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OCTUBRE REVOLUCIONARIO

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Revista Yuyay, Perú

Por Milcíades Ruiz Rojas (*)

Para los socialistas, los acontecimientos históricos ocurren en momentos cruciales del desarrollo de la
humanidad, cuando las condiciones materiales y anímicas los propician. Son efectos de causas previas.

Recordamos los hechos, no solo porque el impacto ha dejado huellas en nuestra sensibilidad social, sino
también porque el proceso continúa y nos compromete.

Octubre heroico está en nuestro calendario cívico revolucionario latinoamericano y mundial que, es distinto al de la dominación imperante.

La humanidad evoluciona, pero no olvidamos la Revolución de Octubre liderada por Vladimir Lenin, bajo las banderas del socialismo, que dio el triunfo al proletariado bolchevique en 1,917 y dio origen a la Unión Soviética. Y cómo no recordar y rendir homenaje a la gesta revolucionaria del “Che” Guevara, muerto en octubre de 1967, por liderar la lucha guerrillera continental contra el imperialismo yanqui.

Y en nuestro país, como no recordar en cada octubre heroico a Luis De la Puente Uceda, el líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria – MIR, que cayó combatiendo con su guerrilla en “Mesa
Pelada” (Cusco), el 23 de octubre de 1965, junto con sus compañeros bajo los ideales socialistas. Lo mismo que, rendir homenaje a mis compañeros del Ejército de Liberación Nacional, que entregaron sus vidas por la revolución socialista, tanto en la selva de Ayacucho, como en los combates junto al “Che” en
Bolivia.

Pero esta etapa histórica fue precursora de lo que vendría después. Todos ellos, crearon las condiciones para la insurgencia del movimiento militar liderado por el general Juan Velasco Alvarado que, impactado por el heroísmo de los jóvenes guerrilleros, asumió nuestras banderas. El 3 de octubre de 1968 tomó el poder y eliminó el dominio de la oligarquía gobernante, dando inicio a la Revolución Peruana de las Fuerzas Armadas, hacia una sociedad socialista de Participación Plena. Va este
merecido homenaje a este revolucionario militar al que nuestro pueblo guarda un cariñoso agradecimiento por lo que hizo.

Ya desde 1950, nuestro pueblo generó situaciones políticas de hecho, reclamando justicia social y, por sus derechos conculcados por la dominación extranjera desde la conquista del Tahuantinsuyo. Mediante
tomas de tierras empezó a recuperar su heredad ancestral. Esto motivó la demanda popular por una
reforma agraria que devolviera las tierras a sus propietarios originales, eliminando el régimen feudal imperante.

Entre los mayores latifundios estaba el de la empresa minera estadounidense Cerro de Pasco Cooper Corporation. Más medio millón de has., arrebatadas a las comunidades campesinas.

Los líderes populares extendieron sus demandas reclamando la nacionalización de las minas y del petróleo.

Para 1960, la International Petroleum Company (IPC) — filial de la Standard Oil de New Jersey— controlaba cerca del 90 % de la industria petrolera peruana y operaba los lucrativos yacimientos de La
Brea y Pariñas en Talara. Los partidos políticos electoreros enarbolaban las banderas de estas demandas, pero los gobernantes evadían con pretextos y falsos proyectos.

El triunfo de la Revolución

Cubana en 1959 conmocionó el ambiente político latinoamericano, al nacionalizar sus recursos naturales en manos extranjeras y realizar una reforma agraria que eliminaba los latifundios. Esto activó el volcán revolucionario continental. Los jóvenes latinoamericanos de aquellos días, fuimos impactados por el
ejemplo cubano que, con el apoyo de la Unión Soviética avanzaba hacia el socialismo.

Muchos, respondimos al llamado de nuestro tiempo histórico. Los movimientos guerrilleros aparecieron en varios países.

La euforia revolucionaria en nuestro país llevó desde los inicios de la década de 1960, a los revolucionarios de izquierda, considerar la lucha armada, en vista de las evasiones gubernamentales a
las demandas populares.

