Inicio Análisis y Perspectivas BASES MATERIALES DEL NO ALINEAMIENTO ACTIVO por Héctor Vega

BASES MATERIALES DEL NO ALINEAMIENTO ACTIVO por Héctor Vega

124
0

El proyecto Chile-China Express que busca conectar Valparaíso con Hong-Kong mediante un cable submarino ha dado lugar a declaraciones y contra declaraciones entre el presidente Gabriel Boric y el presidente electo José Antonio Kast, a días de la ceremonia de traspaso de poder.

El resumen de los hechos señala la escasa sintonía entre el gobierno en ejercicio y las autoridades nombradas por el presidente electo. El presidente electo acusa al gobierno de falta de transparencia y la imposibilidad de comunicarse telefónicamente con un presidente en ejercicio que oculta su identidad en ímprobas llamadas telefónicas sin recepción, etcétera. Por otra parte, el precipitado y rocambolesco desarrollo de la tramitación de la concesión, revela un amateurismo sorprendente por parte del gobierno y concretamente de la Cancillería.

Desde la firma del decreto supremo (27 de enero 2026) otorgando la concesión a la compañía China Mobile que había presentado el proyecto en 2025 – 20 mil kilómetros de fibra óptica – hasta el retiro y anulación de su trámite en Contraloría (29 del mismo mes), por “razones de tipeo” según se explicó puerilmente en un comienzo, transcurrieron apenas dos días. En realidad se trataba de presiones del gobierno de EEUU que por inter medio del embajador Judd expresaba su preocupación por un proyecto que vulneraba, según se dijo, la “seguridad regional”.

Durante el mes de febrero hubo 2 conversaciones, una el día 13 entre el ministro de transporte Juan Carlos Muñoz y Louis de Grange nombrado por el presidente electo y otra telefónica, el 18 del mismo mes entre los presidentes en ejercicio  y electo. Aparentemente, en ninguna de esas conversaciones se mencionó el tema del cable submarino. Dos días después el Canciller Marco Rubio anunciaba la cancelación de las visas del ministro Muñoz, el subsecretario de la cartera y el jefe de gabinete, esto como una advertencia a la concesión que se otorgaría a una empresa china.

En una entrevista desde la isla Juan Fernández (2 de marzo por Canal Mega) el presidente Boric sostuvo que informó del dossier cable a cabalidad a su contraparte Kast. Al día siguiente, 3 de marzo Kast precisó en una extensa conferencia de prensa que el tema cable fue mencionado conjuntamente como muchos otros de importancia, pero que esto era muy distante a señalar que se hubiese tratado en profundidad el tema en cuestión, razón por lo que después de 22 minutos, él y su equipo dieron por terminada la reunión con el presidente Boric y se retiraron de La Moneda.

En los hechos ninguna de las partes puede declarar ignorancia del tema pues la Cancillería, así como en el equipo del gobierno entrante, conoce la historia de negociaciones que se arrastra desde 2016 por un cable submarino entre Chile y el continente asiático. Es el proyecto Google-Humboldt que une a Chile con Australia. Por otra parte la dirección oficial de China Mobile en Santiago (Las Condes), corresponde a la firma de abogados de la plaza, Barros y Errázuriz, que asesora a la compañía china por lo que difícilmente puede alegarse ignorancia acerca de las gestiones a que ha dado lugar la concesión.

La ruptura entre los equipos del gobierno actual y el entrante revela dos situaciones. Por una parte, falta de una posición geoestratégica del gobierno actual y por otra, una Cancillería incapaz de valorar la importancia de Chile en el comercio internacional.

El cientista político, abogado y ex embajador de Chile en China (abril de 2014 y octubre de 2017), Jorge Heine, en sus escritos y entrevistas ha señalado que Chile perdió una década de ventaja competitiva al no concretar la propuesta de 2016 con una empresa china de una ruta directa al Asia en competencia con el monopolio de las rutas norteamericanas. En la pugna entre dos potencias la ventaja en la comunicación no es sólo tecnológica sino que plantea las ventajas que busca la hegemonía norteamericana en Latinoamérica, en lo que según EEUU se juega la  “seguridad regional”. Frente a esta difícil situación entre dos potencias Heine propone el no alineamiento activo, esto es, elegir la opción más rápida y barata, no la que le imponga una potencia por miedo a represalias. Según esto, haber cedido a implementar el proyecto a partir de la cancelación de visas no sólo debilita la soberanía de Chile sino que pone en duda su posición de socio creíble para el proyecto chino que en término de relaciones comerciales y de negocios al alcance, resulta más beneficioso. Por tanto Chile, como potencia emergente necesita según Heine de una acción diplomática eficaz. Controversias con el Hegemón, cuya diplomacia está guiada por los principios de la intervención armada, no tiene posibilidades de éxito a menos que América Latina actúe en bloque. Ese es el contexto en que Heine sitúa la tesis del no alineamiento activo.

