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Eugenio Tironi, sociólogo: “Se acabó el sostén sociológico de la Concertación”

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Por Claudia Álamo

22 de Julio, 2021Sostiene que las primarias gatillaron un recambio político de marca mayor. Por un lado, dice que el triunfo de Sichel concretó un viejo sueño de la derecha: conquistar al votante de la DC. Y, segundo, que la nueva generación del Frente Amplio se apropió de todas las banderas de la izquierda del siglo XXI. De ahí que crea que Yasna Provoste y Paula Narváez “son las grandes damnificadas”.

El sociólogo Eugenio Tironi viene observando los distintos cambios sociales que Chile ha venido madurando en las últimas décadas. Y no siempre ha mirado desde afuera. Fue el jefe de comunicaciones del gobierno de Patricio Aylwin y jugó un rol activo en los años previos, cuando la Concertación aún no nacía. Pero sobre todo, Tironi es parte de una generación política marcada por el Golpe de Estado de 1973. Ocupó un alto cargo en el Mapu (Movimiento de Acción Popular Unitaria) y muchos años mas tarde sería parte de la llamada “renovación socialista”.

Tironi, sociólogo y habitante del espacio de la centro izquierda, mira entre asombrado y encantado los resultados de las primarias presidenciales del pasado 18 de julio. El contundente triunfo de Gabriel Boric -por la izquierda- y Sebastián Sichel -por la derecha- fue de tal envergadura que ya se habla de un verdadero reordenamiento de las fuerzas políticas.

Pero también un nuevo rostro de los votantes. “La gran participación de las primarias hace presumir que hay una gran inflación de votantes jóvenes bajo los 35 años. Otro dato es que es el mundo popular el que salió a votar. Entonces, cambió el tipo de electores y esto restituyó una cuestión que es básica para la democracia, y es la sorpresa en los resultados”, afirma Tironi.

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A su juicio, ¿está en curso un reordenamiento de las fuerzas políticas o se trata de un recambio político generacional?

-Lo veo como recambio. Yo creo que aquí, ese viejo sueño de crear una nueva derecha, se materializó. Dicho de una manera brutal: con Sebastián Sichel el votante demócrata cristiano se terminó por alojar y aliar con el votante de derecha. O sea, se acabó el sostén sociológico de la Concertación.

-Pero en el territorio más duro de la derecha, ¿dónde queda el alma y el sentido de ese sector más tradicional?

-La UDI y RN salen brutalmente damnificados. Evópoli, que se suponía que iba a ser el recambio en la derecha, quedó afuera. Entones, el recambio en la derecha es muy, muy claro. Y lo que es curioso es que surge del gobierno. O sea, esa aspiración de Piñera 1 de construir una nueva derecha, lo vino a materializar en su segundo gobierno a través de Sebastián Sichel.

 -¿Y qué tan consistente puede ser este recambio considerando que Sichel es un afuerino, no viene de allí? 

-La derecha no tiene problemas con el personalismo, con el mesianismo. Es lo que buscó en Sebastián Piñera y en su momento lo buscó con Jorge Alessandri. La derecha no es tan institucional. En ese sentido, pienso que no se siente incómoda con Sichel. Al revés. A través de él crea un puente con el mundo demócrata cristiano, que se había ido a la izquierda, aliado con el Partido Socialista.

-¿Se podrá coquetear con tantos sectores? Sichel va a tener que fidelizar los votos de una derecha más dura, para que no se vaya con José Antonio Kast y, a la vez, conquistar el centro.

-A Sichel le conviene tener a Kast al frente porque le permite diferenciarse. Así como a Boric le vino bien tener a Jadue para macar diferencias. Hoy día, tener un contendor en tu derecha o en tu izquierda, no es malo porque aquí se opera por diferenciaciones. Desde ese punto de vista, Sichel cometería un error gigantesco si mira a su derecha. Él tiene que mirar hacia el centro. 

Yo creo que aquí, ese viejo sueño de crear una nueva derecha, se materializó. Dicho de una manera brutal: con Sebastián Sichel el votante demócrata cristiano se terminó por alojar y aliar con el votante de derecha. O sea, se acabó el sostén sociológico de la Concertación.

-¿La impronta de Sichel es tan potente como para movilizar un cambio cultural en la derecha? ¿Tendrá esa fuerza?

