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EL LIMBO DE LOS INMORTALES

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Autor: Arturo Alejandro Muñoz

Registro de Propiedad Intelectual Nº 152172 // Año 2005; 26 de Diciembre.  Santiago de Chile.

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*MÚSICA “ANTIGUA AMÉRICA” (LOS JAIVAS……(DOS MINUTOS)….

 

(VOZ EN OFF…)

 

……y los poetas, bardos y  trovadores creyeron ser dioses. Ello ocurrió en tiempos ya idos, cuando la magia de la prosa y el encanto de la rima conquistaban mundos, reinos y corazones.

Algunos, osados, quisieron encarar a Dios reclamándole parte de sus dominios en nombre de todos los seres.

Divertido por tal propósito, el Creador los exilió en el Olimpo, pero los poetas no cejaron en sus intentos de igualar la soberbia maravilla. Continuaron acicateando la paciencia del Todopoderoso, hasta que, un día, uno de ellos, declaró que su poesía era suficiente razón para ser adorado como divino personaje.

Extraños e inescrutables han sido siempre los caminos del Hacedor.

E insondables sus designios.

Dios llamó a su lado a la joven y bella Mayahuel, quien fuera diosa azteca de los trinos y las canciones de amor. La nombró Musa de los Poemas y le dio la responsabilidad de administrar una parte del Limbo, aquella donde llegarían las almas de los poetas para  obtener la luminosa áurea redentora que les abriría caminos hacia el Paraíso.

Una mañana de otoño, con la llovizna humedeciendo los campos, el alma de un joven poeta cuyo arte aún no había explotado llegó al lugar donde Mayahuel regía por voluntad divina…

 

 

(MÚSICA ENVASADA…. “ANTIGUA AMÉRICA”, DOS MINUTOS)……

EL JOVEN POETA INGRESA AL LUGAR Y OBSERVA A UNA HERMOSA MUJER, VESTIDA DE BLANCO, QUE LE EXTIENDE AMBAS MANOS PARA RECIBIRLE…..

 

MAYAHUEL:  Soy Mayahuel, musa de los poemas. Abro mis brazos para recibir tu sino indeleble en la paz del Señor. Eres bienvenido al lugar donde las almas de algunos inmortales liberan las terrenales capas de orgullos y temores que les impiden seguir creciendo en la vida eterna.

 

POETA (mirando a su alrededor): ¿Es este un Tribunal divino? Yo les contaré los sueños de mi vida y mi alma desnuda temblará en sus manos, pues me parece haber muerto extrañamente….no me mató la vida ni me asesinó la muerte, tampoco me mató el amor….expiré de un pensamiento mudo como una herida. Aunque mi espíritu no está dispuesto, sé que mi alma debe exudar esperanzas al enfrentar el Juicio Supremo.

 

MAYAHUEL: No…ya serás juzgado en otra ocasión, pues aún estás distante del Paraíso.  Este es sólo un terruño del Limbo. Aquí descansan poetas que conquistaron el mundo con sus escritos, dejando estelas de diamantes y mensajes de azules luces enredados en la soberbia de su genio o anclados en la noche de sus temores.

 

POETA: Pero yo no soy de  aquellos. Mi prosa es todavía rústica, finita y de vuelo exiguo. A veces me avergüenzo de mis propios escritos….¡dolores y pesares que sufren los poetas que vienen al mundo sin límites de angustias!

 

MAYAHUEL: Sin embargo, transitabas hacia la grandeza. Por eso estás aquí. Ven, no te acongojes ni avergüences. Te hemos esperado con el corazón abierto y el alma gratificada. Permíteme hacer las presentaciones de rigor.

 

(LOS POETAS QUE ALLÍ ESTÁN APARECEN ILUMINADOS Y SE PONEN DE PIE)

 

MAYAHUEL:  ¿Les reconoces?

 

POETA (NERVIOSO Y ALTERADO):  ¿Quiénes eran antes, díganme? ¿Ángeles, príncipes de cuento, dioses tal vez? ¿Son quienes yo creo que son?

 

MAYAHUEL: Compruébalo con tus propios sentidos. Ellos te dirán quiénes realmente creen ser. (MAYAHUEL MIRA UN RINCÓN DEL LUGAR Y EXPIDE LA ORDEN CON SUAVIDAD):  Es tu turno de abrir los saludos querido amigo…..cuéntale a nuestro invitado cuáles fueron, en vida, tus pergaminos, errores y sinsabores.

 

** UNA MUJER SE ADELANTA Y GUITARRA EN MANO, MIRANDO AL INTERPELADO POR MAYAHUEL,  CANTA UN TROZO DE “LA JARDINERA”….

 

VICENTE: ¡¡Calla tu guitarra mujer…..y guarden silencio todos ustedes!! ¡¡Soy Vicente Huidobro!! El más grande poeta de siglos enmarañados.

