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Chile. Las AFP, el guetto previsional para los pobres

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Kaos en la Red. Publicado el 12 de octubre de 2022 / Por Enid Faúndez

La estancada situación previsional

El pasado 23 de septiembre, en su gira por EEUU, el actual mandatario Gabriel Boric respondió a la prensa preguntas sobre la situación previsional nacional. Si bien reconoció la urgencia de una reforma argumentando en sus propias palabras “El sistema no da el ancho” (Ver N.º 1), posteriormente señaló que el triunfo del “rechazo” implicará un cambio de planes.

Paradojalmente, en el borrador de la Nueva Constitución casi no se presentaban cambios radicales al Sistema de Pensiones. Desde otro punto de vista, si se consideran algunas cifras de la crisis económica como el alza del desempleo registrada por el INE para septiembre de un 7,9% (Mujeres con un 10,4% y los hombres con un 4,9%.), el aumento sostenido del IPC acumulando un 13,7% a doce meses y la baja de sueldos de un 3% a 12 meses; sumado a que en el noveno mes del año, los fondos A y B registraron caídas de más del 2%, mientras que el D y E –este último perdió todo lo ganado en 2022– obtuvieron pérdidas por sobre el 3%, pérdidas de rentabilidad que además solo se cargan a los cotizantes y no a los inversionistas; se trata de señales que extrapoladas a la situación internacional, no constituyen un panorama alentador, y lleva a pensar si una nueva reforma al Sistema Previsional va a solucionar los problemas estructurales en plena crisis económica; o si es momento de pensar en su reemplazo radical.

Asimismo, a pesar de que fondos pierden rentabilidad y bajan las pensiones, el capitalista sigue lucrando; basta con mencionar a modo de ejemplo lo ocurrido con la AFP Provida, que aun frente a rentabilidades negativas de todos los fondos, de igual manera retiró utilidades por $49 mil millones, sumando $79 mil millones en pago de dividendos a accionistas a mediados de septiembre del presente año.

Desde variadas líneas de análisis que se pueden abordar los problemas del Sistema de Pensiones, en este artículo se analizará su principio segregacionista y la relación dialéctica de este con el salario, finalizando con el planteamiento de puntos críticos para el debate a corto plazo y una visión teórica a largo plazo.

El principio segregacionista de la seguridad social chilena

La seguridad social nace en Chile entre los años 1920-1930, al alero de las instituciones de seguridad social de la época de Bismark (año 1881) y con eje central en el “Estado de Bienestar”, principio basado en la idea de que la masa laboral activa sostiene a la masa laboral inactiva. Bajo este modelo y por un largo tiempo, existieron las “Cajas de Seguridad” que ofrecían una serie de servicios de seguridad social; pero con el tiempo el modelo entró en crisis por su fuerte clientelismo y discriminación. Su reforma fue materia de análisis en varios gobiernos, desde Jorge Alessandri, Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende. No obstante, el cambio del modelo de “reparto” a “capitalización individual” no fue evaluado sino hasta fines del 1974. En 1980 y en plena dictadura, a través del DL 35.000 se creó el actual sistema de pensiones. Entre sus principales características destaca que el trabajador es el responsable de su Cuenta de Capitalización Individual, cuenta sobre la cual se generará su futura pensión y que es administrada por sociedades anónimas (las actuales AFP).

Con respecto al ciclo de vida previsional, este nuevo sistema se estructuró en dos dimensiones: una que “administra” y otra parte que se encarga del “mercado” de las pensiones. Bajo este ordenamiento, las AFP son las empresas privadas que administran la cotización para todos los trabajadores por igual, pero cuando se analiza la dimensión del mercado, se produce un fenómeno especial de coexistencia de dos oferentes de pensiones. Por un lado, las AFP que proveen el producto de pensión “Retiro Programado (RP)” y las Compañías de Seguro que proveen el producto de pensión “Rentas Vitalicias (RV)”. Tanto el RP y RV constituyen las opciones de pensión denominadas “Modalidades de Pensión”. ¿Cuáles son las diferencias subyacentes entre ambos productos? Entre muchas, las más relevantes son:

RP: Es un retiro periódico (anualidades) de pensión hasta que se agote el saldo de la cuenta individual, es inestable y se puede acortar o alargar según cómo varía el fondo del afiliado (el fondo sigue estando en la AFP afecto a la rentabilidad de los Fondos de Pensiones) y el pensionado puede “seguir aportando” (o sea, puede seguir trabajando).

RV: Se expresa en UF y es un monto de pensión que paga una Compañía de Seguros de por vida, el precio de este contrato es la prima (la totalidad fondo del afiliado).