-La tarea la tienen muy difícil, efectivamente. Porque Sichel no tiene partido. Ahora están hablando de “Un Parlamento para Sichel”, lo cual es muy es inteligente. Es un mensaje hacia los partidos. Sichel necesita un elenco de candidatos a diputados y senadores, pero que no sean los viejos dinosaurios de siempre. Esa puede ser una mochila muy pesada. Él necesita un elenco parlamentario nuevo y que sea parecido a él, para probar si es verdad que hay una renovación de la derecha.

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ESA ESQUIVA CLASE MEDIA

¿Qué diría que representó Sichel? ¿Tocó una tecla emocional o su plus es sólo ser una cara nueva?

-De todas maneras tocó una tecla. Hay algo sumamente interesante y le hemos dado poca atención. Me refiero a cómo opera el mundo de los emprendedores, de los start up, de los que tienen negocios, de los que viven del comercio, y que aún creen en la meritocracia. Con buenas razones, ellos sienten que han progresado y que han construido su patrimonio. No es la elite intelectual. Son sectores que tiene su patrimonio en su segunda casa, en el hijo que ya salió de la universidad y está haciendo, no sé, un MBA. No un magíster en lingüística o en literatura. No. Un hijo que hace un MBA para aprender a manejar los dos o tres camiones que tiene el papá y poder ampliar el negocio.

-O sea, ¿Sichel le habló a un sector invisibilizado?

-Totalmente. Es ese Chile que se desplaza en camioneta y que uno ve a lo largo de todo el país. Gente que está armando negocios, pedaleando el día a día, comiéndose un asado y no algo orgánico. Mi impresión es que Sichel encarnó muy bien a ese Chile. De alguna manera, es el mundo que se sintió abandonado por Bachelet cuando castigó la educación particular subvencionada. Son sectores que no quieren la tómbola. Creen en el mérito personal.

-¿Es un sector de la clase media que la izquierda subestimó? 

-Sí. Es un mundo de clase media que estuvo en la gran marcha de octubre del 2019, que seguramente retiró su 10%, pero que no se los gastó. Los invirtió. Lo que pasa es que en algún momento endiosamos a la clase media y después del 18 de octubre como que la hundimos. Pero no es verdad que no existe. Al revés. Es un sector muy fuerte. Creo que esa gente se vio interpretada por Sichel.

Hoy día, tener un contendor en tu derecha o en tu izquierda, no es malo porque aquí se opera por diferenciaciones. Desde ese punto de vista, Sichel cometería un error gigantesco si mira a su derecha. Él tiene que mirar hacia el centro. 

Paralelamente, Sichel cuenta con un apoyo importante de los empresarios. ¿Eso no lo puede afectar frente a esa clase media?

-No. Pienso que no lo afecta. De hecho, puede ser bien ecualizado si él comienza a tener el apoyo, por ejemplo, de los start ups o de un mundo empresarial más joven.

LA CONCERTACION Y EL MAPU

-Usted fue parte de una generación de izquierda  que quiso cambios bastante radicales. Desde ahí: ¿cómo analiza el avance del Frente Amplio?

-Desde luego que lo que ha hecho el Frente Amplio, y especialmente Gabriel Boric, desplazó con creces lo que alguna vez hizo el MIR o el MAPU. No hay dudas. Pero, déjame decirte algo: al MAPU hay que anotarle una cosa a su favor y es que tiene una obra que fue la Concertación.

-¿Cómo? ¿No es una obra del puente entre los socialistas y la DC?

-Sí, pero lo que digo es que, en buena parte, la Concertación fue una obra del MAPU.

-¿Pero en qué sentido?

-Si miramos hacia atrás, los ex MAPU fueron el puente entre el PS y la DC. Fueron el puente entre el mundo laico y el mundo cristiano. Fueron el puente entre la causa de los derechos humanos y el enfrentamiento en la dictadura. Por eso, el gran ataque que hubo siempre desde los sectoresmás puristas de la DC y del PS era que el MAPU funcionaba como el eje de la Concertación. Entonces sí, yo creo que el MAPU creó una fuerza que se llamó Concertación o que ayudó críticamente a crearla.

-En cualquier caso lo hizo desde un rol más secundario, ¿no?

-Sí, era un rol más desde atrás, de asesores. Esa generación del MAPU nunca logró estar en la primera fila, aunque lo intentó. Lo intentó con Insulza, por ejemplo, pero nunca logró lo que ha conseguido el Frente Amplio. Es importante destacar aquí que el Frente Amplio consigue esto desde una definición muy clara y que fue meterse de lleno en la institucionalidad. O sea, ocupan espacios en la democracia y actúan desde ahí. No como el PC que tiene una pata adentro y otra afuera. 

