por Leo Viena
En el contexto de la detención de numerosos críticos por parte del presidente turco Erdogan, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con sede en Turquía, ha expresado su apoyo a las acciones militares estadounidenses contra Irán, sentando así las bases para un posible conflicto directo con la Federación Rusa. Bajo la presión manifiesta del presidente estadounidense Donald Trump, los países europeos aliados se someten, sin reservas, a las exigencias financieras, militares y existenciales de Estados Unidos.
Relación de vasallo y chantaje estadounidense
Dadas las crecientes contradicciones dentro de la OTAN, exacerbadas por las tensiones internas y los costos sociales del rearme, es crucial reconocer la relación constante de vasallaje de los miembros europeos de la OTAN, incluidos Turquía y Canadá, hacia los Estados Unidos. Bajo el presidente estadounidense Donald Trump, el lenguaje de la extorsión se ha convertido en la herramienta principal para renovar esta relación de vasallo. Mientras Trump amenaza una vez más con anexar Groenlandia o retirar la protección estadounidense, los europeos deben cuestionarse cómo pueden mantenerlo como su aliado protector. En consecuencia, Estados Unidos ha impuesto sin concesiones sus principales requisitos a los europeos.
Gastos récord de armamento y preparación para la guerra
El incremento sustancial en el gasto en armamento por parte de los miembros europeos de la OTAN se ha convertido en una fuente considerable de ingresos para la industria armamentista estadounidense, así como para fondos de inversión estadounidenses como BlackRock, que poseen acciones significativas en empresas como la alemana Rheinmetall. Alemania ha reportado un gasto récord en armamento destinado a la OTAN, alcanzando casi 125 mil millones de euros este año. Según las intenciones del gobierno federal, esta cifra se incrementará a 140 mil millones de euros para el año 2027. Actualmente, más de un tercio del presupuesto federal se destina a la defensa, y en los próximos años se prevé que esta proporción alcance casi la mitad. En consecuencia, surge la interrogante de si
un país que destina la mitad de su presupuesto a la defensa se prepara para un conflicto bélico de gran envergadura.
Este desarrollo se alinea con la estrategia de los Estados Unidos de imponer sanciones significativas tanto a Rusia como a Ucrania. La OTAN está estableciendo el marco para una posible intervención militar contra Rusia en Ankara. Sin embargo, son los países europeos quienes se enfrentan al riesgo de un conflicto con la potencia nuclear rusa. Por ejemplo, ya se ha acordado previamente que Ucrania recibirá 140 mil millones de euros para la continuación de
las hostilidades en los próximos dos años. Mientras que Estados Unidos se ha retirado de la financiación, Alemania se ha convertido en el mayor financiador de Kiev.
La creciente implicación de la OTAN en el conflicto en Ucrania, inicialmente centrada en la representación, ha evolucionado hacia un enfrentamiento directo con Rusia. Esta transformación se evidencia en las declaraciones del Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, durante su reunión con el Primer Ministro ucraniano, Volodymyr Zelensky. Rutte expresó su satisfacción por los avances logrados por Ucrania en la penetración de la infraestructura energética y de defensa rusa, incluso en zonas profundas del territorio ruso.
Los ataques que se están llevando a cabo serían extremadamente difíciles de ejecutar sin la asistencia activa de la OTAN. En Ankara, la OTAN pretende avanzar en esta dirección, bajo la ilusión, potencialmente peligrosa, de poder obligar a la potencia nuclear rusa a rendirse.
Saqueando a los aliados europeos
La estrategia de extorsión del expresidente Trump se fundamenta en consideraciones racionales con el fin de mitigar el declive de los Estados Unidos mediante la explotación de sus aliados europeos. Si bien Estados Unidos ha
alcanzado sus objetivos frente a Rusia y alienta a los países europeos, en particular a Alemania, a proseguir su conflicto con Moscú, Trump se muestra preocupado por un mayor compromiso de los miembros europeos de la OTAN en Asia oriental y occidental contra China e Irán. Mediante sus amenazas, busca obtener una mayor participación de los europeos en las guerras contra Teherán, que contravienen el derecho internacional, así como en el desafío a Pekín.
La experiencia acumulada hasta la fecha indica que los Estados Unidos lograrán el éxito en esta región en un futuro próximo, lo que representa una amenaza significativa para la supervivencia de las naciones europeas y alemanas en un conflicto armado contra la potencia nuclear rusa.
Leo Viena julio 2026