 

POETA: ¿Huidobro?…¿Aquel que desgajó el tiempo de las vicisitudes? ¿El  Huidobro autor de “Altazor”? Bendita sea la sangre que recorre tu cuerpo y enseñó a muchos cómo amar la poesía.

 

VICENTE: Calla y escucha, forastero. Calla y escucha. Por mis venas no fluyó sangre…transitó belleza…caminaron palabras, conceptos, alegorías y prosas. Y aunque te disguste, Mayahuel, conmigo los poetas alcanzaron estatura de dioses…fueron dioses. El mundo reconoció mi calidad, y mi influjo en las letras hispanoamericanas fue comparable sólo al de Rubén Darío.

 

MAYAHUEL (CON TONO SEVERO): La veleidad es mala compañera y peor camino. Es el primer consejo que tú deberás seguir, joven poeta.

 

PABLO (IRRUMPIENDO SECAMENTE, AVANZA DESDE SU LUGAR Y SE UNE AL TRÍO DIRIGIÉNDOSE DIRECTAMENTE A VICENTE): Veleidad y soberbia…esos dos elementos que componen la estatuaria de tu clase no son suficientes argumentos para declararte divino.

 

VICENTE: ¿Y tú me hablas de ello con tono de pastor político? Para referirse a la calidad literaria es imprescindible haberla alcanzado. Copiar y plagiar, por muy bien que se realice, continúan siendo actos aborrecibles. Lo mío ha surgido del intelecto y del corazón. (MIRANDO AL JOVEN POETA, SEÑALA A PABLO CON SU DEDO ÍNDICE) ¿Sabes quién es este bacalao? Permíteme presentártelo. Su capacidad de plagio conquistó el corazón de todas las mujeres ilusas de América.

 

PABLO (SONRIENDO ABIERTAMENTE): Cuántas veces has repetido esa misma mentirosa monserga que vengo escuchando desde los tiempos del diario “La Opinión”. Aún transitando las rutas de la muerte sigues siendo el Vicentillo de siempre.

 

MAYAHUEL: Bajen sus dagas y adelgacen los venenos. Hace mucho que vuestra guerrilla literaria alcanzó su final. Distinto es el motivo por el que estáis aquí.

 

VICENTE: La juventud chilena me amaba, y me nominó candidato a la Presidencia de la República. Así valoraban los jóvenes mi calidad literaria.

 

PABLO (MOLESTO E IRÓNICO): Nunca un  poeta se ha sentado en el sillón de O’Higgins. Lejos está la poesía de los afanes públicos. Yo pude haberlo hecho también, pero entregué la opción al mejor de mis amigos.

 

VICENTE: ¡Acuerdos de cúpulas, senderos de espumas que ningún pie podría transitar sin comprometer su paso!

 

PABLO: La vasija de mi alma siempre supo recibir el cálido nutriente de mi pueblo. Tú hablas de amor con el mismo conocimiento que tiene el tigre de la mariposa. Amar es entregarse por completo y recibir sin condiciones elogios y desesperanzas.  Es posible, no lo niego, que la juventud hubiese podido amar tu escritura, tu prosa cadenciosa, tu relato de magia poética. Pero, ¿alguien de esa juventud te amó realmente por ser quien eras? De errores y vanidades está construida la soberbia.    

 

MAYAHUEL (VIENDO A VICENTE QUE SECA SUS LÁGRIMAS): Los errores son los tambos en el camino a la perfección. ¿Qué ha detenido tu recuerdo, Vicente, que parece haberte silenciado la melancolía?

 

VICENTE: La hermosa muchacha que robó mi corazón. Ximena Amunátegui…. Tenía dulces, melancólicos, 16 años de edad. Bella y diáfana como la flor del copihue perlada por gotas de rocío bajo el sol de septiembre. Huimos a Europa dejando una estela de comentarios y soponcios. Pero en aquellos años el mundo estaba enloqueciendo y Hitler amenazaba la tranquilidad europea desde Alemania. Al regresar a  Chile encendí la reseca hojarasca de la paz nacional atacando a Pablo Neruda. Fue una etapa de inconsciencia y soberbia de la que me he arrepentido mil veces.

 

MAYAHUEL: ¡Cuánto me alegro de ese reconocimiento! Los caminos al paraíso exigen pies descalzos y espíritus carentes de odiosidades. Todo tiene su medida en el mundo, menos el mundo de cada cual.

 

VICENTE: Mientras esa inútil disputa llegaba a su fin, yo terminaba de afinar el mejor de mis trabajos, la obra insuperable que presentaría al mundo años más tarde con el nombre de “Altazor”.

Decidí entonces viajar a una Europa en llamas para participar en la Guerra Civil española luchando contra las tropas de Franco. Luego, me uní al Ejército Rojo de la Unión Soviética con el grado de capitán. Estuve en la toma de Berlín e ingresé al “bunker” de Hitler apoderándome de su teléfono personal que guardé en mi casa como trofeo de guerra.