-Muchos daban al FA por languidecido. Y dieron un batatazo. ¿Por qué? ¿Qué tecla cree que tocó Boric?

-La franja de Boric es lo más cercano que ha habido de la franja del NO. Boric recogió una emoción. Daniel Jadue transmitió dolor, un país bastante lúgubre, aunque eso fue cambiando al final. Pero claramente Boric transmitió una esperanza, una ilusión, vitalidad, juventud. Él apeló a una población más educada, más compleja, más sofisticada.

Lo que pasa es que en algún momento endiosamos a la clase media y después del 18 de octubre como que la hundimos. Pero no es verdad que no existe. Al revés. Es un sector muy fuerte. Creo que esa gente se vio interpretada por Sichel.

Alguna vez Bachelet dijo que eran “los hijos de la Concertación”. ¿Coincide?

-Absolutamente. Pero, además, es interesante ver el voto de Boric y cómo logró adhesión en todo el territorio. Su mirada desde las regiones es algo muy poderoso y que abarca a todas las edades. Y lo otro es que él hace una apuesta por la esperanza, por un mundo mejor, pero no lejano. Sino que muy concreto.

El FA parece haber desarrollado una sofisticada ingeniería electoral. ¿A eso se refiere?

-Son unos genios en materia electoral. Eso es lo que nunca tuvimos nosotros. El MAPU y el MIR siempre tuvieron la duda de si meterse a la institucionalidad o quedarse afuera. Quedarse en la base o estar en el Parlamento. Si estar en la lucha armada o estar en la instituciones. Bueno, esta generación no tuvo dudas. Con mucho pragmatismo y sofisticación se metieron en la mecánica democrática. Y hay que decir que la manejan como nadie. 

LAS BANDERAS DE IZQUIERDA

Puede que el FA sea hijo de la Concertación, pero ellos se han construido desde una suerte de desprecio de lo que hicieron ustedes en los últimos 30 años. ¿Es paradójico, no?

-Es que no hay otra manera de crecer que disparando contra los progenitores. Pero Boric ya tiene que estar haciendo el análisis de que si él ganó con esta holgura, es porque moderó el discurso; es porque se declaró continuador de los luchadores del pasado; porque mostró adhesión a un Allende conciliador, social demócrata, amarillo. Porque habló permanentemente de ampliar el círculo y así lo ha seguido remarcando Giorgio Jackson en estos días.

-Desde allí marcó sus diferencias con Daniel Jadue.

-¡Claro! Boric se pronunció sin dobleces sobre el tema de derechos humanos y de la libertad en Cuba. O sea, Cuba fue un balde de agua fría fatal para Jadue. Si uno hiciera el análisis de los factores que llevaron a la bancarrota a Jadue, Cuba ocupa un lugar central.

-¿Por qué?

-Porque Boric ocupó muy bien ese punto para diferenciarse y para mostrar ese clivaje de una izquierda del siglo XX versus la del siglo XXI. En ese clivaje dejó también a la vieja Concertación –o sea, al PS y a la DC- como parte de la izquierda del siglo XX.

La franja de Boric es lo más cercano que ha habido de la franja del NO. Boric recogió una emoción. Daniel Jadue transmitió dolor, un país bastante lúgubre, aunque eso fue cambiando al final. Pero claramente Boric transmitió una esperanza, una ilusión, vitalidad, juventud. Él apeló a una población más educada, más compleja, más sofisticada.

-¿Los dejó sin espacio?

-Totalmente. Boric se apropió de todas las banderas de la izquierda del siglo XXI. En el fondo, la gran competencia en Apruebo Dignidad fue la izquierda del pasado versus la nueva izquierda. O sea, la izquierda del feminismo, de los territorios, del medioambiente, de la reivindicación de la cultura, de los pueblos originarios. Todas esas causas corrieron por el lado del Frente Amplio.

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Jadu perdió, pero sacó casi 690 mil votos. ¿Boric los podrá canalizar?

-Yo creo que los tendrá. No hay alternativas. Efectivamente, Jadue sacó una base de votos muy importante, pero ¿sus votantes con quién se van a ir?

-¿Con Jorge Sharp?

-Bueno, así como te decía que a Sichel le vendría bien tener a Kast a su derecha, a Boric también le vendría bien tener a Sharp al otro lado.

