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Chile: Segunda vuelta presidencial, la aplastante derrota del “progresismo”

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por Celso Calfullan

El domingo 14 de diciembre de 2025 se realizaron las elecciones de la segunda vuelta presidencial en Chile, la candidata oficialista Jeannette Jara sufrió una derrota aplastante a manos del candidato de la ultra derecha José Antonio Kast, Jara saco un 41,8 (5.192.708 votos) y el candidato ganador Kast saco un 58,18% (7.225.021 votos), el candidato de la ultra derecha estuvo a punto de superar a la candidata derrotada por casi 20 puntos de diferencia.

Esto podemos decir que fue la crónica de una derrota anunciada hace varios meses ¿Qué significa esto? Que Chile tiene una población que es profundamente de derecha y la verdad es que debemos decir que para nada, la votación por Kast no es un voto ideológico, mucho de ese voto fue de rechazo al actual gobierno de Boric, que básicamente no cumplió con ninguna de sus promesas de campaña, como terminar con los fondos de pensiones privados (AFP) que tenemos en este país, además de realizar un salvataje al sistema de salud privado (Isapres), no terminar con los abusos del sistema privado de educación, junto con llevar a cabo una brutal represión contra el pueblo mapuche, territorio que ha estado ocupado militarmente durante todo el actual gobierno, solo por mencionar algunos de los temas más emblemáticos que no se cumplieron por parte del actual gobierno.

Es difícil calificar al gobierno de Gabriel Boric como gobierno de izquierda en el sentido reformista social o menos aún anti neoliberal o anti capitalista. El gobierno de Boric ha sido bastante conservador, un gobierno capitalista neoliberal, respaldado por una amplia coalición que va desde la antigua Concertación (DC, PS, PPD…) hasta el Frente Amplio y el PC. La hegemonía en la administración de Boric, los ministerios y subsecretarias, más importantes están en manos de experimentados políticos de la ex Concertación. Las promesas progresistas de la campaña presidencial de Boric no se cumplieron.

Políticas de austeridad y recortes al gasto social

El ministro de Hacienda Mario Marcel fue el principal artífice de la política fiscal durante el gobierno actual. Se trata de un economista neoliberal con amplia trayectoria, ha trabajado como economista senior en la OCDE, consultor en el Banco Mundial, el BID Banco Interamericano de Desarrollo y el FMI, fue Presidente del Banco Central de Chile de 2007 a 2021, es un personaje que da garantías a la burguesía y a las corporaciones multinacionales y se le considera un “Halcón Fiscal” es decir un partidario duro de políticas de recorte social y austeridad.

Cuando asumió la presidencia Gabriel Boric el déficit público llegaba a 7,7% al terminar el año 2025 se estima que estará en 2,3%, estas cifras nos demuestran la magnitud de los recortes. Esto muestra una intensa contracción del gasto público aunque también en parte se explica por buenos precios del cobre, la principal explotación de Chile, y una mayor recaudación tributaria por la mejora del crecimiento tras la pandemia de COVID.

A pesar de que la política de austeridad y ajustes fue lo más importante, veamos otros ejemplos: Se congelaron y recortaron partidas en varios ministerios y servicios públicos. Esto significó, en la práctica, una reducción de las capacidades operativas del Estado.

También se postergaron Proyectos de Inversión: Se retrasaron o reestudiaron una serie de proyectos de infraestructura pública que no eran considerados prioritarios en el corto plazo, para liberar recursos. Se revisaron y ajustaron algunos programas de subsidios y transferencias con la excusa de asegurar que llegaran a la población más vulnerable, lo que, significó una reducción en la cobertura.

Se puso fin al Financiamiento de Emergencia por COVID-19: Muchos de los subsidios y apoyos económicos masivos implementados durante la pandemia (como los Bonos IFE y los retiros de fondos previsionales) a todos les pusieron fin.