Surgieron nuevos movimientos políticos enarbolando las banderas de Reforma Agraria, nacionalización del petróleo y, de las empresas extranjeras, Algunos estaban esperanzados a que ganara las elecciones el
partido Acción Popular de Belaunde Terry que, había ofrecido atender estas demandas.

En estas circunstancias, muchos jóvenes accedimos a becas de estudios brindada por la Revolución Cubana en 1962, a través de la Federación de Estudiantes Universitarios del Perú, con sede en San Marcos.

En Cuba, nos impactó el fervor revolucionario en las calles, con las milicianas y milicianos armados, caminando como cualquier transeúnte. Fidel nos visitó y nos sentamos en el piso a su alrededor.

Hablamos de la situación en Latinoamérica y en nuestro país. Nos ofreció su apoyo.

Ese mismo año, fundamos el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y para mayo de 1963, ya estábamos incursionando por Puerto Maldonado, produciéndose un enfrentamiento en el que murió el poeta nacional Javier Heraud. Este hecho sorprendió y conmovió a la sociedad peruana de aquellos días. ¿Por
qué tenía que morir de esta forma la joven promesa de la literatura peruana?

No obstante, organizamos el movimiento guerrillero en la provincia de La Mar- Ayacucho.
A fines de 1965 hubo encuentros fatales y fueron quedando en el camino sangriento, el poeta Edgardo
Tello, José B. Gurrionero Castro, Hermes A. Valiente, Hugo Ricra Corrales, César Pareja, Luis Zapata Bodero, Guillermo Mercado, Jorge Toque Apaza y, muchos campesinos que se sumaron a la guerrilla.

Los menciono para rescatarlos del olvido. La dispersión desactivó la guerrilla, pero a pesar de los
reveses, persistimos en nuestros anhelos de lograr una república socialista.

Para 1966, el “Che” nos pide integrar nuestras filas y viaja para ello. Preparamos un nuevo frente guerrillero en la frontera con Bolivia (Valle Alto Tambopata) para facilitar la llegada del “Che”. Pero por
circunstancias poco favorables optó por abrir un frente guerrillero en la selva de Santa Cruz- Bolivia. En esta gesta lo acompañaban nuestros combatientes: Restituto José Cabrera Flores, Lucio Galván Hidalgo, Juan P. Chang Navarro-Lévano, en tanto que, la logística estaba a cargo de Julio Dagnino Pacheco.

Como se sabe, el “Che” y Juan P. Chang, fueron capturados heridos tras el último combate en la quebrada del Yuro, rodeados por mil ochocientos soldados enemigos. Fueron ejecutados el 9 de octubre de 1967, estando prisioneros.

Lucio Galván, logró romper el cerco enemigo, pero cuando transitaba fuera de peligro fue emboscado y perdió la vida combatiendo. Julio Dahnino, también fue capturado y torturado, pero salió airoso. En
setiembre del 2020, falleció víctima del COVID-19, a los 91 años.

Aunque la gesta del Che y sus compañeros, como nuestro movimiento guerrillero en Perú, no tuvieron el éxito esperado, es innegable que conmovió la consciencia de los miembros de las fuerzas armadas con sensibilidad social. Matar a otros compatriotas por defender a la oligarquía gobernante, causa mucho remordimiento. Quizá eso fue determinante para que insurgiera el movimiento militar que, al mando del general Juan Velasco Alvarado, tomó la posta de nuestra carrera, enarbolando nuestras banderas.
Hacia 1967, el provinciano piurano Juan Velasco, llegó a la cúspide militar, después de haber pasado por todos los escalones, desde soldado raso.

Siendo jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, era invitado a todos los banquetes del poder oligárquico y tratado con halago, como era lo tradicional.

Pudo ver de cerca la podredumbre política de la oligarquía y los sicarios partidos políticos. Pero pudo más su extracción humilde y sus ideales de justicia social. Se propuso tomar el poder para acabar con tanta injusticia y bajo su liderazgo se preparó en secreto el “Plan Inca”, de su gobierno.

