Desde hace más de 20 años estamos, desde distintos sectores del pueblo y de la izquierda, planteando y promoviendo la asamblea popular constituyente, sin embargo, pese al tiempo transcurrido, no se ha logrado establecer un nivel de organización a nivel nacional que tenga la capacidad de generar una movilización social masiva que pueda inducir una convocatoria para elegir a los representantes a la asamblea nacional desde el Congreso, mucho menos con capacidad para imponer una autoconvocatoria.
Por ello invocar de manera genérica «asamblea constituyente» y no establecer una ruta de tácticas políticas para llegar a ese objetivo resulta no sólo insuficiente sino que se incurre en una invocación vacía, a las masas populares se le tiene que proponer una ruta de tácticas coyunturales que nos lleven a ese objetivo o de lo contrario no nos van a seguir











