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Los políticos corruptos están en todos lados

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Por Adán Salgado Andrade, México

Con contadas excepciones, los políticos buscan solamente el poder y el enriquecimiento. Son capaces de aceptar proyectos de cualquier tipo, aunque sean obras mal diseñadas, con tal de ganar millones en el mezquino proceso. En México, el diez por ciento del costo de la obra concesionada es la norma para que se acepte (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2010/11/de-corrupcion-y-diezmos.html).

Pero en todos los países es una tendencia ser político corrupto. Claro que las empresas también sacan ventaja de contratos abusivos, que pueden “ganar” gracias a la prestancia de los políticos corruptos. Son las “ganancias extras” que pueden obtener de forma ilegal o “irregular” (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2015/12/corrupcion-corporativa-ganancias-y.html).

Llegan hasta a establecer pactos con grupos terroristas, con tal de seguir haciendo buenos negocios, como la empresa sueca de telecomunicaciones Ericsson que, cuando el norte de Irak estuvo dominado por el terrorista Estado Islámico, sobornaba a sus integrantes, con tal de que sus equipos y empleados pudieran seguirse desplazando por aquel país, para seguir con los business as usual (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/03/ericsson-soborno-al-estado-islamico-con.html).

Y hace poco se dio a conocer un escándalo en Inglaterra, que involucró a una “respetable” miembro del Parlamento, quien movió sus influencias para que el gobierno autorizara un jugoso contrato de equipo médico para una empresa que ella y su esposo “representan”. Eso denuncia el artículo de The Guardian, titulado “El yate, la boda y £29 millones de libras esterlinas: la vida de Michelle Mone, durante la crisis de covid”, firmado por David Conn, quien agrega que “luego de recomendar a la empresa de equipo protector Medpro para que se hiciera de contratos gubernamentales por £203 millones de libras, la miembro del Parlamento, del conservador partido de los Tories, habló en sus redes de que los negocios ‘eran duros, pero muy recompensadores’” (ver: https://www.theguardian.com/uk-news/2022/nov/23/the-yacht-the-wedding-and-29m-michelle-mones-life-during-the-covid-crisis).

Una composición fotográfica abre el artículo, en la que se muestra, de un lado, a personas vistiendo equipo médico, como batas, caretas y mallas para la cabeza, contrastando con una foto de Mone, en traje de baño, sobre la cubierta de un lujoso yate, al que se bautizó como Lady M, siendo la “M”, de la inicial de la corrupta política. La mujer (Inglaterra, 1971), es claro que está o estaba en su puesto político, por sus cualidades como socialite, no por sus atributos como representante de la sociedad. Tiene el título de baronesa, además de que fundó dos empresas. Una, MJM International (fabricante de equipo médico como sillas para el baño y otras: https://www.adaptivespecialties.com/mjminternational.aspx). La otra, Ultimo, una marca de lencería, en la que aprovechaba para mostrar lo bien que le “sentaban” a ella los sostenes fabricados por la empresa y que hasta la actriz Julia Roberts había usado uno cuando filmó la cinta Erin Brockovich (Estados Unidos, 2000), lo cual, fue negado por los creadores del filme (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Michelle_Mone,_Baroness_Mone).

Y como la señora es atractiva, es claro que era miembro del parlamento por sus atributos físicos, por su título nobiliario y por su talento como negociante, no porque se preocupara, realmente, de los problemas políticos, económicos y sociales de los ingleses a los que “representaba”. De hecho, fue impuesta en el cargo en el 2015, por David Cameron, otro político conservador, responsable, de alguna forma, de que Inglaterra se saliera de la Unión Europea (el Brexit, que ha empeorado los problemas económicos de ese país).

