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LA TRAGEDIA DE SHARP: CON LOS TRABAJADORES O CON LOS CAPITALISTAS

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por Gustavo Burgos

Se escucha a menudo decir, a los incondicionales del alcalde porteño Jorge Sharp, que él no puede tomar partido por los trabajadores en razón de que es el alcalde de todo Valparaíso y no puede gobernar solamente para un sector de la población. Se dice esto especialmente cuando, desde la izquierda, reclamamos una posición de defensa de la mayoría explotada. Esta discusión es importante y exige un acotado análisis porque el mismo permite comprender las limitaciones y desafíos de la izquierda que se reclama de los trabajadores y que milita en Valparaíso.

Es necesario dejar establecido que Valparaíso, como todo el país, está atravesado por las contradicciones de clase que caracterizan a toda sociedad capitalista, la lucha de clases entre explotados y explotadores. De esto se sigue que su municipio, una expresión particularizada jurídica y orgánicamente del Estado burgués, representa como tal los intereses de la clase capitalista que nos gobierna. El municipio de Valparaíso no está por encima de las clases sociales, porque el Estado no lo está, sino que por el contrario este organismo municipal representa los intereses capitalistas desde su nacimiento. 

Así las cosas, quien asuma la conducción de este organismo, su alcalde, tendrá a  su haber un conjunto de atribuciones de conducción, dadas por el ordenamiento jurídico que miran precisamente a cautelar los intereses de la clase dominante, aunque formalmente se diga que el municipio vela por los intereses de la “comunidad”. 

Esta situación no representa ningún problema para quienes representan el orden social vigente, sin embargo cuando se trata de un dirigente, como Sharp que se postuló como la encarnación de la ciudadanía, de la participación y de la democracia, necesariamente habremos de estar en contradicciones: o se está con el pueblo (la ciudadanía) o se está con los capitalistas. Esta es la tragedia de Sharp y del “sharpismo” como corriente dentro del referente electoral del Frente Amplio, antiguamente parte de Convergencia Social.

Esta tensión política explica el ataque permanente de que es objeto Sharp por parte de El Mercurio desde diciembre de 2016, cuando asume la alcaldía y que se potencia con la llegada de Piñera a la Moneda en marzo de 2018. La actitud de la oligarquía es consustancial a sus intereses de clase y se corresponde con la estricta defensa que hacen de sus intereses respecto de quienes no se declaren sus incondicionales. Pero esto no significa que todos los que critiquemos a Sharp seamos de derecha o le hagamos el juego a la derecha. Muy por el contrario, es Sharp quien pretende ubicarse como un árbitro entre los intereses de clase y en tal calidad, su poder depende directamente de la capacidad que tenga para figurar como conciliador y “estadista”. Por lo mismo su autoridad es en extremo inestable.

Jorge Sharp comenzó el 2017 repartiendo el desayuno a los trabajadores que limpiaban los restos de la fiesta de año nuevo en Plaza Sotomayor. Tuvo un inicio un tanto “cosista” y su primer período estuvo marcado por una difícil transición luego de años de administraciones fraudulentas. Sin embargo, Sharp bailó cueca con Bachelet en septiembre de 2017, y el 2018 se dejó fotografiar con el propio Piñera cuando éste hizo suyo el faraónico proyecto del alcalde porteño de hacer un parque en la orilla del T2  y extender áreas de paseo, jardines y ojos de agua en la mismísima Av. Argentina. ¿Alguien se acuerda de eso? Sí, y esto fue presentado como un hecho histórico y sus impulsores se fotografiaron con un remolino en las manos. Sharp también, aunque de alguna forma le estaban escamoteando la idea. 

Esta primera etapa de la administración del Frente Amplio tuvo un enorme significado político. El joven dirigente de un joven referente electoral de renovadas ideas, admirador de Corbyn, neomarxista, respetuoso del allendismo, se presentaba surgido en apariencia del llamado Pacto de la Matriz, una asamblea territorial de amplio espectro que se reivindicaba expresión genuina de la ciudadanía y que lo ungió candidato mediando un proceso de primarias. El impacto del sorpresivo triunfo electoral –sobre la Derecha y la Nueva Mayoría- lo acompañó al menos en su primer año de administración, la que se concentró en acabar con la corrupción y pagar la astronómica deuda del municipio.