 

PABLO: ¿Es eso poesía? Quizás la lucha contra un tirano lo sea, pero no bases en ello tu edificio escritural.

 

VICENTE: Envaina tu espada, querido amigo. Tienes razón. Nuestra lucha ya terminó y sólo permanecen las creaciones. Yo había escrito ya todo lo que debía comunicar. Al volver a Chile me autoexilié en mi casona de Cartagena. Allí fallecí víctima de un derrame cerebral cuando recién tenía 55 años de vida. ¡¡Ese soy yo, forastero!! Vicente Huidobro…la mejor pluma de mi atribulada nación.

 

MAYAHUEL:  Extraña presentación la tuya, Vicente, pues el final de ella pareciera  indicarnos que la soberbia de otrora se niega a abandonarte del todo (DIRIGIÉNDOSE AL POETA JOVEN, PREGUNTA)  ¿Le recuerdan aún  en su país?

 

POETA (CON VOZ CANSADA): Cada día menos, en verdad cada día menos. Otros nombres y nuevos intereses han conquistado los corazones juveniles. La voz del poeta ha sido silenciada por la estridencia tecnológica. Reconozco mi culpa responsable, pues también he sido absorbido por el mar de la modernidad.

 

VICENTE (ALTERADO): Si un pueblo olvida sus artes y se aleja de sus creadores, no merece la libertad, pues…¿para qué desearía tenerla si no la usa para formar un grandioso mundo bello? 

 

MAYAHUEL (DIRIGIÉNDOSE A VICENTE):  Lo importante no es el tamaño del mundo, sino que sea nuestro y no nos dejemos arrebatar el reposo que acaricia los huesos cuando el cielo se refugia en el pecho. Quizás, si leyeras uno de tus poemas este joven podría cambiar su última opinión. Vamos, Vicente, recítanos algo que nos indique tu pasado sentimiento…..

 

VICENTE (LEE PÁRRAFOS DE UNO DE SUS POEMAS): “EL PASO DEL RETORNO”

 

LA MUJER DE LA GUITARRA ENTONA LA CANCIÓN: “VOLVER A LOS 17”……

 

MAYAHUEL: Sigamos con las presentaciones, pues nuestro joven huésped necesita conocerles y sentirse cómodo. Te corresponde a ti, querida amiga…..ten la bondad de dar la bienvenida a este novel bardo…

 

GABRIELA (AVANZA DIFICULTOSAMENTE):  El mundo me recibió un día de marzo el año 1889 para depositar mi sino en los pliegues del encantamiento verde y plácido del valle de Elqui, allí donde confluyen las mágicas texturas de los imanes estelares. Montegrande se llamaba mi patria-cuna.

Crecí amamantada por la quietud dulce de la sabiduría cósmica en su perpetuo movimiento invisible que sólo la poesía sabe develar.  Me formé en el limo enjundioso de la entrega inclaudicable que, como briosa luz de las sombras, se proyecta en el alma de nuestros niños.

Fui maestra, campesina, poetisa, diplomática, extranjera. Caminé airosa los senderos de la pobreza y las avenidas del triunfo, pero nunca pude superar las rutas del olvido y los puentes del desprecio. Entregué las sonrisas más plenas para recibir a cambio el desdén de mis iguales. Sin embargo, la fortaleza mágica de mi “valle-patria-cuna” insufló acero y miel en mis letras hasta cercenar  veleidades ajenas y caminar altiva sobre guijarros de tierras distantes.

 

VICENTE: Largo fue el camino y dolorosas las experiencias, pero tu voluntad logró imponer calidad por sobre disenso.

 

GABRIELA: Entonces fui Gabriela….y como Gabriela cantaron a mi canto mariachis y guajiros. Loaron mis poemas aztecas y mayas. Entonces fui Gabriela….y fui mundo, pétalo, flama, ronda, cántaro, azadón, pluma y loores. Los laureles de mi patria ciñeron mis sienes luego que extranjeros hermanos brindaron por mis obras en vasijas alfareras.

Rondas de manos infantiles cogieron el rosario de mis palabras y la escuela del amor negó a mi vientre el hijo puro…..no obstante, fui la madre del universo, la mujer chilena, la primera en mi patria que atravesó océanos en veleros de silencio y colgó de su cuello la dorada medalla del Mar del Norte.

Yo soy, querido y joven amigo, mujer, pobreza, provincia, maestra y chilena.

Soy…Gabriela Mistral.

 

MAYAHUEL (EMOCIONADA): Nunca me habías confiado tus sentimientos, amiga querida. Hoy te entiendo más que ayer, pero menos que mañana. Tus poemas reflejan sentires que aún son decepciones y proclaman esperanzas vestidas de ruegos. Déjanos escucharte….