YASNA Y EL CAMINO ANGOSTO

¿Y qué espacio le queda hoy a la centro-izquierda? El dato es que los partidos tradicionales cayeron…

-Yo creo hay un espacio bastante estrecho. No es imposible, pero es escaso. Hoy no hay un posicionamiento claro para decir: “Yo soy el centro entre dos polos”. No. Eso ya no corre. Ni Boric ni Sichel son polos extremos y ambos tienen muchas aptitudes para comerse el centro. Además, tampoco son figuras rupturistas.

– Pero Yasna Provoste, por ejemplo, podría reclamar que ella asegura la gobernabilidad. ¿O eso tampoco corre en el Chile de hoy?

-Creo que el miedo a la no gobernabilidad ya no existe, sobre todo después de estos dos años post estallido, donde se ha producido un cambio profundo en el escenario político, un cambio generacional, una refundación de la Constitución. Nuestro sistema institucional ha mostrado elasticidad extraordinaria para acoger y canalizar las demandas de la sociedad.

Cuba fue un balde de agua fría fatal para Jadue. Si uno hiciera el análisis de los factores que llevaron a la bancarrota a Jadue, Cuba ocupa un lugar central.

-¿Y con qué bandera debiera bajar a la cancha la centro izquierda?

-Es que acá hay una cuestión que le va a afectar a cualquiera de las candidaturas de centro izquierda: y es que no participó de este momentum, de este episodio épico que fue la primaria. Creo que la única manera de que una alternativa de centro-izquierda pueda ser mínimamente competitiva, es que inventen en estas próximas horas algún dispositivo, un procedimiento, que tenga algo de sentido dramático. De lo contrario va a ser muy difícil posicionarse.

Provoste y Paula Narváez son mujeres. Esa voz está ausente en la carrera presidencial. No es menor para los tiempos que corren…

-Es verdad, la centro izquierda tiene dos candidatas mujeres, lo que es un plus. Pero no tienen la energía juvenil que sí tienen Sichel y Boric. Eso resulta muy atractivo para el tipo de votantes que estamos teniendo.

-O sea, ¿lo ves derechamente imposible?

-No. Porque todo esta sumamente líquido. Pero sí creo que se ha estrechado muchísimo el espacio para una candidatura de ese sector. Provoste y Narvaéz han sido las grandes damnificadas de este proceso. Sobre todo Paula Narváez, porque Boric le quitó el alma, le quitó el aire. Casi que se ha regocijado ocupando las palabras exactas, los énfasis, para tocar el alma libertaria socialista.

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-En ese sentido, ¿a Yasna todavía le queda alma?

-Sí. Efectivamente, Yasna tiene muchos elementos simbólicos: ser mujer, de origen diaguita. Pero tiene una mochila llena de piedras que se llama Democracia Cristiana. Para ser viable, ella  tendría que partir por renunciar al partido. Y lo otro es que hay varios elementos que ella representa, pero que ya los monopolizó la Convención. El rol de la mujer y de los pueblos originarios está encarnado en la figura de Elisa Loncón. Yo creo que cualquiera de las dos -Narváez o Provoste- la tiene súper difícil.

Bueno, así como te decía que a Sichel le vendría bien tener a Kast a su derecha, a Boric también le vendría bien tener a Sharp al otro lado.

-Estás como encantado con la figura de Boric.

-Encuentro que Boric es una figura muy interesante. Muy libre, muy curiosa, con un elevado conocimiento y un respeto por la historia. Es una buena expresión de lo que fue el viejo socialismo libertario…

-¿Podría darse la paradoja de decir que es la mejor figura que ha salido del mundo de la ex Concertación?

-Totalmente. En ese sentido, es súper interesante lo que está pasando. Porque así como en un momento, la derecha y el mundo empresarial tuvieron que aceptar a la Concertación, que era como un satanás para ellos, hoy día se comienza a producir lo mismo respecto al Frente Amplio.

-¿Cómo es eso?

El Frente Amplio podría ser el eje de una nueva Concertación. Más corrida a la izquierda, sí, porque el mundo se corrió más a la izquierda. Pero podría ser el inicio de un nuevo ciclo parecido a lo que fue la Concertación. Es una hipótesis. Podría estar totalmente equivocado en un par de meses. 

Es verdad, la centro izquierda tiene dos candidatas mujeres, lo que es un plus. Pero no tienen la energía juvenil que sí tienen Sichel y Boric. Eso resulta muy atractivo para el tipo de votantes que estamos teniendo.Leer más…

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