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LAS CULTURAS OBRERAS

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Pepé Gutierrez Alvarez, Estado Español

Sí hubo un elemento que unificó en sus principios a todas las tradiciones de izquierdas es este país (de países), fue el de la educación popular. Levantar al pueblo de la ignorancia a la que le tenía condenado la oligarquía con la ayuda inapreciable de la Iglesia. Es una idea básica que ya se inicia en el humanismo y la masonería, y que explica que una parte considerable de la militancia social proviniera de la enseñanza o se expresara a través de esta. El fenómeno de la colectivización agraria e industrial de signo libertario (con la complicidad más o menos activa de otras corrientes) que tuvo lugar durante la guerra civil española sigue revistiendo interés para los historiadores y del personal crítico.

Algunos de entre ellos han considerado el movimiento colectivista como una de las manifestaciones principales y más originales del intento revolucionario emprendido por las organizaciones obreras tras la rebelión militar de julio de 1936. Movimiento de carácter básicamente autogestionario, fue interpretado por gran parte de los militantes anarcosindicalistas como la ocasión propicia para la puesta en práctica de sus ideas tradicionales acerca del anarcosindicalismo presente hasta los últimos rincones del Estado. De ahí se deriva gran parte de su interés, al permitir valorar el alcance y limitaciones de las concepciones anarcosindicalistas, al verse sometidas al mandato de las situaciones reales. Y, para el estudioso de la historia de la educación española, el movimiento ofrece la posibilidad de valorar el arraigo de las ideas educativas del anarquismo español, que había manifestado un interés permanente por la cuestión de la educación popular.

A pesar del corto período de tiempo en que pudieron desarrollarse libremente, el estudio de las soluciones adoptadas en el plano educativo por las diversas colectividades tanto de filiación anarquista como la de vocación más plural, es de sumo interés para establecer conclusiones definitivas sobre este movimiento. Tal es el propósito que ha guiado este trabajo, que quiere ser una contribución al estudio de los planteamientos y la práctica educativos que se adoptaron en aquellos lugares en que la vieja idea del comunismo libertario se concretó en unas estructuras sociales renovadas. Un tema que ha dado lugar a una considerable bibliografía, sobre todo en Catalunya, con obras como Educación libertaria y revolución social. España 1936-39 de Alejandro Tiana Ferrer. UNED, 1987, y muchas otras que se pueden encontrar en el catálogo de editoriales como Virus.

La recuperación de estas tradiciones unificadas es una de las tareas más importante de lo que se ha venido a llamar “la memoria histórica”. Las nuevas generaciones han sufrido duramente el imperio del cinismo y de la indiferencia cultural, pero sigue tan necesitada como lo estuvieron sus abuelos, de acceder a las culturas de vocación emancipadora. Recuperar esta memoria obrera resulta actualmente una urgencia que tendrían que tener en cuenta todo el personal que entienda que otro mundo es necesario y posible…

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