 

GABRIELA (LEE DOS DE SUS POEMAS): “EL RUEGO” Y “NOCTURNO”

 

MAYAHUEL: No, Gabriela, no…el Padre te escucha a través de mis oídos y se emociona con los tamborileos de mi propio corazón. Debes alegrarte porque ÉL te ama.

 

LA MUJER DE LA GUITARRA ENTONA “DAME LA MANO Y DANZAREMOS”, MIENTRAS GABRIELA Y MAYAHUEL DANZAN EN CÍRCULOS LENTAMENTE….

 

POETA: Ustedes reconstruyen el que fuera mi mundo, hoy lejano y penumbroso. La vida pareciera ser una simple línea trazada en la cosmogonía divina. Entiendo ya que su fin es el comienzo de algo más trascendente. Me embarga la emoción y mis sienes laten desenfrenadas. He debido morir para disfrutar de este momento imperecedero a mi alma e inolvidable a mis sentidos.

 

MAYAHUEL: De emociones y sentimientos se alimenta el espíritu, pero no permitas que la dicha atosigue la alegría de tu llegada, pues aún queda camino por recorrer. ¿Quién sigue en las presentaciones? Ahh…. el que ahora hará los saludos provocará nuevos brincos a tu corazón. De caracolas y mascarones también está construida la poesía.

 

PABLO (MIRANDO AL JOVEN POETA): joven amigo, perdona nuestro escéptico sentimiento pues los de antes ya no somos los mismos.

¡Qué lejos está hoy mi pueblo natal, ese Parral campesino y bucólico! Cuando nací un día de julio de 1904, nada sabía de cuán corto tiempo me acompañaría mi madre, ya que  sus pechos fundamentales se me negaron para siempre bajo la inmovilidad de la tierra cuajada de lluvias y nostalgias.

Cuando era un humilde estudiante temuquense, conocí a una gran mujer con dos  vocaciones genuinas: maestra y poetisa. (MIRANDO A GABRIELA): Te llamabas Lucila Godoy, pero el mundo te conocería como Gabriela Mistral. Tu oportuno apoyo y sabias sugerencias constituyeron una deuda que sólo supe saldar cuando alcancé tu misma estatura poética y el máximo galardón literario.

 

GABRIELA: Buen alumno te conoció el mundo…y mejor maestro para quienes te sucedieron.

 

PABLO: Mis jóvenes pasos provincianos me condujeron a Santiago. Allí emergí como poeta verdadero y poderoso  publicando mi primer libro de poemas que titulé “Crepusculario”, con el seudónimo de Pablo Neruda, sin saber todavía que estaba inaugurando la aurora de un largo día poético.

Después, me hice diplomático y mis pasos, seguros e inquietos, acumularon ciudades y países, paisajes y gentes, amores y amigos.

En España me sorprendió el horror sangriento de la Guerra Civil, al cual se agregó otro dolor personal: el asesinato aleve y gratuito de mi gran amigo, el dramaturgo y poeta Federico García Lorca. Aún creo escuchar su risa cantarina y su voz españolísima.

 

DOS VOCES VARONILES DECLAMAN EL POEMA “LA CASADA INFIEL”

 

PABLO: Entonces, mi vida y mi poesía entraron a otra etapa, más terrenal, comprometida y social. Consulté mi condición de chileno, de indio, de hispanoamericano, y me sumergí en la historia de las luchas de los pueblos de este continente. Me hice uno con ellos. Fui mapuche, quechua, azteca; me hice hacha, vegetal, tierra, arcilla y pedernal. De ese modo,  los indígenas ojos sin luz, las silenciadas bocas, los corazones interrumpidos, resucitaron un día entre mis versos y todos, todos, cantaron por mi boca infinita y solidaria allá arriba, en las alturas andinas inmemoriales de Macchu Picchu. 

 

MÚSICA LOS JAIVAS: “SUBE A NACER CONMIGO HERMANO”

 

PABLO: Sin embargo, en el fondo de toda mi poesía late una sola y gran motivación: el amor. Un amor humano, fraternal, encendido y encantado, pero por sobre todo un amor erótico…. pleno de pasión, de búsqueda, de ansias, de cumbres y de abismos, un amor esencial, bello y luminoso, que llenó siempre lo mejor de mi vida. Amé, amé a manos llenas, a la luz y a la sombra, aquí y allá. Busqué en Jossie Bliss, en Albertina, en Delia,  en Matilde y en muchas otras, a la mujer, la mujer total, al amor absoluto y primordial que quizás nunca podrá ser alcanzado por ningún amante.

 

VICENTE: ¡¡Amén!! He ahí la mayor de las verdades. Si la familia del poeta es el mundo en su ancha extensión, no puede ser sino el amor la estrella que guía su existencia.