Cita Conn la frase posteada por Mone a sus seguidores de Twitter, en medio de la tercera oleada del Covid, en el verano del 2020, por la que seguían muriendo cientos de personas en Inglaterra y tantos sufrimientos padecidos. La señora, cínica, dijo que “Hoy, me siento reflexiva. Estoy tan feliz de estar en donde me encuentro, en una bella parte del mundo, con la gente a la que más amo. No fue fácil, hubo algunos desafíos fuertes, tanto emocional, como físicamente. Los negocios no son fáciles. Pero son recompensadores”.

Y acompañaba su exitosa declaración con fotos, como la referida o con su esposo, David Barrowman (otro “exitoso” negociante de 57 años), posando sobre la cubierta del mencionado yate, frente a un plácido mar.

Como muchos millonarios, Mone y sus compinches no tuvieron que enfrentar a un mundo semiparalizado por la pandemia de Covid (que sigue vigente. Al momento de escribir estas líneas, me estoy recuperando de esa terrible enfermedad).

No sufrieron, tenían a dónde irse, viviendo en sus islas privadas, yates, viajando en sus jets a paradisiacos sitios, lejos del mundo infecto. Además, muy oportunistamente, los negocios de casi todos iban de maravilla, gracias al obligado encierro  (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/08/los-superricos-se-vuelven-mas-ricos-y.html).

Obviamente, en medio de tanta crisis, sufrimientos y muertes, la gente “se preguntaba qué tipo de negocios serían tan recompensadores para Mone y Barrowman”.

Y ya salió lo de los contratos exclusivos para Medpro, que los cuates de Mone habían recomendado, algo que el feliz matrimonio de cínicos millonarios niegan fervientemente, al igual que sus abogados (que casi, desde que comenzaron los “rumores”, fueron contratados).

Pero una minuciosa investigación  de The Guardian ha mostrado reales conexiones entre los contratos y las ganancias que dejaron y que fueron enviadas a la empresa Isle of Man Knox Group (empresa de servicios financieros), propiedad de Barrowman. “Los documentos indican que Barrowman recibió al menos 65 millones de libras en ganancias de Medpro y que transfirió 29 millones a un paraíso fiscal, beneficiando a su esposa (Mone) y a los hijos adultos de ésta”.

Era el 2020. Y, además de los buenos negocios, Mone y su, por entonces, prometido, tenían como principal “preocupación”, la de tener una suntuosa boda. Por las restricciones del covid, no pudieron usar la capilla de Saint Mary Undercroft, en el palacio de Westminster, así que “se decidió por la paradisiaca Isle of Man, en donde su novio tenía sus buenos negocios. Revistas como la española Hello!, publicaron las fotos de las felices celebraciones de la pareja, incluyendo imágenes de ella, en su lindo vestido de diseñador y zapatos de Jimmy Choo”.

“Todos en la isla, nos están haciendo un día muy especial. Y tenemos a una magnífica cantante de ópera y a cinco bandas en vivo que tocaron todo el fin de semana”, declaró la cínica, insensible mujer, ¡en medio de los horrores de la pandemia!

Dadas las sospechas y las mezcladas reacciones a sus frívolos comentarios, el banco HSBC emprendió una investigación sobre las cuentas de la pareja, tomando la decisión, dadas las irregularidades, de suspenderlas. “Pero el banco se negó a dar una declaración a The Guardian”, señala Conn.

Sin embargo, la señora, para nada intimidada, en el verano del 2021, seguía publicando sus “frases motivacionales”, como una en donde decía “Decidan qué es lo que los hace felices y persíganlo”. Claro, para ella, una millonaria, corrupta “política”, tener mucho dinero y más, era su leitmotiv, así que a perseguirlo, no importaba cómo.

Para nada amedrentados por sus obscuros negocios con dinero público, siguieron buscando oportunidades de hacer business. En Aberdeen, anunciaron una operación conjunta de 18 millones de libras (mdl) para ofrecer oficinas para el trabajo híbrido post-pandemia. “Y en agosto del 2021, casi un año después de los contratos a Medpro, el Scottish Sun reportó que los hijos de Mone habían gastado más de tres mdl para comprar nuevas propiedades en Glasgow”.