Conflicto con el pueblo nación Mapuche

En el actual gobierno tenemos el Estado de Excepción más largo desde el fin de la dictadura encabezada por Pinochet. Prácticamente durante toda la administración del gobierno de Boric existe ocupación policial y militar del territorio mapuche. La excepción se ha convertido en regla, junto con los abusos policiales, la represión, allanamientos violentos en comunidades, detenciones arbitrarias incluso contra menores de edad. Un líder mapuche, Héctor Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), fue condenado a 23 años de prisión por delitos contra la Ley de Seguridad del Estado, una ley que proviene de la dictadura civil y militar chilena. Una lideresa Mapuche, Julia Chuñil, fue hecha desaparecer desde hace más de un año. Ella era presidenta de su comunidad mapuche y defensora de su tierra, y activista ambientalista. Miguel Angel Toledo, ex Capitán de Carabineros fue encontrado muerto en su domicilio el pasado 20 de noviembre. Él denunció robo organizado de madera, montajes policiales contra los mapuche y la participación de altos mandos en redes criminales.

Seguridad publica

Aunque la  tasa de victimización y delitos efectivos se encuentra entre las más bajas de América del Sur, hay una percepción de inseguridad que está entre las más altas de la región y del mundo. Todos los grandes medios de comunicación son controlados por la derecha y la gran burguesía, especialmente la prensa y los noticiarios de televisión, dan una cobertura extensa y repetitiva a los crímenes violentos. Esta «sobre-exposición» crea la impresión de que los delitos son mucho más frecuentes y cercanos de lo que realmente son. La derecha pinochetista incentivo y luego aprovecho el temor de la población  para hacer agitación y mostrarse como los únicos capaces de poner fin a este flagelo.

Tras innumerables casos de vulneración de los Derechos Humanos contra manifestantes y detenidos durante la revuelta social y graves casos de corrupción que salieron a la luz entre los altos mandos, el llamado “Paco Gate” que provocó la salida de la institución de más de 30 altos oficiales, el gobierno había prometido reformar las policías, pero en su lugar se aprobó un abanico de leyes que amplían la impunidad para la policía y aumentan las penas por diversos delitos. Como han advertido diversas instituciones internacionales al alero de la nueva legislación aprobada durante el gobierno de Boric es muy probable que las vulneraciones de Derechos Humanos durante el “Estallido Social” del 2019 se sigan cometiendo.

La falta de viviendas empeora día a día

Entre otros problemas que tenemos en Chile se han disparado los precios de las viviendas en las últimas décadas, las familias jóvenes no pueden acceder a las condiciones para obtener préstamos bancarios para la vivienda ni para pagarlos. Hay un déficit de casas que va de 400.000  a 1.800.000 según los criterios que se empleen, que afectan fundamental a los jóvenes.

Tradicionalmente los trabajadores pobres han recurrido a la toma de terrenos eriazos para instalar sus campamentos precarios. El gobierno ha impulsado nuevas leyes que permiten la erradicación más rápida de la gente de esos campamentos, por medio del empleo de la fuerza pública.

La respuesta del gobierno a la multiplicación de los campamentos ha sido la aprobación de una legislación de noviembre de 2023 en adelante con el objeto de combatir las tomas de terrenos ilegales y proteger el “derecho a la propiedad”, se trata de leyes de criminalización de la pobreza y la vulneración de los derechos humanos.

Relaciones Internacionales del gobierno “progresista”

El gobierno de Gabriel Boric se ha alineado con la política exterior de los EEUU., especialmente en sus condenas de Cuba y Venezuela.

En temas como el TPP 11, Tratado Transpacífico con el que se entrega soberanía nacional a las grandes corporaciones multinacionales y al que Boric personalmente se había opuesto en el Congreso y aunque tenía la posibilidad de impedir su aprobación permitió que se aprobara en el Senado,  aunque le  bastaba con no enviar el proyecto a votación.

En estos puntos se concentran gran parte del malestar de la población trabajadora y en parte explica el “voto protesta” a favor del candidato de ultraderecha.