 

PABLO: en 1971 la Academia Sueca decidió otorgarme el Premio Nobel de Literatura que, en justicia, desde hacía tiempo merecía. Esa gloria marcó el inicio del ocaso de mi vida. Regresé a Isla Negra, pues el cáncer avanzaba por mi cuerpo y la muerte ejecutaba señas de ramera. Mi dolor, físico y espiritual, fue creciendo con los días y las horas, envolviendo también a Matilde y a mis amigos como una mortaja silente y febril.

Y llegó un mes de septiembre marcado por el dolor. Dentro de La Moneda, en medio de los estruendos de llamas y amenazas, se inmoló mi amigo Presidente. Su muerte precipitó mi propio fin.

Derrotado por  la pena y la decepción, caí como muchos otros…. otros que debieron callar, mientras yo…yo continúo vivo en cada uno de mis versos, porque a través de ellos sigo amando, amando siempre…para siempre.

 

POETA (CON VOZ QUEDA):  Vives donde otros mueren y tu paso marcó huellas en el éter. Has logrado vencer al olvido y superar el vuelo de las golondrinas que viajan de una estación a otra. Tu poesía ya es música, cine, teatro, docencia y ejemplo. ¡¡Cómo me gustaría escuchar de tus labios algún poema nacido de tu alma!!

 

MAYAHUEL: A todos nos agradaría escucharte, amigo Pablo….

 

PABLO (DECLAMA PÁRRAFOS DE UNO DE SUS POEMAS):  “LA CARTA EN EL CAMINO”

 

POETA: Fuiste el último de los grandes aventureros y muchos territorios conocieron tu paso y acogieron tus letras. La señora Muerte te encontró finalmente en una cama de hospital, mientras derramabas lágrimas de impotencia al enterarte que todo aquel mundo de igualdad por el que habías luchado se venía abajo, derribado por las armas de ejércitos que creíste leales.

 

VICENTE: El final del camino siempre trae aparejadas lágrimas. La punta de rieles de la existencia obliga a la emocionada remembranza. Imágenes queridas coparon mi consciente en el último minuto de mi aliento. ¿Qué te sucedió a ti, querido amigo?

 

PABLO: Muchas escenas transitaron por mi mente en esa ocasión. Los espasmos de la muerte reconstruyeron mis recorridos y, una vez más, disfrazado de arriero, atravesé farallones cordilleranos huyendo de represalias políticas. De igual laya, caminé los senderos de aquel pueblito italiano que me sirvió de castillo en mi exilio europeo, y reinstalé en mi memoria los duros momentos vividos en Francia para salvar a insignes hijos de España, observando con talante desconfiado la débil arquitectura del “Winnipeg” que llevaría a la patria aires de renovada cultura. 

 

POETA: En Chile, muchos aseguran que tu última mirada se dirigió al norte…a Macchu Picchu, haciéndote azadón, pedernal y rito sagrado, grito libertario jamás ahogado por la lanza del conquistador, mejilla arrebolada de una raza surcando las cumbres, mano artesana construyendo templos y ciudades en la penumbra imposible del brillo andino.

 

PABLO: Por sobre ellas, con el dolor de la imposibilidad, impusieron sus términos cariños y bondades de seres muy míos. Federico, Dalí, Jossie, Delia, tú, Vicente, también De Rokha y Gabriela, Matilde, el monarca sueco, Allende…me acompañaron en el trance final. El ancho mundo que recorrí con mis poemas era demasiado extenso para revivirlo en breves segundos.   

 

VICENTE: Hoy, Pablo, el mundo parece ser pequeño. Pequeño y al alcance de la mano. Ya no hay aventuras que realizar ni sueños de ideales imposibles por cumplir. Cuánta razón tenías, amigo querido, al afirmar que los de antes ya no somos los mismos.

 

GABRIELA: El año 1973 murió Neftalí Reyes y nació Neruda. Neftalí murió en Chile y para Chile. Neruda nació en Chile para el mundo.

 

PABLO: Yo tengo tantas muertes de perfil, que por eso no muero. Soy incapaz de hacerlo. Me buscan y no me hallan y salgo a la vida nuevamente con mi pobre destino de caballo perdido. He olvidado mis nombres verdaderos. Nací con apellidos de robles viejos, de árboles recientes y maderas que silban. Yo no nací, sino que me fundaron. Me pusieron todos los nombres a la vez; por eso soy tanto y tan poco, tan multitud y tan desamparado. No quería irme a ningún lado, pero deseo que sepan que no me he ido, que sigo allí para quedarme, y todo lo que he sido desde lejos aquí lo traigo y lo dejo a vuestros pies.

 

MUJER DE LA GUITARRA CANTA “TONADA DE MANUEL RODRÍGUEZ”

   

SE PRODUCE UN SILENCIO LARGO (CINCO SEGUNDOS) EN EL QUE TODOS PERMANECEN INMÓVILES MIRANDO EL SUELO. FINALMENTE, EL JOVEN POETA ALZA LA VOZ.