El 3 de octubre de 1968, tomó el gobierno del país e inició el proceso de cambios estructurales. De inmediato dispuso la expropiación de los yacimientos petroleros de La Brea y Pariñas y del Complejo
Industrial de Talara en manos de la empresa norteamericana IPC. El 9 de octubre de aquel año, el ejército ocupó las instalaciones de esta transnacional, desatando la algarabía nacional. Esa fecha se
estableció como “Día de la Dignidad Nacional”.

En mensaje a la nación, inició su discurso diciendo:
“Compatriotas: Hace más de cincuenta años que, como una dolorosa herida, el problema de La Brea y Pariñas ha constituido para la Republica, un capítulo de oprobio y de vergüenza, por representar un
ultraje a la dignidad, al honor y a la soberanía de la nación. El Gobierno Revolucionario, enarbolando la bandera de la nueva emancipación, ahora y para siempre, pone en labios de cada peruano la vibrante
expresión de nuestro himno ¡Somos libres, seámoslo siempre!”

Luego vendría la amnistía política general para todos los revolucionarios perseguidos.
Todos los prisioneros políticos fueron liberados y se invitó a la izquierda para sumarse al proceso revolucionario en marcha. A los pocos meses se dio la esperada Reforma Agraria, el “Día del Indio” que,
Velasco cambió por el “Día del Campesino”. Fue el 24 de junio de 1969 y resultó más radical que la cubana. Con ello, después de 148 años de la declaración de independencia del virreinato del Perú, al fin la población nativa era liberada de sus opresores directos desde que perdieron su territorio en el siglo XVI.

Pero la reforma agraria no consistía en la simple adjudicación de tierras Eso era solo el comienzo. Estaba concebida y planificada para constituir la columna vertebral de la economía nacional, mediante la adjudicación a los campesinos organizados empresarialmente en cooperativas, sociedades agrícolas de interés social SAIS y, empresas de propiedad social.

Se erigió así, el gran sector económico de empresas asociativas, incluyendo los complejos agroindustriales de producción de azúcar. El empresariado asociativo agrario, autogestionario,
estaba compuesto por 664 empresas campesinas Un gran potencial estratégico.

He participado en este proceso y he visto llorar de emoción a los campesinos, cuando acompañando al juez de tierras les entregábamos las haciendas expropiadas. Pero las reformas estructurales continuaron en todos los aspectos de la vida nacional y el estado adquirió una tremenda gravitación económica al tomar para sí, los rubros estratégicos. La fortaleza estatal estaba compuesta por más de medio centenar de empresas, llevando el nombre del Perú, tales como: AéreoPerú, MineroPerú, PetroPerú, HierroPerú, PescaPerú, etc.

Como sabemos, este proceso revolucionario se frustró por intervención de EE. UU. y la CIA, que planificaron con argucias el cambio en la jefatura bajo el pretexto de que la salud de Velasco estaba
quebrantada y se necesitaba profundizar la revolución.

Sabemos también lo que pasó después. Para EE UU, Velasco se pasó de la raya y se convirtió en un serio peligro para sus intereses, por el mal ejemplo en la región. Militares de otros países, se preparaban para
emular a Velasco. Había que acabar con Velasco antes que sea demasiado tarde.

Después de todo lo narrado, la historia no se ha detenido. La lucha de los pueblos oprimidos continúa tanto a nivel de la humanidad entera, como en nuestro país. Los peruanos menores de 60 años quizá no
valoren lo que esto significó para el Perú, pues no han conocido ni vivido, las condiciones económicas y
políticas de aquellos tiempos.

Pero es innegable que, si no fuera por el sacrificio de los revolucionarios que entregaron sus vidas por la causa del socialismo, nuestras vidas estarían en peores condiciones.

Entonces, ¿Cómo no rendir homenaje en este octubre heroico, a los revolucionarios que lucharon por lograr una sociedad socialista? No deberíamos ser ingratos ni mezquinos con ellos. Que su ejemplo, nos impulse a renovar nuestros ideales de lograr un desarrollo compartido equitativamente. Renovemos
nuestra fe en la lucha. La historia está de nuestra parte.

Son otras las condiciones actuales, pero tenemos que ser consecuentes con nuestros ideales. Podemos morir sin remordimientos si hicimos lo posible, en las condiciones de nuestro tiempo.

Octubre 2026

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