Pero el desgaste del Frente Amplio comenzó anticipadamente en Valparaíso. Una administración centrada en la recuperación del borde costero, un nuevo plan regulador y en general, la  restauración del orden, apareció desconectada con las organizaciones de base reales –que en Valparaíso además de antiguas son miles- y tuvo una relación conflictiva con sus trabajadores y con los movimientos sociales. Las negociaciones colectivas con los trabajadores de la Corporación Municipal fueron durísimas –especialmente la de SITECOVA- y la falta de presupuesto en salud y la desmunicipalización en educación, se hicieron sentir con dureza. En este conflicto, a menudo, Sharp hacía relucir la idea de que quienes se le oponían lo hacían desde la derecha. Lamentablemente los conflictos de clase son implacables, se está con el trabajador o con el patrón, no hay vías intermedias.

La prueba de fuego de este conflicto pudo observarse con nitidez en la conducta desplegada por Sharp durante la gloriosa huelga portuaria del 2018. Durante todo el conflicto el Alcalde trató de aparecer como mediador entre las partes, siendo finalmente desplazado por el Gobierno, el que en definitiva impuso una salida negociada que significó una derrota para los trabajadores en lo inmediato, pero una gran experiencia para la clase y para el movimiento político y social de Valparaíso. Como decíamos Sharp “trató de aparecer como mediador”, sin embargo ello no ocurrió. Tampoco ocurrió que se transformara en un referente para los trabajadores, como habría significado que el municipio hubiese puesto todos sus medios para apoyar a los huelguistas, y cuando decimos “medios” nos referimos a los medios políticos, a la autoridad de que gozaba en ese entonces para haber convocado a todas las fuerzas sociales en apoyo al conflicto. Sharp no logró ser mediador en el conflicto ni tampoco se puso al servicio del movimiento: suma cero. SEGUIR LEYENDO

1 Comentario

  1. Comentario sesgado, y ramplón. Los problemas de una ciudad, y de la sociedad entera, no va a depender del actuar del alcalde tal o cual, va a depender de la fuerza de los trabajadores para que actúen como tal.

    Pero tenemos que decirlo, los trabajadores y sus representantes en Chile, no han dado el ancho. Sus huelgas han sido un hazmereir, casi siempre producidas a partir de sus puros particulares petitorios. Lo hemos visto en los sindicatos del cobre, de la Anef, de los portuarios y un largo suma y sigue de ejemplos.

    Nada que ver con el ejemplo que tenemos al lado, en los hermanos argentinos, cuando la CGT llama a paro es que todos paran, en un paro de verdad. No funciona el transporte, ni los bancos ni el comercio, en definitiva los trabajadores paralizan toda la actividad económica y diaria de sus ciudades. Incluso, en Buenos Aires, los días de paro, los piquetes de trabajadores, organizadamente, se estacionan temprano en las mañanas, a las entrada de las ciudades para no dejar entrar a ningún vehículo. Por esta razón es que casi siempre ganan en sus posiciones, hasta el punto que se han dado el lujo de tumbar a dos presidentes en ejercicio,

    En cambio aquí en Chile, con paros parciales del mundo de los trabajadores, por ejemplo del sindicato 1 que va sólo porque el sindicato 2 ya se había arreglado con los patrones, por cierto cero posibilidad de éxito para sus fines ulteriores. Les dan un bonito por aquí y otro por allá, y listo se paró el movimiento y por cierto así se mantiene la división de los trabajadores, incluso en una misma empresa donde los mantienen completamente divididos entre unos sindicatos y otros. No es por casualidad que en este país el neoliberalismo a ultranza, el más fundamentalista del mundo, ha tenido su más acabado éxito, en este país de cobardes cobarde, en donde los trabajadores no han tenido fuelle, ni tan siquiera para mantener una huelga entre sus propios pares.

    Entonces es de mala leche disparar contra el alcalde Sharp, como lo hace el artículo publicado en werken. En este sentido, sigue la línea mercurial de darle y darle con Sharp, porque a pesar de todos los inconvenientes propios de una municipalidad, saben que Sharp es distinto al UDI Castrtro y al D,C de Pinto. Y eso les duele. En esto al que le venga el sayo que se lo ponga.

    ¿Quo Vadis Werken Rojo?

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