Dirty RealismNew Writing from America, del que nació el realismo sucio con el que, junto a Raymond Carver o Richard Ford, se le asocia desde entonces. Maestro del relato desde sus primeras apariciones en Vanity FairAtlanticHarper’s o The New Yorker, en sus recopilaciones Cazadores en la nieve (1989) o La noche en cuestión (1996), Wolff levanta dramas de extraordinaria intensidad a partir de conflictos ínfimos. Como si se sintiese cómodo escindiendo su narrativa, Wolff ha querido alternar sus volúmenes de relatos con novelas autobiográficas o memorias noveladas. Vida de este chico (1989) fue la primera, la historia personal de su infancia y adolescencia en la América profunda, recorriendo sus carreteras como un jovencito Kerouac y soportando a su ominoso padrastro, una historia de amor, humor y ternura que devino popular porque se llevó al cine en 1993. En En el ejército del faraón (1994) escribió acerca de su experiencia militar en Vietnam, y en Vieja escuela (2003), soberbia novela de aprendizaje, quiso explicar con nostálgica ironía los inicios de su vocación literaria y el proceso que lo llevó a querer convertirse en un escritor consagrado, recordando los días agridulces que pasó en una escuela de élite dejando que el virus de la literatura infectara su espíritu, hasta el extremo de hacer de la escritura de ficciones su profesión y enseñar el oficio en talleres de escritura creativa, en Syracuse y en Stanford.

https://elpais.com/diario/2009/04/18/babelia/1240011552_850215.html

https://elpais.com/diario/2009/04/18/babelia/1240011553_850215.html

https://www.epdlp.com/escritor.php?id=12437

Cazadores en la nieve: Los doce cuentos de Cazadores en la nieve constituyen una apasionante visión de esas ambiciones que guían al ser humano más que el amor, la lealtad o la propia vida. Un trío de aventureros urbanos que dedica un fin de semana a la caza del ciervo, un joven mojigato y su inverosímil compañera de viaje, un matrimonio gastado por la rutina que celebra con un crucero sus bodas de oro, una madre preocupada por un hijo narrador de tragedias domésticas.

Ladrón de cuarteles: Tres jóvenes paracaidistas esperan ser enviados a Vietnam. Una tarde de calor sofocante se les ordena hacer guardia en un depósito de municiones amenazado por un incendio forestal. A partir de ahí cada uno descubrirá en los demás –y en sí mismo– una inesperada capacidad para la violencia y la audacia.

De regreso al mundo: Es el libro más famoso de Tobias Wolff. Está formado por una decena de cuentos que son otros tantos fragmentado de la Norteamérica actual. Historias de gran sencillez, impregnadas de un humor peculiar, en las que vemos moverse gentes cotidianas marcadas por un destino sin relieve, que van y vienen en un mundo cada vez más extraño. Un matrimonio que vive después de años su primer conflicto serio a partir de una discusión trivial, una cura sin demasiada suerte que termina yendo a Las Vegas con un tramposo profesional, un militar que lleva con resignación su condición de fracasado perpetuo… son algunos de los personajes de los que se sirve el autor para ahondar en el difícil juego de las relaciones humanas.

Vida de este chico: Tobias Wolff narra sus recuerdos de niño y adolescente, cuando, divorciados sus padres, recorría con su madre con la que formaba una auténtica «pareja telepática» las carreteras de Estados Unidos de un lado a otro del país. Toby o Jack, como le gusta llamarse a sí mismo en homenaje a su adorado Jack London absorberá entre mapas, whisky, peleas a puñetazos, amistades y traiciones, la esencia de esa América de los años cincuenta que marcará irremediablemente su juventud. Una juventud con toques minimalistas y dickensianos a un tiempo y que sirve aquí a su autor para trazar con humor y ternura el retrato de un tiempo pasado en el espejo de su propia imagen.

En el ejército del faraón: Crónica impasible del tiempo que Tobias Wolff pasó combatiendo en Vietnam. Haciendo uso de sus viejos talentos y sus mejores astucias, el autor empieza en un campamento de instrucción, se alista voluntario en las Fuerzas Especiales y llega a convertirse en oficial del Ejército de los EE UU. consagrado a la muy principal tarea de salir vivo del empeño. El testimonio hondo y minucioso de la guerra por uno de los novelistas de mayor prestigio en el mundo.

La noche en cuestión: Un hombre cae muerto de un disparo en la cola del banco, otro es despedido por publicar una falsa necrológica, una joven visita a su padre en la casa de salud en la que se recupera de una depresión…Ya sea en la infancia, en la guerra de Vietnam, en el recuerdo o en el presente eterno, los personajes son mostrados en esta colección de relatos en circunstancias extremas de su vida cotidiana y dependientes de las consecuencias de sus decisiones.

Vieja escuela: ¿Hasta dónde será capaz de llegar un joven escritor para conseguir el reconocimiento de un autor consagrado? Decidido a encajar en su elitista colegio, el narrador ha aprendido a mimetizarse con sus compañeros y a competir con ellos por un lugar en el que hacer realidad su vocación literaria. Pero en el camino deberá aprender a contar la verdad sobre sí mismo. Wolff nos acerca la mirada de un joven escritor a la vez que nos pregunta: ¿Quiénes somos? ¿La persona que creemos ser, la que mostramos a los demás, o la que los otros imaginan que somos? Con la prosa magistral y la sutileza emocional que nos deslumbraron en Vida de este chico, Tobias Wolff se enfrenta a la borrosa frontera entre la realidad y la ficción. Una novela sobre la seductora naturaleza de la literatura.

Aquí empieza nuestra historia: Narrador y filósofo a un mismo tiempo, Tobias Wolff escribe historias que se quedan grabadas en la memoria y plantean preguntas que lleva toda una vida responder. Niños que encuentran en las mentiras una forma de restituir un sentido al mundo que les rodea, hermanos que no se entienden, parejas que rompen durante un viaje por el desierto, una mujer que espía a sus vecinos, unos amigos que se embarcan en una jornada de caza que sólo puede salir mal o un soldado al que le anuncian que su madre ha muerto: todos los personajes de estos relatos se enfrentan a circunstancias cotidianas que sin embargo resultan extraordinarias. En lo más alto de su carrera literaria, Wolff demuestra el milagroso poder de un gran cuento para provocar, sorprender y transformar a los lectores.

«El corazón humano es un bosque tenebroso.»– Tobias Wolff

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