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México está atrapado en su promesa de aceptar inmigrantes y luego rechazarlos

México está atrapado en su promesa de aceptar inmigrantes y luego rechazarlos

SPUTNIK
Por Víctor Flores García

CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El Gobierno de México está atrapado en la promesa de respetar los derechos de los extranjeros indocumentados y su compromiso con el acuerdo de control migratorio con el presidente de EEUU, que, paradójicamente, ha resultado popular entre los mexicanos, dijo a Sputnik el experto en migraciones Carlos Heredia.

«México sigue usando un lenguaje de naturaleza humanitaria, cuando en el terreno ocurre lo contrario, no se decidió a decir abiertamente que abandonaba la política humanista para hacer propia la política de Trump, que es coercitiva y punitiva», dijo Heredia, profesor de la división de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Donald Trump, presidente de EEUU (archivo)

© SPUTNIK / NIKOLAY LAZARENKOMéxico no se librará de Trump en su política migratoria

El punto de quiebre ocurrió en el periodo de transición, cuando Andrés Manuel López Obrador era presidente electo, entre su triunfo electoral del 1 de julio y su asunción el 1 de diciembre de 2018.

Su lenguaje anunciaba una nueva política de migración «humanitaria y abierta, basada en el respeto a los derechos humanos, con la entrega de tarjetas de visas por razones humanitarias», recuerda el académico, integrante del consejo consultivo del Instituto de México en el Centro Woodrow Wilson de Washington.

Pero ese lenguaje de apertura y aceptación «entró en crisis por la reacción de Trump», ante el incremento de migrantes que se registró entre marzo y abril de este año, lo que «hizo sonar las alarmas en Washington«.

Migrantes en el puente internacional entre Guatemala y México (archivo)

© SPUTNIK / ELIANA GILETEbrard: México se compromete a continuar contención de migrantes

En ese marco se produjo un crucial encuentro en Miami, EEUU, a finales de marzo, entre la entonces secretaria de Seguridad Nacional de EEUU, Kirstjen Nielsen, y la secretaria de Gobernación de México, Olga Sánchez Cordero.

Fue la primera vez que México aceptó los llamados Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, en inglés), para regresar a decenas de miles de migrantes «bajo protección humanitaria», mientras esperaban la evaluación de su caso migratorio en EEUU.

El 7 de junio, bajo la amenaza de aranceles a las importaciones de todos los productos mexicanos hecha por Trump, México aceptó oficialmente ese mecanismo que, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), afecta ya a 35.000 personas en la frontera norte.

Marcelo Ebrard, canciller mexicano

© REUTERS / ERIC BARADATMéxico estima que evaluación de acuerdo migratorio con EEUU fue «positiva»

«De las 14.000 tarjetas humanitarias entregadas, pasamos al envío de la Guardia Nacional a las fronteras, pero el Gobierno sigue usando el discurso de migración ordenada, segura y regular, inspirada en el Pacto Mundial de Marruecos (de diciembre de 2018), que choca frontalmente con lo que ocurre en el terreno», apuntó Heredia, coautor del ensayo «Los migrantes, los gobiernos y la sociedad civil en el sistema migratorio norte-mesoamericano».

A partir de entonces el lenguaje oficial mexicano comenzó a encubrir la realidad.

A los detenidos se los llama «rescatados«, los deportados desde EEUU son «devueltos», los arrestados son «presentados ante la autoridad migratoria»; los solicitantes de asilo expulsados a este país mientras tramitan sus solicitudes son «protegidos», y los centros de detención, «estaciones migratorias», reseñó el experto.

Patrulla Fronteriza de EEUU

© REUTERS / LOREN ELLIOTTDetenciones en frontera suroeste de EEUU con México caen 22% en agosto

La propia administración de López Obrador tejió esa paradoja al debutar como nuevo Gobierno de izquierda nacionalista, con retórica liberal y de apertura migratoria, y pasar a ejecutar una masiva contención apoyada por las fuerzas de seguridad.

«Es una trampa en la que caímos nosotros mismos, con un discurso de respeto a los derechos humanos que choca con la realidad, que dificulta la aplicación de la política migratoria, que debería servir para regular entradas, salidas, tránsito, retorno voluntario, acogida y refugio», explicó Heredia.

La popularidad del rechazo a migrantes

Heredia no considera que la nueva política de contención sea 100% resultado de las presiones de Trump.

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México

© FOTO : NOTIMEX / JAVIER LIRALópez Obrador, orgulloso de que migrante congoleña nombre AMLO a su hijo nacido en México«El Gobierno mexicano también tomó el pulso en la opinión pública nacional, que paulatinamente fue haciendo un viraje desde un apoyo a las caravanas de migrantes, hacia la crítica a la recepción de extranjeros y el aplauso al envío de la Guardia Nacional a combatir a los indocumentados», describió el investigador.

En la implementación del acuerdo migratorio de 90 días con EEUU «no leí información de lo que pasa con la vida de las personas que expulsamos a Centroamérica, que huyen de un peligro claro e inminente contra su vida», comentó.

El impacto real de la contención de decenas de miles de personas se desconoce.

«No leí en balance oficial por qué contenemos, detenemos y deportamos a personas a un contexto hostil y peligroso en Centroamérica», enfatizó.

El académico dio crédito además a las versiones de que muchos extranjeros que deberían solicitar y esperar sus trámites de asilo en ciudades fronterizas con EEUU, están siendo trasladados a la frontera sur con Guatemala.

Tapachula, Chiapas: Cientos de migrantes, muchos de ellos haitianos, esperan que les resuelvan su situación migratoria en la estación Siglo XXI

© SPUTNIK / ELIANA GILET¿Está cediendo México a las presiones de Trump al endurecer la política migratoria?

«Esa acción anula cualquier opción y esperanza que esas personas hubiesen tenido para solicitar refugio en EEUU», deploró.

López Obrador quedó entrampado en su retórica de apertura a la migración y la ejecución de una drástica contención impuesta con amenazas por Trump.

«Estamos ante la inverosímil situación de evaluar nuestro éxito por el número de detenidos y deportados», resumió Heredia sobre las presentaciones del canciller Marcelo Ebrad en Washington y en el Palacio Nacional de México esta semana.

Las condiciones de pobreza y violencia en América Central, Haití, Cuba y otros países expulsores de migrantes, que incluye a africanos y asiáticos, siguen intactas.

«Lo único que cambió es la estrategia migratoria de contención operada en el terreno», subrayó Heredia.

El estudioso dijo entender las decisiones tomadas ante la insoportable presión de Trump, «pero no puedo entender que estemos orgullosos de ejecutarlas», soltó.

Trump tampoco cuenta con un consenso total en EEUU y esa variable incierta no entró en los análisis gubernamentales mexicanos, indicó Heredia.

Tapachula, Chiapas: Grupo de migrantes detenidos y trasladados a la estación migratoria Siglo XXI

© SPUTNIK / ELIANA GILET¿Qué vive un migrante al entrar a México?

Pero ni López Obrador ni Trump parecen tener incentivos para cambiar la política acordada.

«Ni Trump paga un precio por insultar y expulsar mexicanos, ni México paga un precio por detener y deportar centroamericanos, que obedece más a presiones externas que a un genuino interés nacional», puntualizó el reconocido intelectual.

Ebrard afirmó esta semana que México logró en 90 días reducir el flujo de personas migrantes en 70%, y que es la hora de exigir a EEUU el control del tráfico ilegal de armas que, según él, es un asunto equiparable.

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