Kast no es un aparecido

Kast claramente no es un outsider como algunos plantean, él fue uno de los rostros que apoyaban el plebiscito del SI y el NO (de 1988), en favor de la dictadura y luego fue diputado durante 16 años en el Parlamento, donde se opuso a todas las leyes que buscaban mejorar en algo las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Kast es hijo de un nazi que llego a Chile escapando de los juicios que se estaban realizando en Alemania después del fin de la segunda guerra mundial, ese mismo personaje jugo un rol en la represión bajo la dictadura de la derecha y las fuerzas armadas en este país (1973-1990). El padre de Kast sale mencionado como uno de los que participaron en los crímenes y la masacre realizada contra campesinos en Paine, un caso bastante conocido en Chile. Kast el actual candidato desde muy joven participo apoyando a la dictadura en Chile y es un acérrimo pinochetista. Aunque originalmente fue de la UDI, luego se diferenció del partido que se formó bajo la dictadura para apoyar a Pinochet y fundo su propio partido, el Partido Republicano, que se situó aún más a la derecha que la propia UDI, claramente los republicanos son un partido de ultra derecha.

Trabajadores votando por la ultra derecha

Como en muchos países en el mundo, sectores de la clase trabajadora están votando por partidos de la ultra derecha, pero esto no tiene que ver con que ellos se sientan ideológicamente de derecha, sino más bien tiene que ver con un voto bronca, de rabia en contra del actual gobierno que los decepciono ampliamente con las políticas que han aplicado contra los trabajadores y el abandono de todas las promesas que hicieron durante la campaña presidencial anterior, cuando salió elegido Boric.

Jara es militante del Partido Comunista desde los 15 años según ha declarado, pero también ha dicho que ella se considera “socialdemócrata” oficialmente es una militante del PC, pero ella claramente defiende las políticas neoliberales, como lo hizo durante su periodo como ministra del trabajo bajo el actual gobierno de Boric.

Que pasa con los sindicatos

Con respecto a la CUT sus máximos dirigentes responden al PC y al PS el actual presidente de la CUT José Manuel Díaz es un militante del Partido Socialista. La CUT en realidad es un aparato que responde a los partidos y no tanto a los trabajadores, en realidad la CUT no tiene mucho peso específico, probablemente muchos de los trabajadores que son oficialmente parte de la CUT hoy estén votando por los candidatos de la ultra derecha, dada la frustración que sienten frente a las dirigencias sindicales.

Según se sabe al interior del PC hoy existe un malestar creciente y algunos de sus militantes no se sintieron muy representados por la candidata Jeannette Jara, muchos de ellos no comparten la posición de Jara sobre Cuba o Venezuela por ejemplo.

El avance de la ultra derecha

Claramente la balanza en este momento apunto al triunfo del candidato de la ultra derecha, pero no es un voto de apoyo ideológico al candidato kast, sino más bien un voto de protesta contra el gobierno de los “progresistas y socialdemócratas” y del propio PC que también es parte del gobierno. Pero lo que sí está claro es que el próximo gobierno, será un gobierno inestable y de crisis.

Cual debe ser la tarea principal de la izquierda revolucionaria

El plan de Kast de realizar más recortes al gasto social, achicar el estado eliminando algunos ministerios, despidiendo a miles de trabajadores del sector público tendrá una respuesta por parte de la clase trabajadora en el próximo periodo, inevitablemente veremos nuevas luchas y no es descartable que se produzca un nuevo estallido social como el que vimos en octubre de 2019.

Cuál es el principal problema que tenemos los socialistas revolucionarios, el mismo que existe prácticamente en todo el mundo, la falta de una alternativa política de la clase trabajadora, esa es la principal tarea que tenemos para el próximo periodo.

Bajo el capitalismo no existe ninguna posibilidad de mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora y los sectores populares, para lograr esto no basta con un simulacro de democracia al que nos invitan a participar cada cuatro años, para que después todo siga igual que antes.

Debemos poner fin al actual sistema de injusticias que es el sistema capitalista, para eso es necesario construir una alternativa política de la clase trabajadora, que sea capaz de conducir a los trabajadores hacia la toma del poder, para construir una democracia obrera, una democracia para las grandes mayorías, diametralmente opuesta a la actual democracia de los patrones que solo está pensada para una pequeña minoría. Está claro que necesitamos prepararnos para dar las batallas y luchas que eventualmente estallarán bajo el nuevo gobierno de Kast.

Celso Calfullan, CIT en Chile.

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