Se puede considerar que al igual que en el sistema de salud coexisten Isapres y Fonasa, que brindan una falsa ilusión de “libre elección” limitada por el alcance del salario; tener derecho a seleccionar entre una u otra Modalidad de Pensión, solamente se da mediante una condición: “Que sus fondos permitan financiar una Renta Vitalicia Simple, mayor o igual a la Pensión Básica Solidaria (PBS) cuyo monto vigente es de $193.935”.

Según datos de la Fundación Sol, el 50% de los pensionados de junio del 2022 con 35 y 40 años de cotizaciones, alcanzaron a financiar una pensión inferior a $323.816. De ese 50%, más de 2 tercios no tendría derecho a seleccionar la modalidad de pensión y quedaría atrapado en el sistema de AFP con todos los riesgos que eso implica, como seguir absorbiendo las pérdidas de rentabilidad y/o tener que seguir trabajando. A su vez, el pequeño porcentaje de quienes sí pueden seleccionar una modalidad distinta a RP son los que tienen más recursos y que gracias a este factor se les permite migrar de sistema llevándose todos sus capitales a través del traspaso de prima a otras empresas privadas (Compañías de Seguro), dejando al fondo con una merma sostenida y reflejando con ello una tendencia de fuga de enormes masas de capitales, situación que daña aún más la rentabilidad de los trabajadores que quedan cautivos en las AFP. De hecho, el monto fugado por concepto de Traspaso de Prima fue de $51.512.391 solo de enero a septiembre del presente año.

Frente a crisis, simplificación y unificación del sistema previsional

La continua desvalorización del valor cuota de los fondos producto de la crisis del capital, los retiros del 10%, la baja de sueldos, las lagunas previsionales, la cesantía, la fuga por traspasos de prima, los retiros de utilidades, etc.; implican una directa e indirecta devaluación de los fondos de pensiones de la clase trabajadora más precarizada –tanto de los pensionados y cercanos a pensionarse-. A su vez, la clase trabajadora con mejores ingresos puede evitar en cierta medida quedar atrapada en las AFP, pudiendo elegir. O sea, se está ante  un sistema que atrapa y se sostiene a través de los más pobres para los más pobres, una dualidad inaceptable.

Primero, todo Sistema de Seguridad Social debe cumplir con: universalidad, integridad, suficiencia, solidaridad y unidad. Frente al concepto de universalidad, no pueden existir dos mundos en el mercado previsional; uno para los ricos (RV) y otro para los pobres (RP); uno estable y otro inestable. En otras palabras, “jubilarse” no es un derecho en el sistema actual, sino un privilegio de clase y género separado por una brecha marcada por la desigualdad basada en el ingreso. Si se considera el principio de solidaridad, es muy poco solidario que los trabajadores con más recursos dejen abandonados a los más pobres; más todavía cuando parte de la rentabilidad que ganaron los trabajadores más ricos fue también gracias a los aportes de cotizaciones de toda la gran masa de trabajadores.

Igualmente, cabe cuestionar la visión de “mercado” previsional delimitado por la acumulación de capital en una cuenta de capitalización individual y donde no todes tienen igualdad de oportunidades:  trabajadores precarizados, mujeres y disidencias está en desventaja tanto en la etapa activa (cotizante), como en la etapa pasiva (pensionado) y quedan condenados al ghetto previsional para los más pobres, en un escenario general donde la Tasa de Reemplazo (relación porcentual entre el promedio de sueldo y la pensión) en el mejor de los casos no supera el 37,3%. Al respecto, Chile tiene la séptima peor posición de tasa de reemplazo entre las 36 naciones componentes de la OCDE. Este es el duro despertar del sueño de “la alegría ya viene” del progreso neoliberal, a una realidad social donde no se pueden enfrentar los terribles efectos de la crisis del sistema capitalista mundial y donde la desigualdad social más que una situación fuera de control, es una decisión política.

Es sumamente necesario considerar la universalidad y unidad del sistema; esto es, que exista un único sistema integrado tanto para trabajadores como para las Fuerzas Armadas y de Orden. Mantener diferentes sistemas implica un costo en logística enorme y la disgregación de la seguridad social. Al concentrarse en un único sistema, los esfuerzos por mejorarlo serían a costa de todes y para todes, principio básico de igualdad no solo frente a la ley, sino que también frente a las oportunidades de vida.

