Han pasado cuatro años exactos, desde que Gabriel Boric asumió prometiendo “el primer gobierno ecologista de la historia de Chile”.
Llegó con banderas verdes, discurso de crisis climática, protección de glaciares, fin a zonas de sacrificio y una Estrategia Nacional de Litio que cuidaría salares.
Hoy, marzo 2026, el balance ambiental genera más decepción que orgullo entre muchos ambientalistas.
La megasequía siguió golpeando sin un sistema hídrico transformador real. La salmonicultura en áreas protegidas no se erradicó como se anunció; concesiones siguen contaminando fiordos.
La tan anunciada Red de Salares Protegidos quedó en promesa tibia frente a la alianza Codelco-SQM y la presión global por litio “verde”.
Pero el golpe más duro, según decenas de organizaciones, fue la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales (la famosa “Ley Motosierra” de 2025): acelera permisos 30-70 %, adopta la agenda empresarial de “permisología” y, aunque el gobierno jure lo contrario, debilita estándares ambientales construidos en décadas. Retroceso paradójico bajo un mandato progresista.
Se deja en institucionalidad inconclusa (SBAP) , presupuestos insuficientes para áreas marinas y priorización de inversión sobre ecosistemas dejaron sensación de falsedad.
Defendamos Patagonia.
Llegó con banderas verdes, discurso de crisis climática, protección de glaciares, fin a zonas de sacrificio y una Estrategia Nacional de Litio que cuidaría salares.
Hoy, marzo 2026, el balance ambiental genera más decepción que orgullo entre muchos ambientalistas.
La megasequía siguió golpeando sin un sistema hídrico transformador real. La salmonicultura en áreas protegidas no se erradicó como se anunció; concesiones siguen contaminando fiordos.
La tan anunciada Red de Salares Protegidos quedó en promesa tibia frente a la alianza Codelco-SQM y la presión global por litio “verde”.
Pero el golpe más duro, según decenas de organizaciones, fue la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales (la famosa “Ley Motosierra” de 2025): acelera permisos 30-70 %, adopta la agenda empresarial de “permisología” y, aunque el gobierno jure lo contrario, debilita estándares ambientales construidos en décadas. Retroceso paradójico bajo un mandato progresista.
Se deja en institucionalidad inconclusa (SBAP) , presupuestos insuficientes para áreas marinas y priorización de inversión sobre ecosistemas dejaron sensación de falsedad.
Defendamos Patagonia.