 

POETA:   He tenido sueños que no se desvanecen con el despertar y continúan sangrándome el alma más allá de la aurora. Tiembla mi suerte por la posibilidad de ser esta una etérea creación de mi esperanza.

 

MAYAHUEL: No apures el paso si el camino es largo. Aún no se cierra el círculo de tu aprendizaje. Tiende tu cuerpo en las nubes y arma una almohada de añañucas, pues dormidos los grillos y brillantes las luciérnagas, quedará tu alma tranquila como la noche chilena.

 

POETA: ¿Es que restan aún emociones para hartar mi contentamiento?

 

MAYAHUEL: Emociones y armonías…..notas musicales transformadas en versos….prosa que es música y aroma de tu tierra envasada en páginas. Ahoga tus llantos de nostalgia y recibe el saludo de un trovador  que desea abrazar el devenir de tu arte presentando su historia de mortal insigne.

 

OSCAR (JUNTANDO AMBAS MANOS HACE UN SALUDO ORIENTAL): La pobreza rondó mi canto cuando mis ojos vegetales poblaron los caminos naturales. Soy Oscar Castro, el que horadó las estrellas, arrulló mariposas y dibujó golondrinas con el pincel de la palabra. Yo soy el que conoció el habla de los hombres que van curvados por el campo, el que distingue el grito puro de la tierra cuando la hienden los arados.

Conozco el trigo que madura como el sol y a esas mujeres que transportan su llamarada entre los brazos.

 

VICENTE: Tu canto de amor recorre sendas de ruritania, y la melodía de tu escrito alcanza también el sentimiento de nocturnas damas.

 

PABLO: Callado, como siempre, transitando campos y callejones sin hollar terreno, edificaste en las sombras un amado edificio con la mejor argamasa.

 

OSCAR: Todos vosotros vais por el cauce de mi canto y sin saberlo conversáis con el agua en el lenguaje de los pájaros. Todos me cantan pecho adentro y van por mi sangre río abajo. Giran en trillas de jacintos por mi silencio deslumbrado.

Lento, en esta noche silenciosa, por el surco de sus almas voy pasando, siendo la bandera de mi historia el arado de mi canto, y estoy lloviéndome en versos para el crepúsculo de sus cántaros.

Yo soy quien viene de un mundo de humildad y de tristeza. Yo soy el que desnuda en un poema simple lo que lleva de rosa verdadera.

Fui un hombre solitario y recorrí la tierra de crepúsculos a sombras; caminé casas viejas de lagares y cuecas, de sitios armoniosos de placer y guitarras donde los hombres beben a saltos el desnudo cuerpo de mujeres y rocíos, donde el grito del placer se roba sin vergüenza la historia de la piel en los lugares que las hembras cantan la canción del vino y cabalgan su erotismo en la sangre de la existencia.

 

PABLO: Nalcas y piñones adornaron tu camino, a la vez que suena música de quejidos femeninos en la aurora de tu campesina humildad. Adivino en versos e historias una recóndita lágrima derramada a causa del soslayo de quienes nada saben de poesía, arte y belleza.

 

OSCAR: Soy el que nació con ojos voladores y alma de canción. Soy hijo de la tierra y abrí las puertas de la vida el año 1910 sin saber cuán corta sería mi estadía.  Me apuré en libar todas las gotas de la existencia  y tomé la bandera de las letras para construir con ella un camino en el alma, y volar de sueño en sueño como un viajante invisible del alba a la noche. Dejé mis huellas en la tierra, y en las sombras de las cumbres mi palabra verdadera. Fui a la reconquista del hombre en comarcas de jazmines; bebí rocíos en el trébol, y en noches tristes y rebeldes solté llantos de sangre….así se me fue la vida simplemente. Fui aventurero y soñador…fui pirata y bandolero…y me enfrenté en la voz de un hermano al más terrible de los bandidos.

 

MUJER DE LA GUITARRA CANTA “ROMANCE DEL HOMBRE NOCTURNO”

CON VOZ MASCULINA QUE DECLAMA PARTE DEL POEMA.

 

VICENTE: El gemido de tu pluma sabe a vino grueso libado entre cuecas y tonadas. Si yo descorrí el velo de amores tormentosos, tú lograste encapullar la aurora con el manto suave de la reminiscencia. No obstante, algo te duele y mucho te atosiga. ¿Qué es?

 

OSCAR: La vida no fue generosa conmigo. Dios me dio la riqueza de la poesía y a cambio me quitó el oro. Muchos dudaron cuando fui maestro, bibliotecario y vendedor. Todo ello fue minando mis ojos de fuego. Las noches compañeras y el frío de mil madrugadas resultaron demasiado para mi cuerpo de poeta. Mis pulmones reventaron en mi tiempo de gloria, tenía recién 37 años y las gasas de la muerte llegaron en su corcel nocturno cerrando mis párpados para siempre.

Me fui con las alas del silencio, pero no quise volverme invisible y hoy mi alma vuelve a renacer. Yo no puedo morir…yo soy inmortal y ello lo recuerdan mis versos de amantes.

