Gaby Guerrero Idrovo, Ecuador
Daniel Noboa, ningún disfraz de autoridad podrá cubrir lo que realmente eres:
un hombre pequeño, hueco, que juega a ser presidente sobre las ruinas de un país herido.
Tu gobierno se ha convertido en un laboratorio de crueldad.
La violencia no te estalló en las manos: tú la administras, la filmas, la subes a redes, la vuelves mercancía electoral.
Convertiste las cárceles en escenarios de tortura y las calles en cementerios.
El miedo es tu política, la muerte tu estrategia, y la miseria ajena tu combustible.
Dentro de las cárceles, los cuerpos hacinados, mutilados, asfixiados por la indiferencia, te recuerdan que no gobernaste: castigaste.
Fuera, el hambre, los niños asesinados, los desaparecidos, los heridos, los que se fueron del país, te recuerdan que no construiste nada: solo destruiste esperanza.
Y por eso cada nombre será una piedra sobre tu conciencia:
Nehemías Arboleda, Steven Medina, Josué e Ismael Arroyo, Efraín Fuérez, Rosa Elena Paqui, José Alberto Guamán,
y las casi trescientas víctimas del paro nacional de 2025.
Sus muertes no fueron errores.
Fueron decisiones.