En nuestra época la evocación del no alineamiento me parece no sólo útil sino que esencial. Desde luego, no es el no alineamiento de la posguerra, con figuras como Tito, Nehru, Nasser, Sukarno entre otros, cuando el proceso surgió de la realidad de la Guerra Fría con un enfrentamiento entre “capitalismo y comunismo”, situación alentada por el  proceso de descolonización, y sobre todo la realidad del continente africano y la política de De Gaulle en el África subsahariana a partir de los ‘60.

Dos aspectos centrales en la no alineación activa. Uno es el reconocimiento de su dificultad política y otro es la base material que la sostiene.

Lo político significa situarnos en espacios posibles, o no alineamiento en el mundo del G2 (China y EEUU) o Guerra Fría segunda etapa, con repercusiones en el área comercial internacional, con la modalidad de alza de aranceles introducida por Trump y hoy cuestionada por la resolución de la Corte Suprema de EEUU. Pero la posición del Hegemón plantea una dificultad mayor cuando inaugura como arma suprema de negociación la intervención armada como elemento dirimente de toda negociación en el plano internacional. Esto en un sistema de relaciones internacionales entre Estados soberanos resulta inaceptable. Pero tampoco es algo nuevo. Tenemos experiencias tan lejanas como las guerras de la independencia y cercanas a nuestras fronteras como la dura y difícil relación entre el Libertador Bolívar y la gestión de Torre Tagle en Perú que termina en un interregno de guerras e inestabilidad en el período de la lucha independentista en el siglo XIX en Suramérica.

La diplomacia también se equivoca. Recordemos la conferencia de 1938 en Évian-les-Bains, cuando 22 países creyeron resolver la crisis de refugiados judíos. Peor aún cuando en septiembre de 1938 Neville Chamberlin, firmó el Acuerdo de Munich que permitía a Alemania anexionarse los Sudetes de Checoslovaquia a cambio de una promesa de paz. Eso no bastó para que en agosto de 1939 se firmara el Tratado de paz Molotov-Ribentropp.

La debilidad del Hegemón

Exploremos el segundo punto que menciono más arriba. Me refiero a la base material que Chile ostenta en el comercio internacional, específicamente el comercio del cobre nuestro principal recurso natural.

En el valor total de las exportaciones de cobre el Asia representa un 80% y el mundo occidental sólo un 20%. De ese 80% las exportaciones a China representan un 72%. En el total de las exportaciones de Chile al mundo, EEUU es un socio menor, con 6 mil millones de dólares lo que en el total representa un 11,27%. En 2025 las exportaciones totales a EEUU representaron US$ 19 mil millones y a China US$ 39.200 millones, i.e., una diferencia de más de 20 mil millones de dólares.

La geopolítica militarizada de EEUU admite una dependencia creciente en 50 minerales geoestratégicos y a Chile como uno de sus principales abastecedores. Consciente de ese hecho, el gobierno de EEUU de la época envió a Laura Richardson Jefe del Comando Sur y Janet Yellen, secretaria del Tesoro para establecer, según dijeron, una relación geoestratégica más allá de las relaciones diplomáticas normales.

Ahora bien, EEUU produce la mitad del cobre refinado que consume. Las grandes compañías que dominan el mercado de importación pero que no logran abastecer en EEUU, incluyendo aquel que procede de Chile, son Freeport-McMoRan, con sede en Arizona, operadora de la mina Kennecott y Southern Copper Corporation, filial del Grupo México. Lo que estas compañías no logran abastecer procede principalmente de Chile, Canadá y Perú. En ese comercio participan empresas como Codelco y BHP (Escondida).

El lobby de empresarios en el gobierno de Trump sabe que la parte del concentrado que logra refinar está la mayor parte de su negocio. Me refiero al paladio, platino, iridio, rodio, molibdeno, plata, oro, etcétera, que por sus aplicaciones en el mercado industrial, electrónico, médico y, especialmente ahora, el automotriz y bélico, resulta clave para sustentar en nuestra realidad local un sector minero-industrial.