Te dejo en la memoria, joven bardo, el más dulce de mis pensamientos para que no me olvides.

 

LA MUJER DE LA GUITARRA ENTONA “PARA QUE NO ME OLVIDES”, ACOMPAÑADA POR VOZ MASCULINA QUE DECLAMA LOS VERSOS YA CANTADOS.

 

GABRIELA (ACERCÁNDOSE A OSCAR): Muy tarde, quizás, supe de ti y tus escritos. Nada debe ser ajeno a la sapiencia del terruño ni enemigo de la cadenciosa melodía desglosada del amor por lo que es propio.

 

OSCAR: Gracias, amada Gabriela…labriega de la prosa, cosechadora de frutos que en otras páginas podrían ser fútiles, pero aquellas que tú llenaste con pluma magistral alcanzaron alturas insuperables.  

 

GABRIELA: Tu poesía es tierra, aire perfumado, vida simplemente…escucharte declamarla me acerca a mis raíces elquinas. El viento hecho brisa y la brisa convertida en mensajera, es la misma que una vez respiré en Montegrande. Deja caer tus versos para iluminar mis remembranzas.

 

OSCAR CASTRO  RECITA “EL JUNCO DE LA RIBERA”.

 

AL TERMINAR LA RECITACIÓN, VICENTE HUIDOBRO ENCARA AL POETA JOVEN.

 

VICENTE:  Joven forastero, dices ser poeta y sin embargo no conocemos nada de tu creación. Han pasado muchos años desde el día que abandonamos el entorno lárico de nuestra tierra, y nos gustaría enterarnos del rumbo que la poesía ha tomado allá en la patria.

 

MAYAHUEL (SONRIENDO DULCEMENTE):   Llegó la hora de formar tu nido. Ve a buscar la pluma, la prosa y las rimas. Sube las escaleras de tu arte y adereza de palabras la habitación de tus costumbres. Nos llegaremos hasta ti sin hacer ruidos para sentarnos a tus plantas y escuchar el tintineo de tus versos. Seguro arrancarás lágrimas en ojos de cuencas aún vivas. ¡Adelante joven vate, que Dios también está escuchando!

 

POETA: RECITA POEMAS “EL REGRESO” (autor: Alejandro Latorre)

 

TODOS APLAUDEN LA DECLAMACIÓN Y RODEAN AL JOVEN POETA, PERO MAYAHUEL SE SEPARA DEL GRUPO Y LLEVÁNDOSE  LAS MANOS A LA CARA PIDE ATENCIÓN.

 

MAYAHUEL: El círculo no se ha cerrado. Resta todavía una presentación y si al último ha quedado en esta saga de emociones, no ha sido por descuido sino por embellecer la hermosa tertulia que originó el arribo de nuestro joven huésped. (MIRA A LA MUJER DE LA GUITARRA Y LA INVITA). El convite es para ti, dama de bemoles y cuerdas. Nos has acompañado con la música de tu impronta y es momento de conocerte mejor.

 

MUJER DE LA GUITARRA: La música habla por mí… así fue siempre desde que mi hermano llegó a casa con una vieja guitarra que dejó a mi cargo cuando yo todavía balbuceaba palabras. Pero ese Chillán, tierra de héroes y artistas, esos campos que vieron el caminar de padres de la patria, pianistas y pintores, inyectó en las maderas de mi añosa guitarra el acíbar dulzón de la artística genética. Con sus cuerdas construí historias menores de amores mayores, con ellas bordé leyendas y esculpí esculturas con pinceles de rimas y prosas. 

 

PABLO:  Mujer de arcillas y arpegios, ¿qué ha sido de tu arte imperecedero?

 

MUJER DE LA GUITARRA: En su momento, mi arte no fue comprendido ni aceptado. Chile optaba por desechar la mancomunidad musical que aglutinaba tradición campesina, denuncia social y raíces indígenas. Mis hermanos hubieron de tragar la misma cicuta. Pero la voluntad puede demoler murallas y el arte es el único arado que abre caminos imposibles.

Poco a poco, con tesón y pobreza, con el frío atenazando mis esperanzas y el hambre estrangulando mis esfuerzos, la gran ciudad recibió mi canto y la intelectualidad juvenil lo tomó en sus bazos, acunándolo para instalarlo en fábricas y ferias. 

Otros intérpretes, con mayor fama y recursos, incorporaron a sus rutinas mis creaciones y pasé a formar parte de la genialidad musical. Pero Dios, al igual que sucedió con Gabriela, me dio la riqueza de la creatividad negándome el cobijo sentimental que sólo el amor verdadero puede construir.

 

GABRIELA: Razón tienes, guitarrera. Cuán difícil resulta escribir sobre algo que nunca ha clavado estacas en nuestro corazón. He ahí la magnificencia del arte verdadero.