El salario, motivo y fin de la explotación capitalista

¿Qué relación existe entre las pensiones y el salario desde un punto de vista teórico y práctico? La sociedad humana en el capitalismo está gobernada por la relación “capital-trabajo”; relación donde el “salario” es el valor que pagado por la reproducción de la fuerza de trabajo y es suministrado por el empresario. A su vez este salario constituye un dinero productivo más -al igual que las materias primas y maquinaria (capital fijo o costo fijo)-; o sea, es un dinero destinado a inversión productiva llamado concretamente “Capital Variable o Costo Variable”. Pues bien, cada mercancía tiene un valor en función del trabajo requerido en su producción, pero lo que recibe el obrero luego de la venta de la mercancía es un “salario” mucho menor al valor producido. Ese diferencial es el denominado “plus valor”, elemento que es la base de la acumulación capitalista y que es la parte del trabajo no retribuido que se lo queda el empresario.  En este punto, el salario como precio de la fuerza de trabajo se puede clasificar según su naturaleza; esto es, lo pagado por la fuerza de trabajo es un “salario directo”; por otra parte, lo que se gasta en educación, transporte, salud, etc. es un “salario indirecto”; y las pensiones serían un “salario diferido”  que se cobra cuando se han alcanzado los límites físicos del trabajo y son parte del precio de la fuerza de trabajo que se acuerda cobrar al final de la vida laboral. Todo es un salario, por ende todas las luchas desembocan en una misma “la lucha por el salario”.

El “salario” está en relación inversamente proporcional al “plus valor”, es decir, que al aumentar uno, disminuye el otra y viceversa. El límite mínimo del salario es el costo mínimo para vivir y seguir trabajando; el límite máximo está en tanto no disminuya la masa de plus valor que haga descender la ganancia hasta un punto en que el capitalista entre en pérdidas e inicie el proceso de desinversión. Además, el “plus valor” solo es generado por el trabajo vivo o sea, el trabajo del obrero -no de las máquinas-; no obstante, el margen de “plus valor” decrece en un fenómeno llamado “Tasa Decreciente de Ganancia” producto que las mejoras en la tecnología industrial abaratan costos y mano de obra, por ende, para mantener un margen de ganancias que permita mantener una acumulación de capital promedio, el empresario reduce el capital variable, o sea, los salarios. Esta reducción puede darse de variadas formas, además de la reducción directa del salario, como por ejemplo, la reducción de horas de trabajo, la externalización o subcontratación, la creación de trabajo precarizado, reducción de beneficios laborales, etc.

Dada la puja de intereses entre “capital-trabajo”, no es posible considerar la idea de que la superación del déficit previsional se obtenga fruto de una reforma de pensiones aislada del resto de factores interrelacionados en el sistema. En este punto, deben separarse los derechos sociales cortoplacistas con los de largo plazo. En el corto plazo no cabe duda que se requieren reformas sustanciales, pero si se quieren subir las pensiones y que sean dignas, se va a ver reducido el plus valor que espera el capitalista y este, para compensar sus pérdidas, inevitablemente agudizará las condiciones de explotación de la clase trabajadora.

Salarios y plus valor no son elementos independientes sino que relacionados y que todo el modo de producción capitalista se basa en la explotación del salario, lo que lleva a pensar nuevamente en la recuperación de los medios de producción para orientar la producción fuera de las leyes de la oferta-demanda y así poner fin a la explotación –apropiación del plus valor- y del trabajo alienado –no ser dueño o partícipe de lo que se produce-. En consecuencia, como único camino viable de salida en un largo plazo a la crisis previsional, es la transición del capitalismo al socialismo y que dadas las condiciones catastrofistas que se pueden llegar a vivir, deben existir las garantías de que este sea un proceso irreversible que ponga la economía para siempre en función de los trabajadores y que oriente el desarrollo de las fuerzas productivas lo más pronto posible hacia la seguridad social previsional y la autosuficiencia material para toda la sociedad.

Los intentos de reforma a corto y largo plazo son mecanismos para asegurar la inversión y rentabilidad capitalista, donde el Estado juega un rol relevante para asegurar las condiciones apropiadas para llevar a cabo la explotación del trabajo y la realización de la plusvalía. Es lo que algunos denominan “el marco social y político” de la acumulación, unificando todas las expresiones del capitalismo y sintetizándolas en las condiciones que imponen los capitales para invertir (entre ellas, facilidad de despido, precarización, recortes de derechos, reducción de costos laborales, incluidas las formas de salario indirecto, y similares, etc.).

¡A luchar por mejoras inmediatas, pero, sin perder de vista el horizonte de liberación socialista para toda la clase trabajadora!

Referencias:

  1. https://www.biobiochile.cl/noticias/economia/tu-bolsillo/2022/09/23/boric-por-postergacion-de-reforma-previsional-no-podemos-farrearnos-una-vez-mas-mejorar-pensiones.shtml
  2. https://www.latercera.com/pulso/noticia/los-sueldos-siguen-cayendo-y-anotan-su-mayor-caida-anual-desde-que-se-tiene-registros/
  3. https://www.elmostrador.cl/noticias/2022/10/10/carlos-bianchi-y-su-critica-a-las-afp-retiro-de-utilidades-pese-a-las-perdidas-es-un-escandalo-y-debe-terminar-ya/
  4. https://www.provida.cl/tramites-servicios/tramites-desde-tu-casa/modalidad-pension/
  5. https://www.cmfchile.cl/institucional/estadisticas/svtas_param.php?p=pri_uni_rvp
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