por Franco Machiavelo
Viendo el asunto en tanto contexto mundial. Nunca como en ésta década la izquierda había tenido tanta oportunidad de estructurarse con solidez para enfrentar al fascismo, expresión que se ha visto obligada a presentarse tal como es desnudando incluso sus objetivos, propósitos y estrategias. Ahora el mundo conoce a su más enconado enemigo, el fachomperialismo.
A la vez vemos la irrupción de China avanzando como imparable huracán desplazando a occidente y ubicándolo en el sitio que en realidad le corresponde.
Lo de China es sorprendente por la velocidad en los cambios revolucionarios en materia tecnológica, económica, financiera y militar que le imprime Beijing a la geopolítica mundial desconcertado a las potencias reduciendo sostenidamente la agenda antidemocrática del imperialismo eurocéntrico.
Se resienten asi mismo las anquilosadas propuestas y los mandatos del «mundo basado en reglas» urdido por el atlantismo desde la caida del muro de Berlin.
Sumemos la aparición del grupo BRICS desplegando una agenda que, sin invocarla y ventilarla mediáticamente es inequívocamente antiimperialista y cimentadora de la tan necesaria multipolaridad, urgente por demás. El dinamismo financiero internacional gestado por el grupo generan desespero y conductas erráticas a Washington. Bombardear con costosos misiles a pequeños botes, acribillando a ocupantes es muestra de un mundo nuevo que rompe con lo ordenado por la potencia que sin pedir permiso a la URSS se autodeclaró glorioso vencedor en la segunda gran guerra.
La conducta imperialista, signada por el belicismo destructor de pueblos -siempre del sur- revela una nítida fotografía del fascismo permitiendo a las fuerzas democráticas, es decir, a la izquierda, conocer con precisión al enemigo, condición imprescindible para vencerlo.
Ayer Vietnam, Cuba, Afganistán, Libia, Líbano, Irak. Hoy Gaza, Yemen, Irán, Rusia, Cuba, Colombia y Venezuela, todos constituyen casos con muestras evidentes de pueblos que sin capacidades bélicas para chocar de frente con el fachoimperio pero la dignidad y astucia son poderosos misiles contra los que nada pueden hacer las potencias agresores.












La respuesta del gobierno de Venezuela muestra la actitud que hay que tener ante cualquier agresión del imperio. Nunca mostrarse débil, eso lo percibe el enemigo y se agranda más. Pero claro, es importante estar preparado en caso de que el adversario aparezca de improviso. Puede sonar un poco loco, pero si el pueblo chileno dispusiera de una fuerza como tal, estaríamos a un paso de lograr la victoria que se necesita. Así como vamos, llamando siempre al diálogo, al perdón, y a dar la otra mejilla, iremos de derrota en derrota, más explotación, más humillación, más pobreza para los trabajadores, y más militarización en el Sur; con activistas desaparecidos, apaleo, gaseo, y cárcel. Para mi entender ya pasaron los tiempos de la consideración.
La respuesta del gobierno de Venezuela muestra la actitud que hay que tener ante cualquier agresión del imperio. Nunca mostrarse débil, eso lo percibe el enemigo y se agranda más. Pero claro, es importante estar preparado en caso de que el adversario aparezca de improviso. Puede sonar un poco loco, pero si el pueblo chileno dispusiera de una fuerza como tal, estaríamos a un paso de lograr la victoria que se necesita. Así como vamos, llamando siempre al diálogo, al perdón, y a dar la otra mejilla, iremos de derrota en derrota, más explotación, más humillación, más pobreza para los trabajadores, y más militarización en el Sur; con activistas desaparecidos, apaleo, gaseo, y cárcel. Para mi entender ya pasaron los tiempos de la consideración.