La Organización Internacional del Trabajo (OIT) establece 11 indicadores generales de trabajo forzoso para detectar situaciones de esclavitud moderna. La presencia conjunta de varios de ellos, o incluso uno solo en casos extremos, permite identificar a personas en riesgo o víctimas que requieren asistencia urgente: [1, 2, 3, 4, 5]
- Abuso de la vulnerabilidad: Aprovecharse de la situación de necesidad del trabajador (falta de documentos, condición de migrante, pobreza) para obligarlo a trabajar.
- Engaño: Promesas falsas sobre las condiciones de trabajo, el salario, la naturaleza del empleo o el lugar de trabajo.
- Restricción de movimiento: Impedir que el trabajador abandone su lugar de trabajo o alojamiento, o controlarlo estrictamente.
- Aislamiento: Aislar físicamente a los trabajadores de su familia y de la comunidad, incomunicándolos.
- Violencia física y sexual: Agresiones físicas, psicológicas o coerción sexual para forzar el cumplimiento de las labores.
- Intimidación y amenazas: Amenazar al trabajador, a su familia o a sus comunidades con represalias, denuncias a las autoridades migratorias o violencia.
- Retención de documentos de identidad: Confiscar pasaportes, documentos de identidad u otros documentos legales, imposibilitando la libre circulación o renuncia.
- Retención de salarios: No pagar el salario acordado, retrasarlo de forma deliberada o realizar deducciones abusivas para mantener al trabajador dependiente.
- Servidumbre por deudas: Obligar al trabajador a realizar trabajos para pagar una deuda ficticia, a menudo manipulada por el empleador (por gastos de viaje, alojamiento o alimentos).
- Condiciones laborales y de vida abusivas: Obligar a trabajar o vivir en condiciones degradantes, peligrosas, insalubres y sin las medidas de seguridad básicas.
- Horas extras excesivas: Exigir trabajar por encima de los límites legales o del contrato bajo amenaza de sanción, sin descansos ni compensación adecuada.