Por tanto, reconocer las necesidades del Hegemón es fundamental. Ahí está nuestra fuerza negociadora. Pero eso no es el único elemento. Debemos salir de la trampa extractivista en la que hemos caído, pues ahí dominan serios vaivenes de precios amenazando la estabilidad de los mercados. La alternativa se encuentra en el terreno de la manufactura del cobre. No olvidemos que el fin de las reservas se sitúa en 2040, período en el que los costos de la extracción superarán al precio internacional del metal.

¿Por qué argumentamos desde la manufactura del metal?

En 2024 Chile representaba el 29% de la producción de cobre en el mundo. Accidentes en la mina de El Teniente y la explotación de yacimientos de más baja ley, determinaron una baja en la producción que hoy solo representa un 25% (5,4 millones de toneladas, 2025). Lo que es una señal de las medidas que deben tomarse en Chile para, en un futuro inmediato, reemplazar la visión extractivista actual para posicionarnos en el mercado de aleaciones e insumos necesarios en el proceso de cambio climático y procesamiento de datos.

Pese a que el valor total de las exportaciones de cobre es de más de US$ 50 mil millones el financiamiento al presupuesto nacional, está representado por los impuestos pagados por la minería privada y los excedentes de la estatal Codelco, lo que no supera los US$ 4.637 millones. Cifra insignificante si se tiene en cuenta la demanda creciente por los Bienes Públicos. Situación inevitable en un proceso de menor crecimiento de la población paralelo a un envejecimiento progresivo de esta.

Pues bien, el caso de Chile, con bajas leyes del mineral el futuro en el contexto de Suramérica es el de las aleaciones (Master Alloys), y otras aplicaciones que residen en la compleja cadena de valor del sector – área dominada por las transnacionales en su comercio de exportación de cátodos. Esto nos alerta acerca del futuro que Chile debe explorar en sus relaciones comerciales para adicionalmente posicionarse con fuerza en una estrategia de no alineación en sus relaciones comerciales.

Cito a continuación dos mercados internacionales que van en el sentido de la estrategia señalada

Una tonelada de barros anódicos, en el mercado suizo, contiene 2 kilos de oro, además de otros subproductos que se funden nuevamente en los lugares de desembarque de los cátodos exportados. Al agregar otros metales (Zn, Cr, Ni, Sn, Mn, etcétera) se obtienen propiedades de alta conductividad y maleabilidad. Ese acto eleva el valor del producto en un 50%.

En el mercado alemán de aleaciones se observan diferencias importantes en el valor de las aleaciones rods (US$/Ton) en relación a los cátodos (US$/Ton) en 21 países que reporta la estadística KME-WITS.

Desde luego Chile no aparece en la estadística señalada donde se destacan los casos de Suecia y Polonia donde el valor de las aleaciones representa 6 veces el de los cátodos; en Lituania y Bulgaria más de 5 veces; en Grecia y EEUU casi 5 veces, en UK, Suiza y Francia casi 4 veces.

El caso de Aurubis (fundición y refinería de Hamburgo, Alemania), uno de nuestros clientes de concentrados de cobre, nos permite señalar el lucrativo negocio de los subproductos en el mercado mundial. Baste decir que 10 subproductos de concentrados de cobre a precios de mercado (agosto de 2025), registraron un valor de mercado de 22,5 mil millones de dólares.

El mercado con China debe mantenerse dentro de la perspectiva que surge del no alineamiento comercial. Recordemos que el 12 de diciembre de 1970 el gobierno de Salvador Allende estableció relaciones diplomáticas con China. Han sido 55 años en que se reconoció a China como un socio de importancia, para en 2005 firmar un Tratado de Libre Comercio.

Las bases materiales están dadas para así concretar negociaciones con el mundo industrializado en cadenas de valor cada vez más complejas y de mayor alcance para nuestro propio desarrollo. El futuro a la búsqueda de equilibrios en medio de intervenciones unilaterales de EEUU plantea una dificultad mayor pero no insalvable. Abandonar el extractivismo, es decir intercambios desiguales entre materias primas y productos manufacturados, implica integrarnos a estadios superiores de desarrollo. Lo que conlleva la posibilidad de comercio sin alineamientos con EEUU y China. Es la visión soberana de intercambios de la que históricamente hemos carecido. Visión que no se tomó en cuenta en el dossier del cable submarino con China y la importancia del no alineamiento activo en situaciones que involucran al conjunto de nuestro comercio internacional y en particular al cobre nuestro principal recurso natural.

Santiago marzo 7 2026

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.