Inicio internacional En Pocas Palabras

En Pocas Palabras

187
0
Compartir

El Gobierno bogotero insiste en que los sicarios criminales mercenarios, asesinos del Presidente haitiano están en situación inactiva. Safarse de sus crímenes es una permanente y mineralizada conducta de una oligarquía siempre presta y dispuesta a las peores causas.
Igual han negado tantas tropelías contra Latinoamérica desde los años en que acompañaron a EEUU en la invasión a Nicaragua y más reciente a Ecuador.
Desde 1952 han invadido territorio venezolano hasta el pasado 2020 cuando financiaron armaron, entrenaron y apoyaron la invasión conjuntamente con EEUU pasando por el episodio narcobélico de Cúcuta en 2019.
Bogotá siempre, y desde siempre, ha sostenido la tesis de que los problemas internos y con sus vecinos se solucionan a balazos. Eso creen, y lo practican con saña, sangre y convicción. Son fieles a su espíritu sañoso.
Hoy las potencias occidentales se surten de sicarios criminales mercenarios desde Colombia para cometer actos horripilantes contra la humanidad.
Operan en más de diez países, en algunos como células durmientes al servicio de las más execrables apetencias geopolíticas del capitalismo globalizante.
Sumemos a ello el empeño de la oligarquía colombiana en dañar a los jóvenes a escala planetaria, inundando a la humanidad con drogas duras y destructivas.
Lamentablemente la prensa aliada a los desmanes occidentales no habla de sicarios colombianos, habla de criminales latinoamericanos.
Llegará el día en que EEUU, Colombia e Israel cambien para hacer el bien, o al menos adoptar una conducta respetuosa de derecho de los otros a existir y convivir. Ese día será un hito en la historia universal, día en el que la especie humana de un enorme paso para la recuperación de la dignidad y la paz.

——————————————————————————-

El Congreso Anfictiónico en Panamá tuvo por objeto, precisamente, fundar ese organismo que propone AMLO. Y en cierta forma se logró, pero las burguesías locales se aliaron a EEUU y Europa obstruyendo hasta que destruyeron. He allí el primer triunfo de la nefanda prosapia extraviada y migajera hasta hoy.
Las burguesías aún cumplen ese papel rastrero, indigno y humillante, tanto que lograron acabar con UNASUR e impidieron la fundación del Banco del Sur.
También redujeron a la ALBA que persiste y resurge. Solo se les ha salvado TELESUR.
AMLO lo ha dicho con voz y sentido político realista, consciente de que Latinoamerica seguirá muriendo de mengua sino renuncia, ya, al mal avenido matrimonio con EEUU y Canadá que se sustenta esencialmente en las burguesías lacayas locales, si, el eterno 1% aporofóbico y convencido de que para ser rico, la fábrica de pobreza no debe parar, y para no parar, de cuando en cuando deben lubricarse los engranajes cuando asi el Norte lo disponga. La “operación condor”, los torturados y desaparecidos, golpes de estado, magnicidios, invasiones, lacayismo mediático, ALCA y una extensa lista de ofensas dibujan una realidad innegable.
Obvia y evidentemente, para tal crueldad paralizante están la OEA y las burguesías locales condenándonos a ser lo que el norte quiere que seamos, simples adoradores y consumidores de la mediocridad cultural importada a la vez que exportadores de riquezas naturales agotables.
EEUU y Canadá si que entendieron el ideario bolivariano. Para confrontarlo y no permitir un sano equilibrio (lo insano les conviene) anteponen las tesis monroistas, tesis en la práctica preexistente por la naturaleza mediocre, corrupta y corruptora, ignorante, feudal y carente de inteligencia de las burguesías locales sin cuya participación, el monroismo, la “excepcionalidad usamericana, destino manifiesto y poder derivado de Dios hubiese muerto al nacer.
“Los EEUU parecen destinados por la providencia para plagar a la América de miseria en nombre de la Libertad”. Bolivar solo fue un tanto impreciso al afirmar que “pareciera”.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.