 

MUJER DE LA GUITARRA: Quise ocasionalmente a muchos hombres y disfruté de sus calores. Sin embargo, la afilada navaja de la pasión se negó a modelar el sentimiento del único varón que se adentró en mis entrañas como propietario feudal de mis cariños. 

Puse fin a mis días sin que nadie hubiese sabido las razones de mi decepción, y Dios ordenó mi estadía en este sitio no porque la veleidad existiese en mi ser, sino por haber actuado con propia mano contra la voluntad de quien es el único dueño de todos los seres y las cosas.

No interesa saber mi nombre, ni enterarse que Chile se enorgullece hoy de las melodías que antes rechazó. Importa sólo afirmar que me arrepiento de haber hecho lo que hice y haber desestimado los dones regalados. Sólo me queda la esperanza de no ser olvidada gracias a mis canciones y permanecer en las nuevas juventudes que entonan mis melodías enhebradas en sentimientos y dolores.

 

POETA: ¿Eres Violeta Parra, verdad?

 

MUJER DE LA GUITARRA: Ya lo dije, forastero trovador de la tierra de los poemas, esta guitarra habla en mi nombre.

 

MAYAHUEL (MIRANDO AL JOVEN POETA): El círculo está completo, joven bardo. Nada más queda por hacer ni decir. Es momento que regreses a tu vida terrenal.

 

POETA (EXTRAÑADO): ¿Regresar? ¿Es ello posible? Una vez más se me prohíbe hacer huesos viejos en lugar alguno. Hoy, la muerte es un almíbar que azucara y difumina la vida pasada. Mi ser todo reclama por preservar la estadía entre ustedes.

 

MAYAHUEL: Recordarás esta aventura tal si hubieses sido abrazado por un dulce sueño. Crecido y humilde habrás de despertar, ya que aquí has aprendido que los dones entregados por el Padre Celestial no deben ser motivo de soberbia ni temores, pues ellos conforman el andamiaje que caracteriza en cada ser la unidad divina con su Creador.

 

TODOS AL UNÍSONO: ¡¡VETE, JOVEN POETA!!

 

MAYAHUEL: Marcha hacia el resto de tu vida. Es la voluntad de Dios. Ve y dile a los tuyos que aquí permanecen aquellos que hicieron naciones con las letras y moldearon paisajes con sus cantos. Camina tu propio sendero y crea un mundo nuevo con los dones recibidos, haciendo carne la experiencia que hoy atesoras. ¡¡Marcha y sé feliz!!

 

POETA (SOLLOZANDO):  ¡Adiós, queridos amigos, adiós! Regreso al mundo de los amores inconclusos sin tener claridad sobre la calidad de mi trabajo incipiente, pero protegido por esta nueva armadura poética que me habéis regalado.   ¡Adiós! ¡Adiós!

 

MAYAHUEL:  Vete tranquilo y en paz, recogiendo en vida el consejo de un poeta de tu tierra que conoces con el nombre de Nicanor, porque esta mano que ayer cortó una rosa y esta rosa cortada en una mano, esta que aún dormido estás mirando y esa que aún despierto no se borra. Este nardo que ayer fuera paloma y esta paloma fija que fue nardo, este campo de nieve de una mano y esta mano tranquila que reposa. Esta cosa que canta y esta cosa que proviene del cisne por su canto, sólo esta mano y esta mano sola, aquí la podrás ver a cualquier hora, esta que aún dormido estás mirando y esta que aún despierto no se borra. ¡¡Marcha orgulloso de tu sino!!

 

VICENTE (HACIENDO BOCINA CON SUS MANOS): Inserta magia cósmica en tus letras.

 

GABRIELA: No olvides los sufrimientos de los infantes….

 

PABLO: ….ni la solidaridad abismal con los sojuzgados….

 

OSCAR: …rescata las raíces de tu terruño….

 

MUJER DE LA GUITARRA:  ….canta…escribe….ama….¡Vive!

 

MAYAHUEL:  Corta tus rosas con la mano de Dios y recuérdanos siempre como los amigos que te llevaremos prendido en el cariño perpetuo….

 

EL JOVEN POETA RETROCEDE LENTAMENTE HASTA PERDERSE DEL ESCENARIO.

MIENTRAS ELLO OCURRE, LA MUJER DE LA GUITARRA INVITA A LAS ALMAS PRESENTES A ENTONAR LA ÚLTIMA CANCIÓN….

“GRACIAS A LA VIDA”.

 

TERMINADA LA CANCIÓN, TODOS LOS POETAS QUE PERMANECEN EN EL LIMBO SE REÚNEN EN CIRCULO ALREDEDOR DE MAYAHUEL, ABRAZÁNDOLA.

LAS LUCES SE APAGAN Y SUENA NUEVAMENTE LA MÚSICA DE “ANTIGUA AMÉRICA”…..MIENTRAS CAE EL TELÓN.

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