“Las hebras comenzaban a romperse”, dice Conn. Más, cuando se supo de racistas comentarios hechos por Mone contra un amigo de origen hindú, a quien calificó de “desperdicio de la piel blanca de un hombre, luego de que éste, chocó en un yate en las costas de Mónaco. Y aunque fue entrevistada por la policía metropolitana por el incidente, no se tomaron mayores acciones legales”.

O sea que, además de mezquina, Mone es racista. No sorprende de personas de su condición.  

 La investigación ha revelado que Mone, en lugar de desquitar su salario trabajando por el bien de sus conciudadanos, al contrario, sólo usó su privilegiada posición política para “recomendar” a otro de sus cuates del Parlamento, Theodore Agnew, a Medpro. También, se averiguó que “las batas vendidas por la empresa, por 122 mdl, fueron rechazadas, luego de una investigación técnica y, por tanto, nunca fueron usadas”.

¡Miren nada más, encima de un corrupto contrato, la mercancía ni siquiera sirvió y fue rechazada! Pero a la empresa le pagaron y Mone y Barrowman recibieron su tajada de las ilegales ganancias.

Antes de enterarse de la publicación de The Guardian, todavía seguía Mone publicando frivolidades, como de que “siempre uso maquillaje, aunque no tenga eventos”.

La investigación reveló que su primer contacto para ofrecer a Medpro fue a través de otro parlamentario, Michael Gove, quien la puso en contacto con Agnew. “Les puedo ofrecer mascarillas por medio de mi equipo en Hong Kong”, ofreció la “acomedida” mujer.

En mayo del 2020, poco tiempo luego de haber contactado a Agnew, el gobierno autorizó a pagar 203 mdl a Medpro, de dinero público para adquirir los suplementos médicos.

Cuando ya todo comenzó a ventilarse, en abril del 2022, Mone hizo una “rara aparición en el Parlamento, para votar sobre problemas policiacos, criminales, sentencias y de la corte. El siguiente día, autos policiacos se presentaron a sus propiedades en Londres y Isle of Man, incidentes que fueron muy publicados. Desde entonces, Mone no ha votado en el Parlamento”.

Ya la NCA (National Crime Agency), lleva una abierta investigación contra Mone y Barrowman, por negocios indebidos e ilícitos, con dineros públicos, “pero nadie ha sido arrestado hasta la fecha”.

Sus abogados se han negado a dar declaración alguna, señala Conn, diciendo que “nuestros clientes no han incurrido en nada malo. Y sus insinuaciones de que compraron el yate, hicieron la boda y sus hijos adquirieron propiedades en Glasgow por esos negocios, son infundamentadas y tendenciosas”.

Igualmente, Medpro, dice que “las batas que surtimos pasaron muy bien la inspección. Y no estamos dispuestos a devolver dinero alguno, pues no incurrimos en ninguna anomalía”.

Como siempre, son inocentes, nada hicieron mal y son producto de la mala voluntad.

Mone y Barrowman, seguramente, serán “condenados” a pagar una multa y reparaciones del daño, como se acostumbra hacer en ese tipo de fraudes corporativos.

Seguirán con sus buenos negocios y la socialite continuará publicando sus frivolidades, una vez que la tormenta pase.

Ojalá que en verdad los encarcelaran, a ver si, desde allí, Mone sigue de superficial.

Ah, pero que no se trate de un ciudadadno común, como un hombre en condición de calle, Dominic Van Allen, que fue tratado como “peligroso criminal”, por haber construido, muy ingeniosamente, un refugio subterráneo en un parque inglés, el Hampstead Heath, para guarecerse del inclemente clima. Hay miles de indigentes en Inglaterra (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/03/indigente-ingles-vivio-dos-anos-en.html).

Así que, como ven, en este sistema capitalista salvaje, depredador y contaminante, la frase dinero llama a dinero, también podría variarse como dinero perdona a dinero.

Contacto: studillac@hotmail.com    

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